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Todas las novenas

Novena a Santa Rita de Casia

Comienza 13 de may.Fiesta 22 de may.

Santa Rita de Casia (1381–1457) fue esposa, madre, viuda y religiosa agustina. Sufrió un matrimonio difícil, perdonó a los asesinos de su esposo y recibió en la frente la espina de la Pasión. La Iglesia la venera como abogada de los casos imposibles. Su fiesta es el 22 de mayo; la novena se reza del 13 al 21.

Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.

Fechas de la novena en 2026

¿Cuándo empieza la novena a Santa Rita de Casia en 2026?
En 2026, la novena a Santa Rita de Casia comienza el miércoles 13 de mayo. Son nueve días de oración que culminan en la fiesta.
¿Cuándo es la fiesta de Santa Rita de Casia?
En 2026, la fiesta de Santa Rita de Casia se celebra el viernes 22 de mayo.

Ver todas las fechas en el calendario católico 2026 ›

Oración inicial para todos los días

Acto de Contrición

Señor Jesús, me acerco a ti con humildad y te pido perdón por mis pecados. Me pesa haberte ofendido, porque tú eres bueno, misericordioso y digno de todo amor. Ayúdame con tu gracia a cambiar de vida, a evitar el pecado y a caminar más cerca de ti. Confío en tu perdón y en tu misericordia. Amén.

Oración inicial

Señor Dios, Padre bueno, te damos gracias por la vida de Santa Rita de Casia, mujer de fe, esposa, madre, viuda y religiosa.

Tú la sostuviste en medio de pruebas difíciles y la hiciste testigo de perdón, paciencia, esperanza y confianza en tu amor.

Durante esta novena, ayúdanos a rezar con humildad y a poner en tus manos aquello que nos parece imposible.

Por intercesión de Santa Rita, escucha nuestra súplica, fortalece nuestra fe y enséñanos a aceptar tu voluntad con paz.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Día 1

Una vocación que esperó

Rita quería ser religiosa desde niña, pero sus padres la casaron. Obedeció, y no vivió su matrimonio como una condena sino como el lugar donde Dios la quería por ahora. Su sueño esperó décadas — y al final se cumplió con creces.

A veces la vida no toma el rumbo que soñamos. Rita enseña que ningún desvío está perdido para Dios: Él sabe llegar a su destino por caminos que no elegimos.

Santa Rita de Casia, desde pequeña llevaste en el corazón el deseo de pertenecer a Dios.

Aunque tu camino no fue el que imaginabas, supiste esperar y confiar.

Intercede por nosotros para que sepamos escuchar la voz del Señor, incluso cuando sus caminos no coinciden con nuestros planes.

Ayúdanos a responder con fidelidad a lo que Dios nos pide hoy, sin desanimarnos por las demoras, los cambios o las pruebas.

Santa Rita, ruega por nosotros.

Amén.

Terminar con un Padre Nuestro, cuatro Avemarías y la oración final.

Día 2

Esposa en un matrimonio difícil

Su esposo era hombre violento y de mal carácter. Rita no respondió con dureza ni se resignó con amargura: con paciencia, oración y una bondad desarmante, fue ablandando aquel corazón hasta verlo convertido.

No todo matrimonio difícil se transforma igual, y nadie está llamado a soportar el abuso en silencio. Lo que Rita enseña es el poder de la oración perseverante y del bien constante — y que ningún corazón está definitivamente perdido.

Santa Rita de Casia, tú conociste el dolor de un matrimonio difícil y el peso de vivir en medio de heridas profundas.

Intercede por quienes sufren en su hogar, por quienes necesitan protección, claridad, fortaleza y paz.

Ayúdanos a comprender que el amor cristiano nunca justifica el abuso ni pide permanecer en peligro.

Ruega por las familias heridas, por los matrimonios en crisis y por todos los corazones que necesitan conversión.

Que Dios nos conceda paciencia para el bien, valentía para buscar ayuda cuando sea necesario y esperanza para confiar en su gracia.

Santa Rita, ruega por nosotros.

Amén.

Terminar con un Padre Nuestro, cuatro Avemarías y la oración final.

Día 3

El perdón imposible

Su esposo, ya convertido, fue asesinado por viejas enemistades. Rita hizo lo impensable en su tiempo: perdonó públicamente a los asesinos y se negó a la venganza que la costumbre exigía.

El primer caso imposible que Santa Rita resolvió fue el de su propio corazón. Perdonar así no es debilidad ni olvido: es la fuerza de quien entrega la justicia a Dios para no ser esclavo del odio.

Santa Rita de Casia, tú conociste la herida de la violencia y elegiste no dejar que el odio gobernara tu corazón.

Intercede por nosotros para que podamos perdonar aquello que nos ha herido, sin confundir perdón con injusticia ni silencio ante el mal.

Ayúdanos a entregar a Dios nuestro dolor, nuestra rabia y nuestro deseo de venganza.

Ruega por las familias marcadas por la violencia, por quienes han perdido a un ser querido y por quienes necesitan sanar heridas profundas.

Que el Señor nos conceda un corazón libre, capaz de buscar la paz y confiar en su justicia.

Santa Rita, ruega por nosotros.

Amén.

Terminar con un Padre Nuestro, cuatro Avemarías y la oración final.

Día 4

Madre que entrega a sus hijos

Sus dos hijos crecían planeando vengar al padre. Rita, deshecha, pidió a Dios que antes de verlos mancharse de sangre se los llevara en gracia. Ambos murieron jóvenes, enfermos, reconciliados con Dios y sin haber matado.

Es la página más dura de su vida, y la más honda: amó el alma de sus hijos más que su propia compañía. Los hijos son de Dios antes que nuestros — encomendárselos es el acto de amor más grande de una madre.

Santa Rita de Casia, madre que amó profundamente a sus hijos y los puso en manos de Dios, acompaña a todas las madres que sufren por sus hijos.

Intercede por quienes tienen miedo por el camino que sus hijos puedan tomar, por quienes rezan en silencio y por quienes cargan preocupaciones que nadie ve.

Ayúdanos a recordar que los hijos pertenecen primero a Dios y que ninguna oración de una madre se pierde ante Él.

Ruega por nuestras familias, por nuestros hijos y por todos los jóvenes que necesitan luz, protección y conversión.

Santa Rita, ruega por nosotros.

Amén.

Terminar con un Padre Nuestro, cuatro Avemarías y la oración final.

Día 5

Las puertas que se abren solas

Viuda y sola, Rita pidió entrar al monasterio agustino de Casia. La rechazaron tres veces: su historia familiar pesaba. Ella insistió, puso paz entre las familias enemistadas — condición que parecía imposible — y la tradición cuenta que fue introducida al monasterio de forma milagrosa.

Los portazos no siempre son la última palabra. Cuando el deseo viene de Dios, la perseverancia y la paz terminan abriendo lo que estaba cerrado.

Santa Rita de Casia, tú perseveraste cuando las puertas parecían cerradas.

No respondiste al rechazo con amargura, sino con oración, paciencia y búsqueda de paz.

Intercede por nosotros cuando una situación parece bloqueada, cuando un deseo bueno tarda en cumplirse o cuando sentimos que ya no hay camino.

Ayúdanos a hacer nuestra parte con humildad, a reconciliarnos cuando sea necesario y a confiar en que Dios puede abrir puertas donde todo parece cerrado.

Santa Rita, ruega por nosotros.

Amén.

Terminar con un Padre Nuestro, cuatro Avemarías y la oración final.

Día 6

La espina de la Pasión

Una noche, orando ante el crucifijo, Rita pidió compartir algo del dolor del Señor. Una espina de la corona se desprendió y se clavó en su frente, dejándole una herida que la acompañó — dolorosa y humillante — los últimos quince años de su vida.

Rita no amó el dolor por el dolor: amó al Crucificado, y quiso parecérsele. Unir nuestros sufrimientos a los de Cristo no los quita, pero los llena de sentido y de fruto.

Santa Rita de Casia, tú llevaste en tu cuerpo una señal dolorosa de la Pasión de Cristo.

Intercede por quienes sufren dolores físicos, heridas interiores, soledad, rechazo o incomprensión.

Ayúdanos a unir nuestros sufrimientos a Jesús crucificado, no por amor al dolor, sino por amor a Cristo, que transforma toda cruz ofrecida con fe.

Ruega para que no perdamos la esperanza en medio de la prueba y para que encontremos consuelo en el Señor.

Santa Rita, ruega por nosotros.

Amén.

Terminar con un Padre Nuestro, cuatro Avemarías y la oración final.

Día 7

Paciencia en la enfermedad

Sus últimos años los pasó enferma, postrada, apartada de las demás religiosas por la herida de su frente. Nunca se le oyó una queja: convirtió la cama en altar y la espera en oración continua.

Cuántos enfermos y cuidadores se reconocen en esa habitación. Rita es su compañera: sabe lo que es el dolor largo, la noche sin dormir, la dependencia. Y sabe que Dios no se va de esa habitación.

Santa Rita de Casia, tú conociste la enfermedad, el aislamiento y los dolores largos.

Intercede por quienes hoy están postrados, cansados, enfermos o acompañando a alguien que sufre.

Ayúdanos a descubrir que Dios no abandona la habitación del enfermo ni se aleja de quien llora en silencio.

Ruega por los pacientes, por sus familias y por sus cuidadores.

Que el Señor les conceda alivio, compañía, fortaleza y una esperanza que no se apague.

Santa Rita, ruega por nosotros.

Amén.

Terminar con un Padre Nuestro, cuatro Avemarías y la oración final.

Día 8

La rosa en invierno

Poco antes de morir, en pleno invierno, Rita pidió a una pariente una rosa de su antiguo huerto. Contra toda lógica, la rosa estaba allí, florecida en la nieve. Por eso sus imágenes llevan rosas, y sus devotos las bendicen en su fiesta.

Esa rosa es la firma de su vida entera: donde todo parecía muerto — el matrimonio, los hijos, la vocación — Dios hizo florecer gracia. Es la promesa que Rita le hace a cada causa imposible.

Santa Rita de Casia, Dios hizo florecer una rosa en invierno como signo de esperanza donde todo parecía imposible.

Intercede por nosotros cuando sentimos que algo está muerto, cerrado o perdido.

Ayúdanos a creer que Dios puede hacer brotar gracia aun en medio del frío, la espera y el dolor.

Ruega por nuestra causa imposible y por todas las personas que necesitan una señal de consuelo y esperanza.

Que el Señor haga florecer en nosotros la fe, la paciencia y la confianza.

Santa Rita, ruega por nosotros.

Amén.

Terminar con un Padre Nuestro, cuatro Avemarías y la oración final.

Día 9

Abogada de los imposibles

Murió el 22 de mayo de 1457; su cuerpo se conserva incorrupto en Casia, y los exvotos que llenan su santuario cuentan siglos de imposibles concedidos. Esposa, madre, viuda, religiosa: no hay estado de vida que Rita no entienda desde dentro.

Terminamos la novena con su lección completa: perdonar siempre, perseverar siempre, y no llamarle imposible a nada que se pueda poner en manos de Dios.

Santa Rita de Casia, abogada de los imposibles, hoy terminamos esta novena poniendo nuevamente nuestra intención en manos de Dios.

Tú conociste muchas formas de sufrimiento y también muchas formas de gracia.

Intercede por nosotros para que sepamos perseverar, perdonar, confiar y seguir haciendo el bien, aun cuando no veamos todavía la respuesta.

Ruega por nuestra causa difícil y por todas las personas que acuden a ti con esperanza.

Que Dios nos conceda lo que pedimos, si es para nuestro bien, y que nunca nos falte la paz de saber que estamos en sus manos.

Santa Rita, ruega por nosotros.

Amén.

Terminar con un Padre Nuestro, cuatro Avemarías y la oración final.

Oración final para todos los días

Señor Jesús, tú aceptaste la corona de espinas y cargaste por amor nuestras heridas, pecados y dolores.

Te pedimos que mires con misericordia la intención que hemos presentado en esta novena.

Por intercesión de Santa Rita de Casia, fortalece nuestra fe, limpia nuestro corazón y ayúdanos a vivir con paciencia, perdón y esperanza.

Cuando nuestra causa parezca imposible, recuérdanos que para ti nada está perdido.

Haz que esta oración dé fruto en buenas obras, en paz interior y en una confianza más profunda en tu amor.

Santa Rita, acompáñanos en nuestras pruebas e intercede por nosotros ante el Señor.

Amén.

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