Novena a Nuestra Señora de Luján
Patrona de la Argentina (y del Uruguay y Paraguay), Nuestra Señora de Luján se venera en su gran basílica a orillas del río Luján. Según la tradición, hacia 1630 una imagen de la Inmaculada, transportada en carreta, se negó a moverse de aquel lugar hasta que la bajaron: allí quiso quedarse. Cada octubre, una multitud de jóvenes peregrina a pie hasta su santuario.
Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.
Fechas de la novena en 2026
- ¿Cuándo empieza la novena a Nuestra Señora de Luján en 2026?
- En 2026, la novena a Nuestra Señora de Luján comienza el miércoles 29 de abril. Son nueve días de oración que culminan en la fiesta.
- ¿Cuándo es la fiesta de Nuestra Señora de Luján?
- En 2026, la fiesta de Nuestra Señora de Luján se celebra el viernes 8 de mayo.
Oración inicial para todos los días
Oración para todos los días
Jesús, desde la cruz nos entregaste a María como Madre, para que ninguno de tus hijos caminara solo.
Hoy venimos a darte gracias por ese amor tan grande. En María encontramos consuelo, guía y protección; una Madre que acompaña nuestras penas, nuestras alegrías y nuestro camino hacia Dios.
Te damos gracias también por Nuestra Señora de Luján, que quiso quedarse junto a este pueblo como signo de cercanía, esperanza y ternura maternal.
Bajo su mirada ponemos nuestras familias, nuestra patria, nuestras necesidades y la gracia que pedimos en esta novena.
Nuestra Señora de Luján, Madre de los argentinos y de todos los que acuden a ti, acompáñanos hacia Jesús.
Amén.
Se reza a continuación la meditación propia del día.
Día 1
La carreta que no quiso seguir
Cuenta la tradición que una carreta llevaba dos imágenes de la Virgen a un destino lejano. Al llegar a un paraje junto al río Luján, los bueyes no lograron moverla; solo cuando bajaron una de las imágenes, la carreta avanzó. La Virgen había elegido su lugar.
María elige quedarse donde su pueblo la necesita. También hoy escoge nuestras casas y nuestros caminos comunes para hacerse presente. No busca los palacios: busca estar cerca.
Deprecaciones
María de Luján, gracias por quedarte cerca de tu pueblo. Permanece también en nuestras casas y en nuestros corazones como Madre de misericordia. (Dios te salve, María...)
Santifica, Madre, a todos los que acuden a ti. Que tu presencia nos ayude a vivir más cerca de Jesús. (Dios te salve, María...)
Así como visitaste a Isabel llevando la alegría de Dios, visita hoy a nuestro pueblo y haz que tu nombre despierte fe, gratitud y esperanza. (Dios te salve, María...)
Día 2
El negrito Manuel
La tradición conserva el nombre de Manuel, el esclavo negro que cuidó la imagen de Luján durante décadas con fidelidad y ternura. El primer devoto y guardián de la Patrona fue el más humilde y despreciado de todos.
Dios confía sus tesoros a los pequeños. La devoción a Luján nace del corazón de un esclavo: recordatorio de que ante María y ante Dios no hay clases ni razas, solo hijos.
Deprecaciones
Virgen de Luján, sé fundamento de nuestra vida espiritual, para que nuestra fe no se debilite en las pruebas. (Dios te salve, María...)
Madre de nuestro pueblo, acompaña a las familias y a los niños. Que las nuevas generaciones crezcan sobre la verdad, la bondad y el amor a Dios. (Dios te salve, María...)
Sostén, Señora, a quienes tienen responsabilidades en la sociedad. Guía sus decisiones hacia la justicia, la honestidad y el bien común. (Dios te salve, María...)
Día 3
La Inmaculada, celeste y blanca
La imagen de Luján representa a la Inmaculada Concepción, vestida de celeste y blanco — los colores que la patria argentina hizo suyos. La pureza de María se volvió bandera de todo un pueblo.
Que un pueblo tome como madre a la Inmaculada es una gracia y una tarea: pedirle la limpieza de corazón que ella tuvo, para construir una sociedad más honesta y más fraterna.
Deprecaciones
Madre de los humildes, Virgen de Luján, no olvides a quienes sufren y buscan consuelo bajo tu mirada. (Dios te salve, María...)
Haz que el amor fraterno crezca entre nosotros, y que en nuestro pueblo nunca se apague la caridad cristiana. (Dios te salve, María...)
Tú que conoces nuestras necesidades materiales, socorre también nuestra pobreza espiritual y ayúdanos a crecer en las virtudes que nos acercan a Dios. (Dios te salve, María...)
Día 4
La peregrinación a pie
Cada octubre, más de un millón de personas —sobre todo jóvenes— caminan durante horas desde Buenos Aires hasta la basílica de Luján. Van cansados, ampollados, felices. La consigna resume la fe de un pueblo: «Madre, te vengo a ver.»
La vida entera es peregrinación hacia la casa del Padre. Caminar hacia María es ensayar ese camino mayor: con esfuerzo, en compañía, y con la alegría de saber que al final hay una Madre esperando.
Deprecaciones
Madre bondadosa de Luján, cuando nuestro corazón caiga en la indiferencia, despierta en nosotros una fe viva y sencilla. (Dios te salve, María...)
Sé el consuelo de los afligidos, acompáñanos en los peligros, angustias y necesidades. Sé nuestro auxilio y llévanos siempre hacia Dios. (Dios te salve, María...)
Virgen de Luján, protégenos del mal y ayúdanos a rechazar todo lo que quiera alejarnos de Jesús. (Dios te salve, María...)
Día 5
Madre de los jóvenes
La peregrinación de Luján es, ante todo, de jóvenes. Van con sus preguntas, sus heridas y sus sueños, y le confían a la Madre lo que muchas veces no saben decirle a nadie más.
María entiende a los jóvenes: ella misma dijo su sí siendo muy joven. Hoy encomendamos a la juventud —la de nuestra familia y la de nuestra tierra— para que encuentre en ella una madre y un camino.
Deprecaciones
María de Luján, protégenos cuando el mal quiera oscurecer nuestra fe y dividir nuestro corazón. (Dios te salve, María...)
Líbranos del error y conserva viva nuestra confianza en Dios. Que nada nos aparte de tus brazos de Madre. (Dios te salve, María...)
Ilumina nuestra mente, fortalece nuestra conciencia y purifica nuestro corazón, para reconocer la verdad y elegir siempre el bien. (Dios te salve, María...)
Día 6
Patrona de la patria
Luján es el corazón espiritual de la Argentina: allí se reza por la unidad nacional, por los gobernantes, por la paz social. La Madre reúne bajo su manto a un pueblo dividido tantas veces por la política y la desigualdad.
Rezar por la patria no es partidismo: es pedir que reinen la justicia, la honestidad y la fraternidad. La Madre de todos nos recuerda que somos hermanos antes que adversarios.
Deprecaciones
Virgen de Luján, Madre del pueblo argentino, acompaña a esta patria en todos los tiempos. (Dios te salve, María...)
Madre de la patria, guía a nuestro pueblo por caminos de paz, justicia, trabajo y fraternidad. (Dios te salve, María...)
Madre de nuestra libertad, ayúdanos a vivir libres del pecado, de la división y de todo aquello que esclaviza el corazón. (Dios te salve, María...)
Día 7
La familia bajo su manto
A Luján llegan familias enteras: para bautizar, para agradecer, para pedir por un hijo enfermo o alejado. La basílica ha visto pasar generaciones de la misma familia ante la misma imagen pequeña y morena.
La fe se hereda en casa, de abuelos a nietos, como se hereda el amor a la Patrona. Cuidemos esa transmisión: llevar a los hijos a María es dejarles la mejor herencia.
Deprecaciones
Virgen de Luján, mira a tus hijos que acuden a ti con sus necesidades. Escucha sus ruegos y preséntalos a Jesús. (Dios te salve, María...)
Mira también a quienes vienen a darte gracias. Recibe su gratitud y ayúdalos a vivir con un corazón más generoso. (Dios te salve, María...)
Madre de Luján, aumenta en tu pueblo la fe, la esperanza y el amor a Dios. (Dios te salve, María...)
Día 8
Pequeña y morena
La imagen de Luján es diminuta —apenas unos centímetros de terracota— y con el tiempo se oscureció. Pequeña y morena, se parece a su pueblo. Su tamaño enseña que la grandeza de Dios cabe en lo humilde.
No hacen falta cosas grandes para sostener una fe grande. Una imagen pequeña, un rosario gastado, una oración sencilla: por ahí entra Dios en la vida de millones.
Deprecaciones
Virgen de Luján, que la paz reine en nuestro pueblo, en nuestras familias y en nuestros corazones. (Dios te salve, María...)
Alcánzanos la gracia de vivir en paz con Dios, rechazando el orgullo, la rebeldía y todo pecado. (Dios te salve, María...)
Reina de la Paz, intercede siempre por nosotros. (Dios te salve, María...)
Día 9
Madre, aquí estamos
Termina la novena como termina toda peregrinación a Luján: ante la Madre, sin palabras grandes, solo con el corazón. «Madre, te vinimos a ver.» Ella no defrauda a quien la busca.
Volvemos a casa, pero la alianza con la Patrona continúa: en el rosario diario, en la fe transmitida, en el compromiso por una patria más justa. La Virgen se quedó junto al río; que nosotros nos quedemos junto a ella.
Deprecaciones
Virgen de Luján, coronada por el amor de tu pueblo, ayúdanos a caminar hacia la vida eterna. (Dios te salve, María...)
Tú que tienes un santuario levantado por la fe de tus hijos, convierte también nuestro corazón en lugar de oración, virtud y santidad. (Dios te salve, María...)
Bendice a los pueblos que te honran, a los hogares que guardan tu imagen, a quienes llevan tu medalla y a todos los que pronuncian tu nombre con fe y amor. (Dios te salve, María...)
Oración final para todos los días
Señor Dios, que nos diste a María como Madre e intercesora, recibe con bondad esta novena que rezamos bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján.
Por su oración maternal, concédenos vivir en tu gracia, crecer en la fe y caminar con esperanza hacia la salvación.
Amén.
