Calendario litúrgico
Santo del día, 7 de noviembre: San Ernesto, abad
Conmemoración† c. 1147
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
De san Ernesto se sabe poco y conviene decirlo de entrada. La tradición lo sitúa en el siglo XII, monje de la abadía benedictina de Zwiefalten, en el sur de Alemania, cerca de la región del lago de Constanza. Allí fue elegido abad y durante unos cinco años dirigió a la comunidad, que en ese momento contaba con unos sesenta y dos monjes.
Al terminar su mandato como abad pidió sumarse a la cruzada que partía con el ejército alemán del emperador Conrado III, la que hoy llamamos segunda cruzada (1147-1149). Al despedirse de sus hermanos les dijo, según el relato que se conserva, que no creía volver a verlos en esta tierra y que esperaba derramar su sangre por Cristo. No importaba, decía, qué muerte le tocara, con tal de poder sufrir por amor a él.
A partir de ahí la historia se pierde. Nunca se supo con certeza cómo ni dónde murió; se lo da por muerto hacia 1147. Los relatos posteriores que describen su martirio con detalle son piadosos y tardíos, y no tienen apoyo documental. Lo que queda es la memoria de un monje que dejó el gobierno de su abadía para marcharse con los pobres y los soldados, y que no volvió. Su nombre siguió vivo en la abadía de Zwiefalten y de allí pasó al santoral en lengua alemana, y después al español, sin que nadie pudiera añadir mucho más. Es un caso honesto de devoción sin biografía: sabemos que existió un abad llamado Ernesto y que partió con la cruzada, y poco más que eso. La Iglesia lo recuerda el 7 de noviembre. No figura en el Calendario Romano General, donde ese día es feria; su memoria pertenece a calendarios locales y a la tradición monástica.
Oración a San Ernesto
Dios nuestro, que llamas a cada uno por caminos que no entendemos del todo, acuérdate de tu siervo Ernesto, que dejó su casa sin saber a dónde iba. Danos a nosotros esa misma disponibilidad. Sostén a los que hoy desaparecen lejos de los suyos y a las familias que los esperan. Y recíbelos a todos en tu paz. Amén.
San Willibrordo, obispo, apóstol de los frisones
Conmemoración658 – 739
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Willibrordo nació en Northumbria, en el norte de Inglaterra, hacia el año 658. Hizo sus primeros estudios en la abadía de Ripon, cerca de York, como discípulo de san Wilfredo, y entró entre los benedictinos. A los veinte años cruzó a Irlanda y pasó doce años en la abadía de Rathmelsigi bajo la guía del abad san Egberto, que lo ordenó sacerdote hacia los treinta.
De allí salió su misión. Con once compañeros fue enviado a Frisia, la región de los actuales Países Bajos, a petición de Pipino de Heristal. En el año 692 viajó a Roma para pedir la autorización apostólica y volvió a su trabajo misionero. Poco después regresó a Roma por segunda vez y el papa Sergio I lo consagró obispo el 21 de noviembre del 695, dándole el nombre de Clemente. Estableció su sede en Utrecht, que llegó a ser la diócesis más importante de la región, y desde allí organizó pacientemente la evangelización de un pueblo que aún no era cristiano: bautizando, fundando iglesias, formando clero.
En sus últimos años se retiraba con frecuencia a la abadía que había fundado en Echternach, en el actual Luxemburgo, para ocuparse de su propia alma. Murió allí el 7 de noviembre del 739, a los ochenta y un años, y fue enterrado en el oratorio de la abadía. Casi de inmediato se lo veneró como santo. Su tumba en Echternach sigue siendo lugar de peregrinación, con la célebre procesión danzante que se celebra cada año. Es patrono de los Países Bajos y de Luxemburgo, y su fiesta se celebra el 7 de noviembre.
Patrono de los Países Bajos y de Luxemburgo.
Oración a San Willibrordo
San Willibrordo, tú cruzaste el mar para llevar el nombre de Jesús a gente que no lo conocía. Pide por los misioneros de hoy, que trabajan sin ver resultados. Pide por los pueblos donde el Evangelio se ha ido apagando. Y danos tu paciencia: la de quien siembra sabiendo que otro cosechará. Amén.
Bienaventurada Virgen María, Madre y Medianera de la Gracia
MemoriaEs una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.
Esta celebración no recuerda un hecho de la vida de María ni una aparición, sino una verdad de la fe: que todas las gracias que Dios nos da nos llegan por medio de aquella que dio al mundo al Autor de la gracia. Por eso la Iglesia la llama Madre y Medianera de la Gracia, y por eso la invoca también con los títulos de Abogada, Auxiliadora y Socorro de los cristianos.
La fiesta tiene un origen concreto. A comienzos del siglo XX, el cardenal Désiré-Joseph Mercier, arzobispo de Malinas, en Bélgica, promovió con insistencia ante la Santa Sede una celebración litúrgica dedicada a la mediación maternal de María. El papa Benedicto XV concedió la fiesta en 1921, primero para Bélgica y luego, poco a poco, para otras Iglesias particulares que la pidieron. La Argentina la conserva en su calendario propio como memoria del 7 de noviembre, y también se celebra en Paraguay.
El fundamento de esta memoria está en el Evangelio de Caná: María se da cuenta de que falta el vino, se lo dice a su Hijo y les dice a los sirvientes "hagan lo que él les diga". Ahí está, en pequeño, todo lo que la Iglesia entiende por su mediación: ella no reemplaza a Cristo, único mediador entre Dios y los hombres, sino que nos lleva a él. El Concilio Vaticano II lo explicó con cuidado: María, asunta al cielo, no dejó su misión salvadora, sino que sigue alcanzándonos los dones de la salvación eterna con su intercesión, y cuida con amor de madre a los hermanos de su Hijo que todavía caminan entre peligros y angustias.
En la Argentina esta memoria abre el llamado mes de María, que va del 7 de noviembre al 8 de diciembre y culmina en la solemnidad de la Inmaculada Concepción. Es un mes de rosario en familia y de oración sencilla, en el que muchas parroquias y hogares rezan cada día pidiendo por la propia casa y por el país.
Oración
Dios nuestro, que en un misterioso designio de tu providencia nos has dado al autor de la gracia por medio de la Virgen María, y la asociaste a la obra de la redención humana; concédenos alcanzar por ella la abundancia de la gracia y llegar al puerto de la salvación eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
