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Novena a Santo Toribio Romo

Comienza 16 de may.Fiesta 25 de may.

Santo Toribio Romo (1900–1928), sacerdote jalisciense mártir de la persecución cristera, es el 'santo de los migrantes'. Numerosos mexicanos que cruzaron la frontera cuentan haber sido ayudados por un joven sacerdote desconocido que luego reconocieron en su imagen. Su fiesta es el 25 de mayo; también se le honra el 21 de mayo con los mártires de México.

Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.

Oración inicial para todos los días

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición para todos los días

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, me pesa de todo corazón de haber pecado, porque he merecido el infierno y perdido el cielo; y sobre todo, porque te ofendí a Ti, que eres tan bueno y que tanto me amas, a quien yo quiero amar sobre todas las cosas. Propongo firmemente, ayudado con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Oración para todos los días

Santo Toribio Romo, mártir de Cristo y amigo de los migrantes: tú que diste la vida por la fe y acompañas a los que cruzan buscando una vida mejor, protege a los caminantes. Recibe esta novena y preséntala al Señor. Amén.

(Aquí se pide la gracia que se desea alcanzar por esta novena.)

Día 1

Un sacerdote de pueblo

Toribio nació en Santa Ana de Guadalupe, Jalisco, en una familia campesina y pobre. Fue un sacerdote sencillo, cercano a su gente, dedicado a los niños, a los obreros y a los más humildes. La santidad creció en lo ordinario de su ministerio.

No hacen falta grandes escenarios para ser santo: basta cumplir con amor el propio deber. Toribio santificó una parroquia rural, y desde ese rincón llegó a los altares.

Santo Toribio, enséñanos a santificarnos en el cumplimiento humilde de nuestro deber.

Día 2

Sacerdote en tiempo de persecución

Toribio ejerció su ministerio durante la persecución religiosa en México, cuando celebrar la Misa podía costar la vida. Escondido, siguió administrando los sacramentos a su gente, sabiendo el riesgo que corría.

Hay una fe que solo se demuestra cuando cuesta. Toribio no abandonó a su pueblo en el peligro. En un mundo que a veces se burla de la fe, pidamos su valentía para no esconder la nuestra.

Santo Toribio, danos fidelidad a la fe también cuando cuesta o nos exponga a la burla.

Día 3

El martirio

El 25 de febrero de 1928, soldados lo encontraron y lo mataron. Tenía 27 años. Murió perdonando, como Cristo. Su sangre se unió a la de tantos mártires mexicanos que dieron la vida al grito de '¡Viva Cristo Rey!'.

El martirio es la prueba máxima del amor: dar la vida por Cristo. No todos seremos mártires de sangre, pero todos estamos llamados al martirio cotidiano de morir a nuestro egoísmo por amor.

Santo Toribio mártir, danos morir cada día a nuestro egoísmo por amor a Cristo.

Día 4

El santo de los migrantes

Muchos migrantes cuentan una historia parecida: perdidos y a punto de morir en el desierto, un joven les dio agua, los guio o les consiguió trabajo, y desapareció. Al llegar a Santa Ana de Guadalupe reconocieron su rostro: era Toribio.

Sea leyenda piadosa o gracia real, expresa una verdad: Dios no abandona a los que cruzan buscando una vida digna. Toribio se ha vuelto compañero de camino de los que arriesgan todo por su familia.

Santo Toribio, acompaña a los migrantes en el desierto y en la tierra extraña; guárdalos de todo peligro.

Día 5

Las familias separadas

Detrás de cada migrante hay una familia que espera: hijos que crecen sin su padre, esposas que sostienen el hogar, padres ancianos que rezan por el ausente. La migración parte los corazones a ambos lados de la frontera.

Santo Toribio conoce ese dolor de separación. Encomendémosle a las familias divididas por la migración, para que el amor y la fe salven las distancias, y llegue el día del reencuentro.

Santo Toribio, sostén a las familias separadas por la migración y apresura su reencuentro.

Día 6

Cristo Rey de los mártires

Toribio pertenece a la gran familia de los mártires cristeros, que murieron proclamando el reinado de Cristo. No fue un grito político, sino de fe: reconocer que sobre todo poder humano reina el Señor de la vida.

Proclamar a Cristo Rey es poner a Dios por encima de todo: del miedo, del dinero, del poder. Los mártires nos recuerdan que hay cosas por las que vale la pena vivir — y morir.

Santo Toribio, danos poner a Cristo Rey por encima de todo en nuestra vida.

Día 7

Perdonar a los perseguidores

Los mártires cristeros, como Toribio, murieron sin odio, perdonando a quienes los mataban. Siguieron el ejemplo de Cristo en la cruz: 'Padre, perdónalos.' Su martirio no sembró venganza, sino paz.

El perdón es la victoria del mártir. Devolver bien por mal desarma el odio. También nosotros, en nuestras pequeñas persecuciones y agravios, estamos llamados a perdonar.

Santo Toribio, danos perdonar a los que nos ofenden, como tú perdonaste a tus verdugos.

Día 8

Santa Ana de Guadalupe

El pequeño pueblo natal de Toribio se ha convertido en un gran centro de peregrinación, sobre todo de migrantes y de quienes agradecen su ayuda. Un rincón olvidado de Jalisco es hoy faro de esperanza para miles.

Dios engrandece lo pequeño. De un pueblo humilde salió un santo que hoy acompaña a un continente en movimiento. Nadie sabe el alcance que Dios puede dar a una vida entregada.

Santo Toribio, bendice a los peregrinos que acuden a ti y multiplica la esperanza que siembras.

Día 9

Compañero de camino

Termina la novena a este joven mártir que se volvió compañero de los caminantes. Su vida y su leyenda dicen lo mismo: Dios camina con los que sufren y no abandona a los que buscan una vida digna.

Llevemos su ejemplo: fidelidad valiente a la fe y cercanía con los migrantes y los pobres. Ser devoto de Toribio es también hacerse prójimo del que va de camino.

Santo Toribio Romo: concédenos la gracia de esta novena, protege a los migrantes y danos tu fe valiente. Amén.

Oración final para todos los días

Santo Toribio Romo: guía y protege a los migrantes, sostén a las familias separadas, y danos tu valentía para confesar la fe. Concédenos la gracia que te pedimos, si es para bien de nuestra alma. Amén.

V. Santo Toribio Romo, mártir.R. Ruega por nosotros.

Se rezan un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Oraciones fijas para todos los días: la Señal de la Cruz y el Acto de Contrición «Señor mío Jesucristo» son la fórmula clásica de dominio público común a las novenas. La oración inicial propia y las meditaciones de cada día son composición original de Rezo (Santo Toribio Romo, canonizado en 2000, no tiene una novena de nueve días de dominio público). Pendiente de revisión.

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