Novena a San José
San José, esposo de la Virgen María y padre en la tierra de Jesús, es patrono de la Iglesia universal, de los trabajadores, de las familias y de la buena muerte. Su fiesta es el 19 de marzo (y San José Obrero, el 1 de mayo). Novena para pedir por el trabajo, la familia y las decisiones importantes.
Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.
Oración inicial para todos los días
Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
ORACIÓN PARA EMPEZAR TODOS LOS DÍAS
Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos, a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos. Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.
Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.
ORACIÓN DEL DÍA CORRESPONDIENTE
Día 1
El varón justo
El Evangelio lo define con una sola palabra: justo. José era un hombre recto delante de Dios y bueno con los suyos, de esos que cumplen su palabra y no necesitan testigos para hacer el bien.
No se conserva ni una palabra suya, y sin embargo su vida habla más fuerte que muchos discursos. La santidad de José es la del deber de cada día hecho con amor.
Oh benignísimo Jesús así como consolaste a tu padre amado en las perplejidades e incertidumbres que tuvo, dudando si abandonar a tu Santísima Madre su esposa, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José nos concedas mucha prudencia y acierto en todos los casos dudosos y angustias de nuestra vida, para que siempre acertemos con tu santísima voluntad.
Día 2
Esposo de María
A José le fue confiado el mayor tesoro de la creación: la Virgen María. La amó con un amor casto y fuerte, la protegió en la incertidumbre y compartió con ella la aventura más grande de la historia.
Los esposos tienen en José y María el espejo perfecto: amor que respeta, fidelidad que sostiene, fe compartida que hace de dos personas un solo camino.
Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado en la pobreza y desamparo de Belén, con tu nacimiento, y con los cánticos de los Ángeles y visitas de los pastores, así también te suplicamos humildemente por intercesión de San José, que nos concedas llevar con paciencia nuestra pobreza y desamparo en esta vida, y que alegres nuestro espíritu con tu presencia y tu gracia, y la esperanza de la gloria.
Día 3
Los sueños y la obediencia
Cuatro veces habló Dios a José en sueños, y las cuatro obedeció al despertar, sin discutir: recibió a María, llevó al Niño a Egipto, regresó a Israel, se estableció en Nazaret. Ni una queja, ni un retraso.
Dios sigue hablando — en su Palabra, en la conciencia, en los acontecimientos — y busca gente como José: que escuche, se levante y haga. La obediencia pronta es la forma más alta de confianza.
Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu amado padre en el doloroso misterio de la Circuncisión, recibiendo de él el dulce nombre de Jesús, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, nos concedas pronunciar siempre con amor y respeto tu santísimo nombre, llevarlo en el corazón, honrarlo en la vida, y profesar con obras y palabras que tú fuiste nuestro Salvador y Jesús.
Día 4
Belén y Egipto: padre en la adversidad
A José le tocó buscar posada sin encontrarla, improvisar cuna en un pesebre y huir de noche a un país extranjero para salvar al Niño. El custodio del Hijo de Dios conoció la pobreza, la migración y el miedo.
Por eso lo entienden tan bien los padres y madres que pelean por sacar adelante a su familia en la adversidad. José no dirige desde el escritorio: camina adelante, cargando el equipaje.
Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado de la pena que le causó la profecía de Simeón, mostrándole el innumerable coro de los Santos, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José que nos concedas la gracia de ser de aquellos para quienes tu sirves, no de ruina, sino de resurrección, y que correspondamos fielmente a tu gracia para que vayamos a tu gloria.
Día 5
El taller de Nazaret
En Nazaret, a Jesús lo llamaban «el hijo del carpintero». En el taller de José, el Hijo de Dios aprendió el oficio: medir, cortar, lijar, entregar el trabajo bien hecho. El trabajo humano quedó santificado para siempre en ese taller.
Todo trabajo honrado — con overol, con delantal o con computadora — puede ser oración si se hace como en Nazaret: con esmero, con honradez y por amor a los que dependen de nosotros.
Oh benignísimo Jesús, así como tu amado padre te condujo de Belén a Egipto para librarte del tirano Herodes, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos libres de los que quieren dañar nuestras almas o nuestros cuerpos, nos des fortaleza y salvación en nuestras persecuciones, y en medio del destierro de esta vida nos protejas hasta que volemos a la patria.
Día 6
Padre en la tierra del Hijo de Dios
Jesús aprendió a llamar «papá» mirando a José. De él recibió el nombre, el oficio, las costumbres de la fe y esa ternura firme con que después habló del Padre del cielo.
Ser padre o madre es eso: prestar el propio rostro para que los hijos imaginen el de Dios. Tarea enorme — y nunca en solitario: José intercede especialmente por quienes crían.
Oh benignísimo Jesús así como tu padre amado te sustentó en Nazaret, y en cambio tú le premiaste en tu santísima compañía tantos años, con tu doctrina y tu dulce conversación, así te rogamos humildemente, por intercesión de San José nos concedas el sustento espiritual de tu gracia, y de tu santa comunión, y que vivamos santa y modestamente, como tú en Nazaret.
Día 7
El silencio que escucha
Los Evangelios no registran una sola palabra de José. Su silencio no era vacío: era atención. En un mundo que opina de todo a gritos, José enseña el arte perdido de callar para escuchar — a Dios y a los demás.
Probemos hoy su método: un rato de silencio delante de Dios, sin pedir nada todavía. Solo estar, como se estaba en la casa de Nazaret.
Oh benignísimo Jesús, así como por seguir la voluntad de tu padre celestial permitiste que tu amado padre en la tierra padeciese el vehementísimo dolor de perderte por tres días, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que antes queramos perder todas las cosas y disgustar a cualquier amigo, que dejar de hacer tu voluntad; que jamás te perdamos a ti por el pecado mortal, o que si por desgracia te perdiésemos te hallemos mediante una buena confesión.
Día 8
Patrono de la buena muerte
La tradición contempla a José muriendo en brazos de Jesús y de María: por eso es patrono de la buena muerte. Nadie ha tenido mejor compañía en el último paso, y esa compañía es la que él consigue para sus devotos.
Pensar en la propia muerte no es morboso: es sabio. Ordena las prioridades y quita dramatismo a lo pequeño. Con José aprendemos a vivir de modo que morir sea volver a casa.
Oh benignísimo Jesús, que en la hora de su muerte consolaste a tu glorioso padre, asistiendo juntamente con tu Madre su esposa a su última agonía, te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos concedas una muerte semejante a la suya asistido de tu bondad, de tu Santísima Madre y del mismo glorioso Patriarca protector de los moribundos, pronunciando al morir vuestros santísimos nombres, Jesús, María y José.
Día 9
Custodio de la Iglesia
La Iglesia declaró a San José su patrono universal: el que cuidó a Jesús en Nazaret cuida ahora a su Cuerpo, que es la Iglesia. «Ite ad Ioseph», decían los antiguos: en toda necesidad, «vayan a José».
Terminamos la novena adoptándolo en casa: una imagen suya, su nombre en la oración de la noche, su ejemplo en el trabajo. Con José adentro, la casa se parece más a Nazaret.
Oh benignísimo Jesús, así como has elegido por medio de tu Vicario en la tierra a tu amado padre para protector de tu Santa Iglesia Católica, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José, nos concedas el que seamos verdaderos y sinceros católicos, que profesemos sin error la fe católica, que vivamos sin miedo una vida digna de la fe que profesamos, y que jamás puedan los enemigos ni aterrarnos con persecuciones, ni con engaños seducirnos y apartamos de la única y verdadera religión que es la Católica.
Oración final para todos los días
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.
Jesús, José y María
os doy mi corazón y el alma mía.
Jesús, José y María
asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María
con Vos descanse en paz el alma mía.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
ANTÍFONA
Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.
San José, ruega por nosotros.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
ORACIÓN FINAL
Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Variant opening found on Catholic.net (es.catholic.net) prepends a traditional Acto de Contrición before the 'Oh gloriosísimo Padre de Jesús...' prayer, worded: 'Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre, Redentor mío, por ser Tu quien eres, bondad infinita y por que te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido, también me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno. Animado con tu divina gracia, propongo firmemente nunca mas pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta, para el perdón de mis pecados. Amén.' This Act of Contrition is itself a separate well-known anonymous PD prayer, not unique to the San José novena, and may be optionally included by the app as a preliminary rubric rather than as part of the novena's own text.
Texto tradicional de dominio público, transcrito de https://www.aciprensa.com/pdf/novena-san-jose.pdf. Anonymous, long-traditional devotional text with no named modern author or living copyright holder. The wording (heavy use of 'benignísimo Jesús', 'te suplicamos humildemente', antiphon/versicle/response/collect structure typical of 19th-century devocionario Latin-rite format) is characteristic of a 19th-century (or earlier) Spanish devotional composition that has been reprinted unchanged for well over a century in countless devocionarios, prayer books, and now Catholic websites. No publisher claims original authorship or copyright on the prayer text itself; ACI Prensa and Catholic.net both republish it as a public devotional resource without individual attribution, consistent with anonymous traditional-text status. The Act of Contrition and sign-of-the-cross rubric attached ('Por la señal... Señor mío Jesucristo...') are themselves separately well-known anonymous PD prayers. Cotejado; pendiente de revisión.