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Todas las novenas

Novena a la Divina Misericordia

Se reza en cualquier fecha

La novena a la Divina Misericordia se reza tradicionalmente del Viernes Santo al sábado anterior a la Fiesta de la Misericordia (el domingo después de Pascua), encomendando cada día distintos grupos de almas al Corazón misericordioso de Jesús. Puede rezarse también en cualquier tiempo, acompañada de la Coronilla. Meditaciones propias de MiRezo sobre los temas de la devoción.

Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.

Reza la novena guiada en video

El primer día de la novena, rezado y guiado para acompañar en voz alta. Los nueve días están en la lista de reproducción.

Ver los 9 días completos en YouTube

Fechas de la novena en 2026

¿Cuándo empieza la novena a la Divina Misericordia en 2026?
En 2026, la novena a la Divina Misericordia comienza el viernes 3 de abril. Son nueve días de oración que culminan en la fiesta.
¿Cuándo es la fiesta del Domingo de la Divina Misericordia?
En 2026, la fiesta del Domingo de la Divina Misericordia se celebra el domingo 12 de abril.

Ver todas las fechas en el calendario católico 2026 ›

Oración inicial para todos los días

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición para todos los días

Señor Jesús, me acerco a ti con humildad y te pido perdón por mis pecados. Me pesa haberte ofendido, porque tú eres bueno, misericordioso y digno de todo amor. Ayúdame con tu gracia a cambiar de vida, a evitar el pecado y a caminar más cerca de ti. Confío en tu perdón y en tu misericordia. Amén.

Oración para todos los días

Jesús misericordioso, de tu Corazón abierto nace para el mundo una fuente de perdón, vida y esperanza. Recibe esta novena y a todas las personas que hoy ponemos en tus manos. Enséñanos a confiar en tu amor y a vivir con un corazón más misericordioso. Amén.

(Aquí se pide la gracia que se desea alcanzar por esta novena.)

Día 1

Por toda la humanidad, especialmente los pecadores

El primer día, la tradición de esta novena encomienda a la humanidad entera, y en primer lugar a los pecadores — es decir, nos encomienda a todos. La misericordia no es un premio para los buenos: es la mano tendida de Dios precisamente a los que se hundieron.

Presentar a alguien ante la misericordia de Jesús es una forma profunda de intercesión. Empecemos por nosotros mismos, sin excusas y sin desesperación: tal como estamos.

Jesús misericordioso, mira con amor a toda la humanidad. Perdona nuestros pecados y ayúdanos a volver a ti.

Día 2

Por los sacerdotes, religiosos y religiosas

Hoy encomendamos a quienes Dios llamó a servir de cerca: sacerdotes, religiosos, religiosas, misioneros. De su fidelidad depende que la misericordia llegue a tantos — en la confesión, en la Misa, en la caridad organizada de la Iglesia.

También ellos cargan cansancios y tentaciones, y pocas veces alguien reza por los que rezan por todos. Hoy nos toca a nosotros.

Señor, sostén a tus sacerdotes y consagrados: hazlos santos, fieles y misericordiosos, y envía obreros a tu mies.

Día 3

Por las almas devotas y fieles

Hoy la novena encomienda a los cristianos fieles: los que sostienen la parroquia, rezan el rosario, cuidan enfermos, educan a sus hijos en la fe. También la fidelidad necesita gracia: nadie persevera con sus solas fuerzas.

La fidelidad escondida de estas almas es una respuesta de amor al Corazón de Jesús. Su perseverancia silenciosa sostiene a la Iglesia más de lo que imaginamos.

Jesús, guarda en tu misericordia a los fieles de tu Iglesia: que no se cansen de hacer el bien ni pierdan el primer amor.

Día 4

Por los que no creen y los que aún no conocen a Jesús

Hoy abrimos el corazón a los que no conocen a Dios o lo perdieron de vista: los que nunca oyeron el Evangelio de verdad, los heridos por malos ejemplos, los que se dicen sin fe pero buscan sentido a tientas.

Para Dios no son extraños: son hijos esperados. Nuestra oración de hoy les alcanza gracias que quizá nadie más les pide.

Padre de misericordia, sal al encuentro de los que no te conocen; que encuentren tu luz, y que nuestra vida no se las estorbe.

Día 5

Por los hermanos separados

Hoy rezamos por los cristianos separados de la unidad de la Iglesia. La túnica de Cristo, tejida de una sola pieza, sigue desgarrada por divisiones de siglos — y cada división es una herida en su Corazón.

La unidad no se fabrica con discusiones sino con santidad y misericordia mutua. Empieza cerca: en las familias divididas por temas de religión, que recen unos por otros con respeto y amor.

Señor Jesús, que todos los cristianos seamos uno, como tú y el Padre son uno; une lo que está roto, en tu Iglesia y en nuestras familias.

Día 6

Por los mansos, los humildes y los niños

Hoy encomendamos a las almas que más se parecen a Jesús: los humildes que sirven sin figurar, y los niños, cuya inocencia es el tesoro más frágil del mundo.

Estas almas nos recuerdan el camino sencillo del Evangelio: humildad, pureza de corazón y confianza. Pidamos parecernos a ellas y proteger a los pequeños de todo mal.

Jesús manso y humilde, guarda a los niños de todo daño, premia a los humildes, y haznos pequeños como ellos.

Día 7

Por los que veneran y difunden la misericordia

Hoy rezamos por quienes anuncian la misericordia de Dios con su vida: los que perdonan, consuelan, acompañan y ayudan a otros a volver al Señor.

Venerar la misericordia compromete: quien la recibe debe darla. La devoción se demuestra con obras — perdonar, ayudar, hablar bien — más que con estampas.

Jesús, haz de nosotros apóstoles de tu misericordia: que la recibamos con humildad y la repartamos sin medida.

Día 8

Por las almas del purgatorio

Hoy la novena baja hasta las almas que se purifican esperando el cielo: las que ya no pueden merecer por sí mismas y dependen enteramente de nuestra oración, nuestras misas y nuestros sacrificios.

Es la caridad más pura: rezar por quienes no pueden agradecernos todavía. Y la más sabia: ellas, ya en el cielo, no olvidan a quienes las ayudaron.

Dales, Señor, el descanso eterno a las almas del purgatorio; que tu misericordia apague las llamas de su espera.

Día 9

Por las almas tibias

El último día rezamos por las almas tibias: por quienes creen sin amar del todo y cumplen sin entregarse. La tibieza entristece el Corazón de Jesús porque enfría el amor que Él quiere encender en nosotros.

La tibieza nos ronda a todos. El remedio es el fuego de la misericordia: dejarse amar de nuevo, en serio. Mañana, Fiesta de la Misericordia, ese fuego se ofrece a manos llenas: confesión, comunión y confianza total.

Jesús misericordioso, despierta en nosotros un amor vivo. Que terminemos esta novena con un corazón renovado, humilde y dispuesto a seguirte.

Oración final para todos los días

Padre bueno, fuente de perdón y de vida, mira con bondad a toda la humanidad, especialmente a los pecadores, a los que sufren y a los que se sienten lejos de ti. Por los méritos de la Pasión de tu Hijo, derrama sobre nosotros tu perdón, tu paz y tu gracia. Amén.

V. Jesús misericordioso, confiamos en ti.R. Guíanos con tu amor y tu perdón.

Se recomienda rezar a continuación la Coronilla de la Divina Misericordia.

Reza la novena a la Divina Misericordia donde estés

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