Calendario litúrgico
Santo del día, 1 de septiembre: San Josué
ConmemoraciónEs una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Josué, hijo de Nun, pertenecía a la tribu de Efraín y vivió, según la cronología bíblica tradicional, hacia el siglo XII antes de Cristo. Su nombre original era Oseas; fue Moisés quien se lo cambió por Josué, que significa "el Señor salva". Es el mismo nombre que siglos después llevaría Jesús.
Aparece por primera vez en la Biblia como jefe militar en la batalla contra los amalecitas en el desierto del Sinaí. Desde entonces acompañó a Moisés muy de cerca: fue su ayudante, subió con él al monte y quedó a cargo del arca de la alianza. Antes de morir, Moisés lo constituyó públicamente como su sucesor imponiéndole las manos, y Josué quedó lleno del espíritu de sabiduría. Ese gesto es el que recuerda el Martirologio Romano al conmemorarlo el 1 de septiembre.
Como caudillo del pueblo, Josué condujo a los israelitas a través del río Jordán y entró en la tierra prometida. El relato bíblico le atribuye la conquista de Canaán, incluida la célebre caída de Jericó, y luego el reparto del territorio entre las doce tribus. Al final de su vida convocó una gran asamblea en Siquén, donde el pueblo renovó su alianza con Dios y él pronunció aquella decisión que sigue resonando: servir al Señor. Murió a los ciento diez años.
La Iglesia no lo celebra con una misa propia: no figura en el Calendario Romano General, y el 1 de septiembre es feria en el calendario universal. Se trata de una conmemoración del Martirologio Romano, que a lo largo del año recuerda también a otras figuras del Antiguo Testamento. La tradición cristiana ha visto siempre en él una figura de Cristo: el que introduce al pueblo en la tierra de la promesa, el que no se queda a mitad de camino.
Oración a San Josué
Señor Dios, que llenaste a tu siervo Josué del espíritu de sabiduría para guiar a tu pueblo hasta la tierra prometida: concédenos a nosotros la misma confianza en tu palabra. Que no nos detengamos ante el río ni ante la muralla, sino que sigamos caminando donde tú nos llames. Y cuando llegue la hora de elegir, danos el valor de decir contigo: nosotros serviremos al Señor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
San Gil (san Egidio), abad
Conmemoración† c. 720-740
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
San Gil, llamado Egidio en Italia y Aegidius en latín, fue un ermitaño y abad que vivió en el sur de Francia. Su culto fue enorme en la Edad Media, pero su biografía histórica es escasa: la vida que se conserva no se escribió antes del siglo X y está tejida de prodigios propios de las leyendas piadosas. Conviene decirlo con claridad, porque muchos relatos populares sobre él no se pueden sostener como historia.
La tradición cuenta que nació en Atenas de familia noble, que repartió su herencia entre los pobres y que cruzó el mar hasta la Provenza para vivir en soledad. Primero se retiró cerca de la desembocadura del Ródano y después a un bosque en el territorio de Nimes. Allí, según el relato más conocido, vivió acompañado solo por una cierva, que un día fue perseguida por los cazadores del rey; la flecha alcanzó al ermitaño en lugar del animal, y el rey, arrepentido, mandó levantar un monasterio en aquel lugar y puso a Gil al frente como primer abad.
Ese monasterio existió realmente y dio nombre a la ciudad de Saint-Gilles, en la Camarga, que llegó a ser una de las grandes etapas de peregrinación de Europa, en el camino hacia Santiago de Compostela. El Martirologio Romano lo recuerda el 1 de septiembre y sitúa allí el final de su vida terrena. Su muerte suele fecharse entre los años 720 y 740, aunque algunas fuentes lo colocan mucho antes.
La devoción medieval lo contó entre los llamados Catorce Santos Auxiliadores y lo invocó especialmente por los enfermos, los cojos, los mendigos y quienes sufrían males de la mente. Cientos de iglesias en Francia, Alemania, Polonia, Hungría y las Islas Británicas llevan su nombre.
Invocado por los pobres, los discapacitados y las madres; también contra el miedo, la epilepsia y la locura.
Oración a San Gil (san Egidio)
San Gil, que dejaste todo para buscar a Dios en el silencio del bosque: enséñanos a no tenerle miedo a la soledad ni al despojo. Tú que fuiste refugio de los pobres y de los enfermos, acompaña hoy a quienes cargan una enfermedad que nadie ve. Pide para nosotros un corazón sencillo y manos abiertas. Amén.
