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Novena a Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá

Comienza 30 de jun.Fiesta 9 de jul.

Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, «la Chinita», es la patrona de Colombia y muy querida en Venezuela. Su imagen, pintada en un lienzo pobre y gastado, se renovó milagrosamente en 1586. Es Madre que renueva la fe y la esperanza de su pueblo. Novena para acudir a su intercesión maternal.

Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.

Oración inicial para todos los días

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. (Se hace un breve examen de conciencia en silencio y recogimiento.)

Acto de Contrición para todos los días

Señor mío Jesucristo, Dios de misericordia y de todo consuelo, que haces infinitas maravillas en el cielo y en la tierra; Tú, Señor, que nos hiciste a tu imagen y semejanza, que nos llamas constantemente a participar de tu gloria y de la felicidad eterna: por el inmenso amor que nos tienes y por tu gran misericordia, te suplicamos fervorosamente —por el amor que tienes a tu Santísima Madre, en cuyo honor hacemos esta novena bajo la dulce advocación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá— que nos concedas el perdón de todos nuestros pecados. Por ella, dulce Jesús, concédenos tu clemencia y tu perdón, para que, al igual que el lienzo renovado de nuestra Madre celestial, también nuestros corazones se renueven en tu amor. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Oración para todos los días

Reina Madre del Rosario de Chiquinquirá, bella flor de nuestra tierra, renovada en destellos de luz y de hermosura: luces radiante en tu imagen soberana los colores del patrio pabellón. Eres tú nuestra gloria y el orgullo de nuestra raza, Madre de Dios y Madre nuestra. En rústico lienzo tu rostro se ilumina y renuevas tu imagen en celestial fulgor, dando a tus hijos la graciosa prenda de la luz inmortal de tu Hijo Salvador.

Ciñe tus sienes la real diadema que corona tu hermosura y tu maternal bondad, símbolo fiel de nuestro entrañable afecto y del filial amor de tus hijos. A Ti te cantan celestiales voces que te aclaman por Reina de la paz, y el pueblo entero, jubiloso, te presenta el don de su fervor. En los difíciles tiempos de dolor y angustia, Tú, que eres Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, extiendes tu cetro soberano y cubres gloriosa con tu egregio manto a todos los que sufren la tribulación.

Vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, inagotable fuente de gracia y de ternura; recibe complacida, Madre y Señora, la humilde romería de nuestro inquieto corazón, que llega peregrino a tu Santuario, casa del consuelo y la alegría, donde Tú, oh Madre clemente y pía, escuchas nuestros clamores. Amén.

(Se hace la consideración del día; luego se rezan tres Avemarías y una parte del Santo Rosario —Misterios Gozosos—.)

Día 1

El lienzo renovado

Un viejo lienzo de la Virgen, roto y descolorido por la humedad, había sido arrinconado como inservible. Mientras María Ramos, una mujer sencilla, rezaba ante él, el lienzo recobró de pronto sus colores y su brillo. La imagen desechada volvió a resplandecer.

Dios renueva lo que el mundo descarta. Ninguna vida está tan gastada que no pueda recobrar su color. La renovación de Chiquinquirá es promesa para toda alma cansada.

Virgen de Chiquinquirá, renueva lo que en nosotros está descolorido y cansado; devuélvenos los colores de la gracia.

Día 2

María Ramos y el niño

Los testigos del milagro fueron una mujer devota, María Ramos, y un niño indígena que exclamó al ver la imagen encenderse. Dios eligió como testigos a los sencillos, no a los poderosos ni a los sabios.

La fe se ve mejor con ojos limpios. Los niños y los humildes reconocen a Dios donde otros no ven nada. Pidamos esa mirada sencilla que sabe reconocer lo sagrado.

Virgen de Chiquinquirá, danos ojos sencillos para reconocer las obras de Dios.

Día 3

La Virgen del Rosario

El lienzo representa a la Virgen del Rosario, entre San Andrés y San Antonio, entregando el rosario. Chiquinquirá une la devoción mariana al rezo del rosario, esa oración sencilla que recorre la vida de Cristo de la mano de su Madre.

El rosario es la herencia de Chiquinquirá a su pueblo. Retomarlo, aunque sea una decena diaria, es responder al deseo de la Madre que se apareció con las cuentas en la mano.

Virgen del Rosario de Chiquinquirá, danos amor y constancia por el rezo del rosario.

Día 4

Patrona de Colombia

La Chinita fue proclamada patrona de Colombia, y su basílica en Chiquinquirá es el corazón mariano del país. Ante ella se reza por la paz de una nación tantas veces herida por la violencia.

Un pueblo que pone a su patria en manos de María pide, en el fondo, la reconciliación. Recemos por la paz de Colombia y de todos los pueblos que sufren la violencia.

Virgen de Chiquinquirá, alcanza la paz y la reconciliación para Colombia y para toda tierra herida por la violencia.

Día 5

La Chinita del Zulia

En Venezuela, sobre todo en el Zulia, la Virgen de Chiquinquirá —'la Chinita'— es venerada con inmenso amor: sus gaitas y su feria en noviembre reúnen a todo un pueblo. La misma Madre une a colombianos y venezolanos, hermanos de frontera.

María no conoce fronteras: es Madre de un lado y del otro. En tiempos de migración y división, ella recuerda que somos una sola familia.

Virgen de Chiquinquirá, une a los pueblos hermanos y consuela a los migrantes de un lado y otro de la frontera.

Día 6

Restauradora de la fe

El milagro de Chiquinquirá reavivó la fe en toda una región. Lo que había caído en el abandono volvió a florecer. La Virgen que renovó su imagen quiere renovar la fe de las familias y los pueblos.

También la fe personal se descolora con el tiempo, la rutina o las heridas. Pidamos a la Madre que la restaure, que le devuelva el color y el fervor de los comienzos.

Virgen de Chiquinquirá, restaura la fe donde se ha enfriado, en nuestra casa y en nuestro corazón.

Día 7

La devoción de las familias

En millones de hogares colombianos preside una imagen de la Chinita. Ante ella se reza en familia, se agradece, se pide por los hijos y los ausentes. Es la Madre de la casa, presente en lo cotidiano.

Tener a María en casa no es superstición: es recordar que el hogar tiene una Madre en el cielo que lo cuida. Que su imagen nos convoque a rezar juntos.

Virgen de Chiquinquirá, preside nuestro hogar y reúnenos en la oración familiar.

Día 8

Esperanza para lo que parece perdido

El lienzo estaba dado por perdido, y volvió a la vida. Esa es la especialidad de Chiquinquirá: dar esperanza a lo que ya nadie esperaba. La relación rota, el proyecto fracasado, la salud desahuciada — nada es imposible para Dios.

Presentemos hoy a la Madre eso que dábamos por perdido, con la confianza de la mujer que rezaba ante un lienzo inservible y lo vio renacer.

Virgen de Chiquinquirá, devuelve la esperanza a lo que dábamos por perdido, y haz renacer lo que parecía muerto.

Día 9

Renovados por la Madre

Termina la novena a la Virgen que renueva. Que estos nueve días hayan reavivado nuestra fe, como se reavivaron los colores de su imagen. La Madre no solo escucha peticiones: transforma corazones.

Volvamos a la vida diaria renovados: con el rosario en la mano, la fe reavivada y el compromiso de trabajar por la paz. Ser de la Chinita es dejarse renovar por ella.

Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá: concédenos la gracia de esta novena y renueva nuestra fe cada día. Amén.

Oración final para todos los días

Oración final para todos los días

¡Oh incomparable Señora del Rosario de Chiquinquirá, Madre de Dios, Reina de los Ángeles, abogada de los pecadores, refugio y consuelo de los afligidos y atribulados! Virgen santa, llena de poder y de bondad, míranos con buenos ojos para que nos ayudes en todas las necesidades en que nos encontramos. ¡Acuérdate, oh clementísima Señora del Rosario, que nunca se oyó decir que alguno que haya recurrido a ti, invocado tu santísimo nombre e implorado tu singular protección, fuese abandonado! Animados por esta confianza, a ti nos dirigimos. Te tomamos desde hoy y para siempre por nuestra madre, nuestra protectora, consuelo y guía, esperanza y luz en la hora de la muerte. Líbranos de todo lo que pueda ofenderte a ti y a tu Santísimo Hijo, Jesús. Protégenos de todos los peligros del alma y del cuerpo; dirígenos en todos los asuntos espirituales y temporales; líbranos de la tentación del maligno, para que, caminando por la senda de la virtud, un día podamos verte y amarte en la gloria eterna, por los siglos de los siglos. Amén.

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría, ¡oh Madre clemente y pía, escucha nuestros clamores!

V. Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.R. Ruega por nosotros.

Oraciones fijas para todos los días (Señal de la Cruz, Acto de Contrición propio, Oración para todos los días «Reina Madre del Rosario de Chiquinquirá» y Oración final con su estribillo): texto tradicional de dominio público del novenario mariano de Chiquinquirá (edición dominicana difundida); circula sin autor moderno atribuido. Las consideraciones propias de cada día son composición original de Rezo. Los Gozos tradicionales de 12 estrofas («Reina Madre de Colombia…»), que se cantan cada día tras la consideración, quedan pendientes de incorporar. Cotejado; pendiente de revisión.

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