Colección
Oraciones por los difuntos
Rezar por nuestros difuntos es una de las formas más antiguas del amor cristiano: no termina cuando termina la vida. La Iglesia nos enseña a acompañar a las almas con la oración, confiando en la misericordia de Dios y en la promesa de la resurrección.
Aquí encontrarás las oraciones por los difuntos y por las almas del purgatorio: la oración tradicional por su descanso eterno, la oración de Fátima que la Virgen pidió rezar por las almas más necesitadas, y los actos de esperanza y de fe que sostienen a quien atraviesa el duelo. Rezarlas también hace bien a quien se queda: pone palabras donde duele la ausencia.
- Eterno descansoLa oración más breve por un difunto: el descanso eterno y la luz perpetua.Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén.
- Por las almas del purgatorioEl responso tradicional con su oración por las almas del purgatorio.Dios mío, por la preciosísima Sangre de tu Hijo Jesucristo, ten misericordia de las benditas almas…
- Oración de FátimaLa Virgen pidió en Fátima rezarla por las almas más necesitadas.Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las…
- Acto de EsperanzaRenueva la esperanza en la vida eterna cuando duele la ausencia.Señor Dios, espero por tu gracia la remisión de todos mis pecados, y después de esta vida alcanzar…
- Credo de los ApóstolesProfesa la fe en la resurrección de los muertos y la vida eterna.Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único…
Preguntas frecuentes
¿Qué oración se reza por un difunto?
La oración por las almas del purgatorio es la más tradicional; pide para ellas el descanso eterno. La oración de Fátima se reza con la misma intención, especialmente en el rosario.
¿Por qué se reza por los difuntos?
Porque la Iglesia enseña que nuestra oración acompaña a las almas que se purifican antes de llegar al cielo. Es una obra de misericordia: seguir amando con la oración a quienes ya no vemos.
