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Novena a Cristo Rey

Se reza en cualquier fecha

La solemnidad de Cristo Rey del Universo cierra el año litúrgico, el último domingo del Tiempo Ordinario, antes del Adviento. Proclama que Cristo reina sobre todo — no con poder terreno, sino con el amor de la cruz. En México, el grito '¡Viva Cristo Rey!' de los mártires cristeros la hace especialmente entrañable. La novena se reza los nueve días previos.

Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.

Oración inicial para todos los días

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro.

Acto de contrición

Dios mío y Padre mío, que sois infinitamente bueno, os amo con todo mi corazón, y por lo mucho que os amo, me pesa de haberos ofendido.

Oración para todos los días

Omnipotente y sempiterno Dios, que quisisteis restaurar en vuestro querido Hijo, Rey del Universo, todas las cosas, concédenos que todas las familias de las Gentes disgregadas por la herida del pecado se sometan a su suavísimo imperio. Que con Vos y el Espíritu Santo vive y reina Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.

Día 1

Señor y Rey nuestro: siempre dejas que descubra tu amor, aun cuando tus criaturas tan amadas por Ti, te busquen para martirizarte. Sabiendo que Tú eres Jesús Nazareno, te buscamos hoy de nuevo para prenderte otra vez, mas no con cadenas y cuerdas, sino con nuestras miserias y nuestros amores, pues sabemos que es lo que más ata y sujeta tu misericordioso y amante Corazón, y así preso por amor, conducirte en triunfo al trono que te han formado los corazones amantes, para que empieces tu reinado de misericordia y amor en la tierra. Amén.

Obsequio

Cumplir con fidelidad mis obligaciones por ser lazos de amor que me unen con Jesús.

Día 2

¡Oh Jesús amante y bueno!, aquella noche triste de tu Pasión tus ojos divinos veían a través de los siglos todos nuestros pecados y olvidos que tan dolorosamente herían tu divino Corazón. Tanto que para que tu pureza no te hiciese huir de nosotros, no tus verdugos sino el amor vendó tus ojos, a fin de que no vieses más que almas que se perdían si Tú las dejabas.

Haz que esas almas, a las que tu sangre y tus lágrimas han lavado y purificado, lleguen a amarte con tanto entusiasmo que se cierren sus ojos a todo lo que no seas Tú, Rey de sus amores.

Haz, Señor, que los hombres te conozcan y te amen. Amén.

Obsequio

Cerrar los ojos a todo lo que no sea Jesús.

Día 3

Dios Nuestro Señor es la Verdad por esencia, y es Verdad encantadora, es Verdad que entusiasma el corazón; que este Dios Omnipotente se hizo hombre por mí y me amó entre desprecios, entre burlas, entre toda clase de sufrimientos, y no por ser necesario para salvarme, pues unas gotas de su sangre bastaban para eso, sino por ser necesario al amor grande e infinito que ardía en su Corazón por las almas. Señor y Rey nuestro: enséñanos a amar como Tú, sin retroceder ante el sacrificio y el dolor, pues queremos sufrir y amar, para que ni un solo corazón deje de amarte; hazlos todos tuyos. Amén.

Obsequio

Abrazarme con lo que me haga sufrir.

Día 4

¡Oh Jesús Divino Rey nuestro!, cuán grande ha de ser Tu amor hacia nosotros, que por el nuestro quisiste ser burlado y tenido por loco, y en verdad, Jesús mío, locura de amor parece, el que la grandeza de Dios se encierre en el cuerpecillo de un Niño, que el poder de Dios esté sujeto con clavos, que este mismo Dios y Hombre se esconda en una pequeña Hostia, y enamorado venga buscando la intimidad de nuestros corazones, para tener en ellos sus delicias. Jesús amante y bueno, que el fuego de tu amor nos convierta también en pequeñas hostias, que escondidas en tu Corazón se pierdan a todas las miradas, para que Tú seas conocido y amado.

Obsequio

Huir de todo lo que me pueda hacer apreciar.

Día 5

¿Qué pensabas Jesús mío en aquella triste prisión? ¿Qué deseabas cuando eras coronado de espinas, cuando eras maltratado? Solo dos cosas, ¡oh sabiduría y amor infinitos!: que tu Eterno Padre fuese glorificado, que las almas se salvasen; ¿y podremos pensar las almas en otra cosa que en Ti? ¿Podrán nuestros corazones desear otra cosa que el que se repitan por amor aquellas palabras «Salve Rey», pero no solo de los judíos, sino de todas las naciones de la tierra conquistadas con tus sufrimientos y tu muerte? Que el grito «¡Vamos a coronarle por Rey!» resuene por amor en toda la tierra, ¡oh Dios mío! Amén.

Obsequio

Apartar mi pensamiento lo que no sea Dios.

Día 6

¡Oh Divino Jesús!, cómo te presentan por Rey, coronada de espinas tu cabeza, tu cuerpo cubierto de heridas, llenos de lágrimas tus ojos. Pero era preciso que ésa fuese tu presentación, pues no solo eres nuestro Rey, sino nuestro modelo, y nunca mejor que entonces podías decir: "Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón.". Caigan, Señor, en presencia de tanta grandeza, de tanta humildad, de tanto amor, todos los idolillos que queden en nuestros corazones. Déjanos recoger tu sangre y tus lágrimas, para que derramándolas sobre los corazones de todas las criaturas seamos de nuevo purificados y envueltos en el amor. Amén.

Obsequio

Procurar con empeño la humildad.

Día 7

Quisiéramos, Señor, presentarte en el día de tu fiesta los corazones de todos los hombres rendidos a tu amor; pero mira, Rey nuestro, cuántos millones de ellos están envueltos en las tinieblas de la muerte y del pecado y no te conocen. Por ellos te pedimos nosotros que tenemos la dicha de conocer tu Corazón, todo misericordia. "Señor, acuérdate de estos desgraciados cuando estés en tu Reino", haznos, Señor, oír: "pronto, muy pronto estarán conmigo en el paraíso". Amén.

Obsequio

Actos de fe, esperanza y caridad.

Día 8

¡La Madre de nuestro Dios es nuestra Madre querida! ¡Qué felicidad y qué confianza! El Corazón de nuestro Dios es nuestro Cielo, nuestro tesoro. Madre bendita, queremos amarte como te amaba Jesús, y a Él, como Tú le amabas. Enséñanos las delicadezas del amor, la felicidad de la vida de unión, de unión íntima, confiada, amorosa; haznos chiquitos, muy chiquitos, para poder entrar y perdernos en el Corazón de Jesús, sin tener más móvil ni deseo que amaros y haceros amar. Amén.

Obsequio

Consagrarme de todo corazón a la Santísima Virgen.

Día 9

¡Oh Rey Divino!, al presentarte en este día bendito nuestras adoraciones, te ofrecemos cuanto somos, tenemos y deseamos; no nos detiene nuestra miseria, pues eres todo misericordia; confiamos conseguir todas nuestras peticiones, pues eres todo amor y el amor atiende siempre, y te lo pedimos en unión de nuestra Reina y Madre Inmaculada y de los ángeles custodios de todas las almas.

¡Señor!, arroja de tu reino a los demonios y a todos tus enemigos y concede a la Iglesia una era de paz. Lleva a Ti en este día a las almas del Purgatorio un perdón general a todos los pecadores y, poniendo luz en sus inteligencias y amor en sus corazones, prueba una vez más que es más grande tu misericordia que nuestra malicia y miseria.

Llena de amor y pureza a los sacerdotes, a los niños y a las almas a Ti consagradas, formando de ellas esas legiones de almas puras, humildes y amantes que Tú deseas: almas pequeñitas que, como granos de trigo, formen todas en una perfecta unión de intenciones y corazones con la Víctima Divina del Calvario y del altar una Hostia que aplaque al Cielo por los pecados de la tierra, y haga descender sobre ella perdón y misericordia para los desgraciados pobres pecadores, de esas almas que quieres sean las delicias de tu Corazón en la tierra y tu corte de amor en el Cielo.

Obsequio

Abandonarme en el Corazón de Dios.

Oración final para todos los días

Uniendo mi corazón al Corazón de Cristo Rey y mis intenciones a las suyas, rezaré: Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Eterno Padre, derrama tus misericordias sobre toda la tierra, reino de tu Hijo Jesús. Amén.

¡Oh Cristo Rey!, establece tu paz en tu reino. Amén.

Espíritu Santo, abrasa al mundo en tu purísimo y ardiente amor. Amén.

Madre querida, une cada vez más y más a tu Hijo Divino, todo misericordia, con tus hijos, todo miseria. Amén.

San José, enséñanos a amar a Jesús y a María. Amén.

Oraciones: texto tradicional de dominio público de la 'Novena a Jesucristo Rey del Universo', transcrito de https://www.aciprensa.com/recurso/1489/novena-a-jesucristo-rey-del-universo (composición anónima posterior a la institución de la fiesta en 1925 por Quas Primas; sin autor vivo ni editorial con derechos asociados). Cotejado con fuentes independientes; pendiente de revisión.

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