Calendario litúrgico
Santo del día, 27 de enero: Santa Ángela de Mérici, virgen
Memoria libre1474 – 1540
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Ángela Merici nació el 21 de marzo de 1474 en Desenzano, a orillas del lago de Garda, en la región de Brescia. Antes de cumplir quince años había perdido a sus padres y a una hermana. Se hizo terciaria franciscana y empezó una vida sencilla y austera, dedicada a la oración y a atender a las mujeres pobres y enfermas de su pueblo y luego de Brescia, donde se fue a vivir.
En 1524 viajó como peregrina a Tierra Santa. En el camino, al acercarse a su destino, quedó ciega, y así recorrió los lugares santos: los vio, como ella decía, con los ojos del alma. En el viaje de regreso, en Creta, recuperó la vista. Volvió a Brescia con una idea clara que llevaba años madurando.
El 25 de noviembre de 1535 reunió en Brescia a un primer grupo de jóvenes y fundó la Compañía de Santa Úrsula. Era algo nuevo: mujeres consagradas a Cristo que no entraban en un convento ni vestían hábito, sino que seguían viviendo en sus casas y en medio del mundo, dedicadas a instruir y educar a las muchachas, bajo la obediencia del obispo. En una época en que la vida consagrada femenina se pensaba solo dentro de la clausura, la propuesta de Ángela sorprendió. Ella insistía a sus compañeras en tratar a cada joven por su nombre y con dulzura, no con dureza.
Murió en Brescia el 27 de enero de 1540. En 1544 el papa Pablo III aprobó la Regla y elevó la Compañía a instituto de derecho pontificio; de ahí nacieron las ursulinas, la primera orden femenina de la Iglesia dedicada a la enseñanza. Fue beatificada el 30 de abril de 1768 por Clemente XIII y canonizada el 24 de mayo de 1807 por Pío VII.
Patrona de las educadoras y de quienes enseñan la fe a las jóvenes.
Oración a Santa Ángela de Mérici
Señor Dios nuestro, te pedimos que santa Ángela de Mérici, virgen, no deje de encomendarnos a tu misericordia, para que, siguiendo sus ejemplos de caridad y prudencia, podamos conservar tus enseñanzas y proclamarlas con nuestra vida.
San Enrique de Ossó y Cervelló, presbítero
Conmemoración1840 – 1896
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Enrique de Ossó nació el 16 de octubre de 1840 en Vinebre, un pueblo de la provincia de Tarragona, en la diócesis de Tortosa. Fue ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1867 en Tortosa y celebró su primera misa el 6 de octubre de ese año en Montserrat. Enseñó Matemáticas y Física en el seminario, pero su verdadera pasión fue la catequesis: organizó escuelas de catecismo con un método propio y escribió una Guía práctica para catequistas.
Fue un sacerdote de multitudes y de imprenta. Fundó el periódico El amigo del pueblo y, durante veinticuatro años, dirigió la revista mensual Santa Teresa de Jesús. Su libro El cuarto de hora de oración, publicado en 1874, se reeditó más de cincuenta veces: enseñaba a la gente común a rezar quince minutos al día. Creó asociaciones de laicos, entre ellas las Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús, en 1873, y el Rebañito del Niño Jesús, en 1876, para los más pequeños.
De ese trabajo nació la Compañía de Santa Teresa de Jesús, congregación de religiosas dedicadas a la educación cristiana de las jóvenes. En vida del fundador ya estaba en España, Portugal, México y Uruguay, y después se extendió a tres continentes. Toda su espiritualidad estaba marcada por santa Teresa de Ávila y por la confianza en la amistad con Cristo.
Murió el 27 de enero de 1896 en el convento franciscano de Santa Espina, en Gilet, cerca de Valencia, adonde se había retirado. Fue beatificado el 14 de octubre de 1979 y canonizado el 16 de junio de 1993 en Madrid, ambas veces por san Juan Pablo II.
Patrono de los catequistas.
Oración a San Enrique de Ossó y Cervelló
Dios de bondad, que diste a san Enrique de Ossó un corazón de maestro y de amigo para acercar a Cristo a los niños y a los jóvenes: concédenos su celo por enseñar la fe con paciencia y alegría. Enséñanos, como él enseñaba, a apartar cada día un rato de oración sencilla. Que nunca nos falte la amistad con Jesús que él aprendió de santa Teresa. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
