Calendario litúrgico
24 de junio: Natividad de San Juan Bautista
Solemnidadc. 6 a.C. – c. 30
Es una solemnidad, la celebración de mayor rango en la Iglesia, dedicada al Señor, a la Virgen María o a un santo de especial importancia.
El 24 de junio la Iglesia celebra algo poco común: el nacimiento de un santo. Fuera de la Virgen María, Juan el Bautista es el único del que se celebra la venida al mundo, y no el día de su muerte. La razón es que su nacimiento ya forma parte del misterio de la Encarnación: Juan viene precisamente a preparar el camino.
El evangelio de san Lucas cuenta la historia. Zacarías era sacerdote del templo de Jerusalén y su esposa Isabel, pariente de María, era estéril; los dos ya eran mayores. Mientras Zacarías ofrecía el incienso, el ángel Gabriel le anunció que tendrían un hijo y que se llamaría Juan. Zacarías dudó y quedó mudo hasta el día del nacimiento. Cuando llegaron a circuncidar al niño, los vecinos querían ponerle el nombre del padre; Isabel dijo que se llamaría Juan, y Zacarías, todavía sin habla, lo escribió en una tablilla. En ese momento recuperó la voz y bendijo a Dios con el cántico que la Iglesia reza cada mañana en Laudes, el Benedictus.
La fecha del 24 de junio sale del mismo evangelio: cuando el ángel anunció a María la concepción de Jesús, le dijo que su parienta Isabel iba ya en el sexto mes. De ahí, seis meses antes de la Navidad. Y hay una coincidencia que la tradición ha leído con gusto: Jesús nace en el solsticio de invierno, cuando los días empiezan a crecer, y Juan en el solsticio de verano, cuando empiezan a acortarse. Es lo que el propio Bautista diría después: "Él tiene que crecer y yo tengo que menguar".
Juan creció en el desierto, bautizó en el Jordán, señaló a Jesús como el Cordero de Dios y murió decapitado por orden de Herodes, martirio que se recuerda el 29 de agosto. La solemnidad del 24 de junio celebra el comienzo de esa vida entregada por entero a señalar a otro.
Invocado como precursor del Señor y patrono de innumerables pueblos y ciudades de América Latina.
Oración
Dios nuestro, que confiaste a san Juan Bautista la misión de preparar para Cristo, el Señor, un pueblo bien dispuesto, concede a tu Iglesia la gracia de la alegría espiritual, y dirige los corazones de los fieles por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Santa María Guadalupe García Zavala
Conmemoración1878 – 1963
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
María Guadalupe García Zavala, a quien todo el mundo llamó Madre Lupita, nació el 27 de abril de 1878 en Zapopan, Jalisco, México. Era hija de un comerciante de artículos religiosos frente a la basílica de Zapopan. Estaba comprometida para casarse cuando decidió otra cosa: dejar esa vida cómoda y dedicarse a los enfermos pobres.
En 1901 fundó, junto con el padre Cipriano Iñiguez, la congregación de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres, dedicada al cuidado de enfermos sin recursos. Trabajó en el hospital del Sagrado Corazón, en Guadalajara. Cuando faltaba el dinero, salía ella misma a pedir limosna por las calles para sostener a los enfermos. Se arrodillaba en el suelo del hospital frente a los enfermos y abandonados para atenderlos.
Durante la persecución religiosa mexicana escondió sacerdotes en el hospital, y entre ellos al arzobispo de Guadalajara, Francisco Orozco y Jiménez, arriesgando su vida y la de su comunidad. Murió en Guadalajara el 24 de junio de 1963. Juan Pablo II la beatificó el 25 de abril de 2004 y el papa Francisco la canonizó el 12 de mayo de 2013, en la misma ceremonia en que canonizó a los mártires de Otranto y a santa Laura Montoya. Es una de las santas mexicanas más cercanas al pueblo: su santidad se hizo en pasillos de hospital.
Oración a Santa María Guadalupe García Zavala
Santa María Guadalupe García Zavala, Madre Lupita, tú pediste limosna en la calle para que a los enfermos pobres no les faltara nada. Enséñanos a servir sin asco y sin prisa. Cuida a los que están hoy en un hospital sin quien los acompañe y a quienes los atienden. Que aprendamos de ti a arrodillarnos delante del que sufre. Amén.
