Saltar al contenido

Novena a la Preciosísima Sangre de Cristo

Comienza 22 de jun.Fiesta 1 de jul.

La devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo adora el precio de nuestra redención: la sangre que Jesús derramó por amor, desde la circuncisión hasta la cruz. Julio es el mes dedicado a ella. Es fuente de perdón, purificación y fortaleza. La novena puede rezarse en cualquier tiempo, y especialmente hacia el 1 de julio.

Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.

Oración inicial para todos los días

Ofrecimiento para todos los días

¡Jesús mío, Varón de Dolores, acepta el homenaje que quiero tributar a tu Preciosísima Sangre durante esta novena, como señal de mi más sincera gratitud por los dolores y sufrimientos que voluntariamente padeciste en reparación de mis innumerables pecados y como una prueba de tu inmenso amor hacia mí! Te adoro como a mi único Dios, que quiso hacerse hombre para salvarme de la muerte eterna. Te doy gracias como a mi mejor amigo, porque entregaste tu vida como una prueba del mayor amor posible. Te pido perdón por las pocas veces que me he acordado de Ti, Varón de Dolores, y por haber sido la causa de tus dolores y sufrimientos con los muchos pecados que he cometido. Te ruego, Jesús mío, me concedas todas las gracias que necesito para conocerte, amarte y servirte fielmente hasta la muerte y salvar mi alma. Alcánzame una devoción ferviente a tu Sagrada Pasión, por la que me has redimido, y a tu Preciosísima Sangre. Enséñame a saber unir las penas y sufrimientos de mi vida con los tuyos.

(Aquí se hace la petición que se desea alcanzar por esta novena.)

Día 1

El primer paso para obtener la Victoria en tú vida es aceptar la obra redentora de Jesús. Efesios, 1,7: "En su gran amor, Dios nos ha liberado por la Sangre que su Hijo derramo y ha perdonado nuestros pecados". MEDITACIÓN: Cuenta Librado que él nunca se imaginaba que la Sangre de Cristo tuviera tanto poder y un día que estaba deprimido con los deseos de morir invoco la Sangre de Cristo para que viniera sobre él. Fue algo sorprendente porque sintió como si algo se arrancara de su pecho y su Corazón se llenó de gozo, desde ese día su vida cambio.

ORACIÓN DE PERDÓN: Me apropio de la palabra que dice que hay Redención en su Sangre. Señor quiero que Tú en esta hora me redimas, perdóname por alejarme de ti con mis actitudes; quiero abandonar esta vida que he llevado hasta hoy; me acojo a la promesa que dice "pero si vivimos en la luz, entonces hay unión entre nosotros, y la sangre de su hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado" (Juan 1,7). La Sangre de Tu Hijo Jesucristo me limpia de todo pecado por eso reconozco que soy pecador y me arrepiento de todas las faltas cometidas hasta hoy, séllame con su Sangre, retira de tu presencia toda maldad que haya cometido ante ti haciendo lo que no te agrada, gracias por Su Sangre liberadora. Amén. OFRECIMIENTO: ¡Padre Eterno! Os ofrezco la preciosísima Sangre de Jesucristo en reparación de mis pecados por las benditas almas del purgatorio y por las necesidades de la Santa Iglesia. Para expiar todos los pecados que he cometido durante toda mi vida. Para purificar el bien que haya hecho con mezquindad durante toda mi vida. Para suplir por todo el bien que debí hacer y no hice en toda mi vida.

Día 2

LEO EN LA PALABRA DE DIOS: "Tenemos, hermanos, una confianza jubilosa de entrar en el santuario del Cielo por virtud de la Sangre de Jesús" (Hebreos, 10:19). MEDITACIÓN: Dios nos infundió en el Bautismo la esperanza, junto con la fe y el amor. Llego al Cielo por lo méritos de la Sangre de Cristo. A ellos uno mi esfuerzo, para corresponder con mis obras a lo que El hizo por mí. Mi vida, para conseguir la salvación, debe ser digna de la Sangre que me compró. Por eso, debo trabajar siempre mí salvación con "temor y temblor", como nos dice San Pablo. Miedo a Dios, no; porque Él es Fiel y me salva; sino miedo a mi debilidad o malicia, porque yo puedo fallar a Dios. Pero, ¡confianza! Porque Jesús y yo juntos lo podemos todo. Padrenuestro… Cielo azul, cielo estrellado, Cristo tus puertas abrió. ¡A ti voy, por ti suspiro, Patria de mi corazón!

ORACIÓN: "OH Dios, que nos has redimido con la Sangre preciosa de tu Hijo, conserva en nosotros la acción de tu misericordia para que podamos conseguir sus frutos eternos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén."

Día 3

LEO EN LA PALABRA DE DIOS: "Ellos vencieron al dragón por la fuerza de la Sangre del Cordero y en virtud del testimonio que dieron, pues despreciaron sus vidas hasta morir por Él." (Apocalipsis 12: 9-11). MEDITACIÓN: ¿Qué significa mi vida cristiana? Es lucha: contra el dolor, que podría desesperarme; contra el cansancio, que podría rendirme en el camino; contra los que atentan mi fe y mi virtud, que exigen mi testimonio; contra el pecado, que podría hacerme perder a Dios... Pero tengo en mis manos la fuerza del mismo Cristo. El luchó contra Satanás y el pecado hasta la sangre, y con su Sangre nos da la victoria a nosotros. ¿Puedo yo acobardarme y ceder ante el enemigo, si cuento con la fuerza de la gracia de Cristo?... Padrenuestro… La vida es de los valientes, de los que saben luchar. Con Cristo, que va delante, ¿Me puedo yo acobardar?...

ORACIÓN: "OH Dios!, que en la Sangre de Jesús, derramada valiente y generosamente en la cruz, nos das la fuerza contra todos los enemigos. Haz que por ella me mantenga yo siempre fiel a ti. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén."

Día 4

LEO EN LA PALABRA DE DIOS: "El Espíritu Santo os ha constituido vigilantes, para que apacientes la Iglesia de Dios, que él se adquirió con su propia Sangre" (Hechos 20:28). MEDITACIÓN: Lo que dice San Pablo a los pastores de la Iglesia vale para todos nosotros, porque todos somos Iglesia por la cual Cristo derramó su Sangre. ¿Puedo desentenderme yo de la Iglesia? ¿Puedo aceptar los ataques de que es objeto? ¿Puedo ver despreciada su verdad? ¿Puedo tolerar la desobediencia a sus Pastores? ¿Puedo mirar sin horror a los que abandonan con peligro grave su salvación? ¿Puedo dejar de trabajar en una u otra obra de apostolado, tal como lo exigen mi Bautismo y Confirmación? Si no trabajo por la Iglesia, estoy traicionando a la Sangre con que Cristo se la adquirió... Padrenuestro… ¡OH, Iglesia Santa y Católica, todo mi amor para ti! Tú sabes que sólo anhelo en tu regazo sobrevivir.

ORACIÓN: "Señor Jesucristo, hazme vivir en tu Iglesia, Esposa tuya que adquiriste con tu Sangre. Que por ella trabaje, en ella viva y en ella sobreviva. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén."

Día 5

LEO EN LA PALABRA DE DIOS: "-¡Bebed, pues ésta es mi sangre!" (Mateo 26: 27-28). "El cáliz de la bendición que consagramos, ¿no es comunión con la Sangre de Cristo". "Cuantas veces coméis este pan y bebéis este cáliz, proclamáis la muerte del Señor hasta que él vuelva" (I Corintios 10:16; 11:26). Padrenuestro… MEDITACIÓN: ¿En qué hago consistir yo mi devoción a la Sangre de Cristo? En oraciones, ciertamente. Pero jamás podré buscar otro punto en que centrar esa mi devoción como la Eucaristía. Recibo la Sangre de Cristo en la Comunión. En la Comunión me comunica la Sangre divina toda su fuerza. En la Comunión me aseguro para siempre el fruto de la salvación que Cristo me ganó al derramar su Sangre por mí. ¿Comulgo todas las veces que puedo y de la mejor manera que puedo?... Eres bebida del Cielo, eres vino embriagador. Eres amor y alegría, ¡Cáliz de la salvación!

ORACIÓN: "Señor Jesucristo, hazme beber con ansia tu Sangre, Vino Nuevo del Reino, y prenda de las delicias que me embriagarán en la Patria celestial. Amén."

Día 6

LEO EN LA PALABRA DE DIOS: "-Os habéis acercado a Jesús, que nos ha rociado con una Sangre que habla más elocuentemente que la de Abel" (Hebreos 12: 23-24). MEDITACIÓN: ¿Qué pedía a gritos la sangre de Abel? ¡Venganza! "La sangre de tu hermano grita a mí desde la tierra", de Dios a Caín. Pero la Sangre de Cristo clama mucho mejor: "¡Padre, perdónalos!"... La Sangre de Jesús nos da la paz con Dios y derriba todo muro que nos divide a los hombres, porque "todo lo pacificado con la sangre de su cruz". Entonces, ¿Somos dignos de Cristo cuando anida un rencor en nuestro corazón? ¿Somos como el Jesús de la cruz, si no perdonamos nosotros de verdad?... ¿Podemos beber la Sangre de Cristo en la Comunión, si no rebosamos amor a todos?.... Padrenuestro… Sangre de Jesús, que gritas: "¡Perdón, oh Padre, perdón!" Di, ¿qué quieres de nosotros?... ¡Qué sea perdonador!

ORACIÓN: "Señor Jesucristo, que nos mandas a perdonar generosamente hasta el peor de nuestros enemigos. Infúndeme tú mismo amor a fin de que, amando sin distinción a todos, merezca tú perdón y tú gracia. Amén."

Día 7

LEO EN LA PALABRA DE DIOS: "-Vi el cielo abierto. Y el que se llama desde siempre El Verbo de Dios, estaba cubierto con un manto lleno de sangre" (Apocalipsis 19: 12-13). MEDITACIÓN: Jesucristo, el Hijo de Dios, aparece en el Cielo como un militar triunfador. Se empapó de sangre, en la suya, y ahora ostenta las propias condecoraciones ganadas en una guerra a vida o muerte, luchando contra el enemigo. Ha vencido en toda la línea. "El príncipe de este mundo ha sido echado fuera". Y llega el día en que "todos sus enemigos estarán colocados como escabel de sus pies"... ¿Me doy cuenta a qué me llama el Señor? El Cielo no es para cobardes, sino para los esforzados que, como Jesús, saben enfrentarse cada día, hasta la sangre, en la lucha contra el mal. Padrenuestro… Por tú Espíritu, Señor, danos valor en la lucha, danos la victoria; victoria sobre la muerte danos la Gloria futura.

ORACIÓN: "Señor Jesucristo, que nos dijiste que el Reino de los Cielos lo arrebatan únicamente los valientes. Dame el esfuerzo que necesito para ir contigo hasta el Calvario a fin de subir desde él al Cielo. Amén."

Día 8

LEO EN LA PALABRA DE DIOS: "Estos son los que han lavado y blanqueado sus vestiduras en la Sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios" (Apocalipsis 7:14). MEDITACIÓN: Hemos de contar con el pecado como una triste realidad de nuestra vida. Heredamos de nuestros padres Adán y Eva una naturaleza dañada, y nuestra malicia a veces, y nuestra debilidad siempre, nos llevan a ofender a Dios de muchas maneras. ¿Quién pondrá remedio a esta dolorosa condición nuestra?. ¡Gracias sean dadas a nuestro Señor Jesucristo, que con su Sangre nos ha librado de tan lastimosa condición! Dios nos pide solamente arrepentimiento, conversión, reconciliación con El mediante los Sacramentos. Y, eso sí, lucha valiente para no hacer nunca las paces con el pecado. Padrenuestro… ¡Qué divino tesoro, Jesús, me has dado en tu Sangre! ¡Límpiame de toda mancha, para ser como te agrada!...

ORACIÓN: "Señor Jesucristo, amador de los pecadores, que somos todos. Derrama sobre mí la abundancia de los méritos de tú Sangre, para que, con limpieza de corazón, vea siempre a Dios en todas las cosas. Amén."

Día 9

LEO EN LA PALABRA DE DIOS: "-Tenemos un Pontífice excelso, Jesús, que ha penetrado los cielos - con su propia sangre - y está siempre vivo para interceder por los que por él se llegan a Dios" (Hebreos 4:14, 19:12, 7:25). MEDITACIONES: Una última mirada a la Sangre de Cristo. ¿Qué nos ha merecido Jesús con ella? Nada menos que la Gloria de Dios, la misma con la que Dios es infinitamente dichoso, la que tiene el mismo Jesucristo glorificado a la derecha del Padre. Y ante este su Padre está repitiendo continuamente: "Quiero que donde yo estoy estén también los míos que Tú me diste". Ya que para esto se adelantó: "Voy a prepararos un lugar". Nuestro destino es el Cielo, que no es propio de almas débiles, sino de los espíritus más grandes, que no se contentan sino con Dios. Padrenuestro… Como Esteban, entreabierto veo el Cielo, Señor. ¿Cuándo podré estar contigo? ¡Hoy lléname de tu Presencia!

ORACIÓN: "Señor Jesucristo, autor, guía y consumador de la fe, que vas al frente de los que caminan hacia la Patria. Hazme seguir fielmente tus pisadas para conseguir ese Cielo que me tienes prometido y preparado. Amén."

Oración final para todos los días

Oración de reparación para todos los días

Los santos del Apocalipsis cantan fervorosamente: «Con tu Sangre has comprado para Dios gentes de toda tribu, lengua, pueblo y nación; has hecho de ellos una dinastía sacerdotal, que sirve a Dios y reina sobre la tierra» (Ap 5,9). Nosotros ahora nos unimos a este clamor celestial y, en la comunión del Espíritu con todos los santos de la tierra, venerando esa Sangre divina que nos rescató del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino de la luz, rendimos culto reverente a Dios, como pueblo sacerdotal que somos (Col 1,13.20). Cristo Jesús, Cordero de Dios, que nos has salvado con tu Sangre: ¡te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te damos gracias rendidas! Y te pedimos la salvación de todos los que nos hemos lavado en tu Sangre Sagrada. Amén.

En su gran amor, Dios me ha liberado por la Sangre que su Hijo derramó, y ha perdonado mis pecados (Ef 1,7). ¡Oh divino Antídoto, líbrame del veneno del pecado! Amén, aleluya, amén.

Texto tradicional de dominio público, transcrito de http://virguadacar.blogspot.com/2012/06/novena-completa-la-preciosisima-sangre.html. El Ofrecimiento (oración para todos los días), la oración de preparación (Ap 5,9) y el estribillo de reparación (Ef 1,7) son texto devocional anónimo/tradicional que circula sin autor ni reclamo de copyright sobre la oración; los avisos de sitio aplican a la publicación web, no a la oración heredada. Las citas bíblicas son breves y se conservan como referencia. (Se retiró del flujo de oración una nota histórica sobre la fiesta —«Mes de julio…»— que no es oración; su contenido ya está en la reseña.) Cotejado; pendiente de revisión.

Reza la novena a la Preciosísima Sangre de Cristo donde estés

En MiRezo tienes esta novena día por día, con recordatorios para no perder ninguno, todas las oraciones y el rosario guiado. Con o sin internet.

Muy pronto enApp StoreMuy pronto enGoogle Play

Disponible próximamente para iPhone y Android.