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Novena a San Charbel Makhlouf

Comienza 15 de jul.Fiesta 24 de jul.

San Charbel Makhlouf (1828–1898), monje y ermitaño maronita del Líbano, es uno de los grandes intercesores de la Iglesia: hombre de silencio, penitencia y unión con Dios, célebre por innumerables curaciones y favores atribuidos a su intercesión. Su fiesta es el 24 de julio. Novena para acudir a él en las necesidades del cuerpo y del alma.

Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.

Oración inicial para todos los días

Por la Señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de Contrición para todos los días

Jesús, mi Señor y Redentor: yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.

Día 1

Un pastorcito del Líbano

Youssef Makhlouf nació en 1828 en una aldea de las montañas del Líbano, en una familia campesina pobre y creyente. De niño pastoreaba el pequeño rebaño familiar y se apartaba a rezar en una gruta, su primera «ermita».

Los santos no aparecen de la nada: crecen en lo cotidiano de una familia que reza. Nuestra casa también puede ser tierra de vocaciones si en ella se nombra a Dios cada día.

Bienaventurado San Chárbel, que desde tu santo cuerpo venciste la corrupción y resplandeció en ti el perfume del cielo, ven en mi ayuda y concédeme la gracia que a Dios pido en esta necesidad que tengo (hacer la petición). Amén. Oh, San Chárbel, amigo de Dios, ruega al Señor por mí. Oh Dios que concediste a San Chárbel el don de la fe, te suplico que me obtengas la gracia divina que bajo su intercesión imploro, de vivir conforme a tus mandatos y a las enseñanzas de la Biblia. A ti sea la gloria, ahora y por los siglos. Amén.

Día 2

Dejarlo todo sin mirar atrás

A los veintitrés años salió de su casa hacia el monasterio maronita de Annaya, sin despedirse, para que el cariño de los suyos no lo detuviera. Tomó el nombre de Charbel, un antiguo mártir. Su madre le mandó decir: «Si no vas a ser un buen monje, vuelve; pero si vas a serlo de verdad, no regreses.»

Seguir a Dios pide decisiones netas. Lo que se deja por Él nunca se pierde: se transforma en bendición también para los que se quedan.

Oh, San Chárbel, mártir de la vida monástica que experimentaste el sufrimiento y que nuestro Señor Jesús te convirtió en faro de luz, acudo ahora a ti y te pido que, por tu intercesión, me obtengas de Dios la gracia que le pido (hacer la petición). Confío en tu intercesión. Amén. Oh, San Chárbel, vaso de agradable aroma, ruega al Señor por mí. Oh Dios de misericordia, que glorificaste a San Chárbel dándole gracias innumerables para realizar milagros, ten piedad de mí y concédeme por su intercesión el favor que ahora te pido. A ti sea la gloria ahora y por los siglos. Amén.

Día 3

La ermita: veintitrés años con Dios

Tras años de vida monástica ejemplar, Charbel obtuvo permiso para retirarse a la ermita de San Pedro y San Pablo, en la montaña de Annaya. Allí vivió veintitrés años: trabajo manual, ayuno, silencio y oración, con la Misa diaria como centro exacto de su jornada.

Al mundo aquella vida le parecería desperdiciada. Y sin embargo pocas vidas han dado tanto fruto. Lo que se hace a solas con Dios nunca se queda a solas: irriga el mundo entero.

Oh, San Chárbel, amigo, que resplandeciste como una brillante estrella en medio de la Iglesia, ilumina mi camino en esta vida y fortalece mi esperanza, mientras invoco tu intercesión para obtener la gracia que pido (hacer la petición). Te lo pido en el nombre de Cristo crucificado a quien siempre has servido. Amén. Oh, San Chárbel, modelo de paciencia y silencio, ruega al Señor por mí. Oh, Señor Jesús, que santificaste a San Chárbel y le ayudaste a cargar su propia cruz, dame el coraje, por intercesión de San Chárbel, de sobrellevar todas las contradicciones y dificultades de mi vida con paciencia y docilidad a tu divina Voluntad. A ti sean dadas las gracias ahora y por los siglos. Amén.

Día 4

Enamorado de la Eucaristía

Charbel pasaba horas preparándose para la Misa y horas dando gracias después. La Eucaristía era el sol de su día: todo lo demás — trabajo, comida, descanso — giraba alrededor del altar.

Nosotros tenemos el mismo tesoro en la parroquia de la esquina. Que esta novena nos devuelva el asombro: en cada Misa está el mismo Señor al que Charbel dedicó la vida entera.

Oh, San Chárbel, padre cariñoso, a ti acudo, pues mi confianza en ti llena mi corazón. Con el poder de tu intercesión ante Dios, espero la gracia que ahora le pido (hacer la petición). Muéstrame tu amor una vez más. Amén. Oh, San Chárbel, jardín de virtud, ruega al Señor por mí. Oh, Dios, que concediste especiales gracias a San Chárbel para imitarte, concédeme a mi también crecer en las virtudes cristianas y obtener tu misericordia para alabarte y darte gloria ahora y por los siglos. Amén.

Día 5

Morir ante el altar

El 16 de diciembre de 1898, mientras celebraba la Misa, Charbel sufrió un derrame al elevar el cáliz. Agonizó ocho días repitiendo las palabras de la liturgia que tenía a flor de labios, y murió en la víspera de Navidad, con setenta años.

Murió como vivió: con el Señor en las manos. Así quisiéramos partir todos — encontrados por Dios haciendo lo que Él nos encargó.

Oh, San Chárbel, amado de Dios, ilumíname, ayúdame y enséñame a complacer siempre y en todo a Dios. Apresúrate a socorrerme, oh padre tierno. Acudo a ti para que le pidas a Dios por esta mi necesidad (hacer la petición). Amén. Oh, San Chárbel, amigo del Crucificado, ruega al Señor por mí. Oh, Dios, escucha a mi llamado por la intercesión de San Chárbel. Guarda mi pobre corazón y dame tu paz. Aplaca las dificultades de mi alma. A ti sea la gloria ahora y por siglos. Amén.

Día 6

La luz sobre la tumba

Semanas después de su entierro, una luz extraordinaria comenzó a verse sobre su tumba. Al abrirla, encontraron su cuerpo incorrupto, exudando un líquido inexplicable. Durante décadas, el fenómeno acompañó al cuerpo del ermitaño.

Dios quiso hacer visible lo que la vida oculta de Charbel había sido por dentro: pura luz. La santidad no siempre se ve en vida, pero nunca se queda sin testimonio.

Oh, San Chárbel, poderoso intercesor, te pido que colmes la gracia que ahora requiero (hacer la petición). Una sola palabra tuya a nuestro buen Jesús es suficiente para que me perdone, tenga piedad de mí y me obtenga el favor que ahora necesito. Amén. Oh, San Chárbel, alegría del cielo y de la tierra, ruega al Señor por mí. Oh Dios, que escogiste a San Chárbel como protector nuestro con el poder de tu divina gracia, concédeme por su intercesión el favor que te pido. A ti sea la gloria ahora y por los siglos. Amén.

Día 7

Milagros que no cesan

Los archivos de Annaya guardan miles de curaciones atribuidas a San Charbel, de creyentes y no creyentes. Entre las más célebres, la de Nohad El Shami, sanada por una cirugía misteriosa; las marcas en su cuello se conservaron como testimonio.

En México, sus devotos le llevan listones de colores con peticiones y agradecimientos escritos. Cada listón es una historia de confianza — y muchos, una historia de gracia concedida.

Oh, San Chárbel, amado por muchos, ayúdame en mis necesidades. Tengo una firme esperanza en tu intercesión ante Dios. Alcánzame la gracia que a Dios le pido (hacer la petición). Amén. Oh, San Chárbel, que das santos consejos a los extraviados, ruega al Señor por mi. Oh, Dios, mis innumerables pecados son escondidos por las gracias que me concedes. Respóndeme por la intercesión de San Chárbel. Devuelve la alegría a mi triste corazón y alcánzame la gracia que te pido. A Ti, gracia encarnada, sea la gloria y la acción de gracias ahora y por los siglos. Amén.

Día 8

El silencio que habla a nuestro ruido

Charbel pasó la vida casi sin hablar, y hoy le habla a un mundo que no soporta un minuto sin pantalla. Su devoción crece precisamente entre gente saturada de ruido: intuimos que en su silencio hay algo que nos falta.

Regalémonos hoy diez minutos de silencio real: sin teléfono, sin música, solo Dios. Es el idioma en el que Charbel mejor intercede.

Oh, San Chárbel, cuantas veces te he visto de rodillas sobre tu áspera alfombra de caña, ayunando, absteniéndote y absorto en el llamado de Dios, mi esperanza y mi confianza en ti aumentan. Te pido, con esta confianza, que me ayudes a recibir de Dios la gracia que ahora le pido (hacer la petición). Oh, San Chárbel, embebido en Dios, ruega al Señor por mí. Oh, Jesús, luz apacible, tú que has elevado a tu amado Chárbel a la perfección bíblica, te pido de todo corazón la gracia de vivir, en todo lo que me quede de vida, conforme a tu divina voluntad. Amén.

Día 9

Unión con Dios

Pablo VI lo canonizó en 1977: el ermitaño que huyó del mundo terminó siendo regalo para el mundo entero, puente entre Oriente y Occidente, intercesor de millones que jamás pisarán el Líbano.

Su secreto cabe en una frase: vivió unido a Dios. Esa unión — no los milagros — es lo que Charbel más quiere conseguirnos. Los favores pasan; la amistad con Dios se queda para siempre.

Oh, padre San Chárbel, aquí me tienes, al final de esta Novena. Mi corazón se alimenta cuantas veces hablo contigo. Tengo una gran confianza en que alcanzaré de Jesús la gracia que he estado pidiendo por tu intercesión. Me arrepiento de mis faltas y prometo, con la ayuda de la gracia de Dios, no pecar más. Te ruego cumplas mi demanda (hacer la petición). Amén. Oh, San Chárbel, coronado de gloria, ruega la Señor por mí. Oh, Señor, tu has escuchado las oraciones de San Chárbel y lo has colmado con la gracia de estar en total armonía contigo, ten piedad de mí en este momento de aflicción. Guárdame de todo mal, pues no soy capaz de soportarlo. A ti sea la gloria y la acción de gracias ahora y por los siglos. Amén.

Oración final para todos los días

Se reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

Oraciones fijas para todos los días (Señal de la Cruz y Acto de Contrición) de dominio público, texto tradicional transcrito de la novena a San Charbel de ACI Prensa (aciprensa.com/recurso/1469) y Píldoras de Fe (pildorasdefe.net); el cierre diario es Padre Nuestro, Ave María y Gloria. La oración propia de cada día (con la fórmula «aquí se hace la petición») se conserva en los días. Se retiraron del flujo de oración unas notas de estructura que no eran oración. Pendiente de revisión.

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