Calendario litúrgico
10 de diciembre: Nuestra Señora de Loreto (Bienaventurada Virgen María de Loreto)
Memoria libreEs una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
En Loreto, en la región italiana de las Marcas, se venera desde la Edad Media una pequeña casa de piedra que la tradición identifica con la vivienda de Nazaret: el lugar donde María recibió el anuncio del ángel y donde vivió con Jesús y José. Se la llama la Santa Casa.
La tradición popular cuenta que el 10 de diciembre de 1294 la casa desapareció de Tersatto, en la actual Croacia, y apareció en Loreto, llevada por ángeles sobre el mar. Los estudios históricos ofrecen otra explicación: documentos de la época mencionan a la familia Angeli, y en concreto a un tal Nicéforo Angelo, en relación con el traslado de piedras desde Tierra Santa a Italia, lo que haría del apellido Angeli el origen del relato de los ángeles. La cuestión sigue abierta y conviene decirlo sin adornos: lo cierto es el santuario, la casa venerada y ocho siglos de peregrinación, no el vuelo. Sobre la Santa Casa se levantó entre los siglos XV y XVI una gran basílica en la que trabajaron arquitectos como Bramante.
Loreto se convirtió en uno de los santuarios marianos más visitados de Europa y en el lugar donde nacieron las Letanías Lauretanas. Benedicto XV proclamó a la Virgen de Loreto patrona de los aviadores, y el santuario ha sido siempre refugio de enfermos y de peregrinos que van, como dice el decreto vaticano, a alimentar su fe en la Palabra hecha carne por nosotros.
El 7 de octubre de 2019, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, por voluntad del papa Francisco, inscribió esta celebración en el Calendario Romano General como memoria libre el 10 de diciembre, día de su fiesta en Loreto. El decreto lo firmaron el cardenal Robert Sarah y monseñor Arthur Roche. La celebración recuerda, más que un prodigio, el misterio de la Encarnación y las virtudes de la Sagrada Familia.
Patrona de los aviadores y de quienes viajan en avión; invocada por los enfermos y los peregrinos.
Oración
Virgen de Loreto, en tu casa de Nazaret dijiste que sí y Dios se hizo hombre entre paredes como las nuestras. Enséñanos a recibirlo en lo cotidiano, en la cocina y en el trabajo. Cuida a los que viajan y a los que están lejos de su hogar. Guarda a nuestras familias en la paz que hubo en la tuya. Amén.
Santa Eulalia de Mérida, virgen y mártir
Conmemoración† c. 304
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Eulalia era una niña de Mérida, en la Hispania romana, cuando se publicó el edicto de Diocleciano que prohibía el culto cristiano y obligaba a sacrificar a los ídolos. Tenía unos doce años. Su madre, temiendo por ella, la llevó al campo, pero Eulalia se escapó y volvió a la ciudad.
Se presentó ante el gobernador y le dijo en su cara que esas leyes eran injustas y que un cristiano no podía obedecerlas. El juez ordenó que la desgarraran con garfios de hierro y que le aplicaran antorchas encendidas sobre las heridas. El fuego prendió en su cabello y la niña murió quemada y asfixiada por el humo. El poeta Prudencio, que escribió a comienzos del siglo V, cuenta que al morir salió de su boca una paloma blanca que voló hacia el cielo y que los verdugos huyeron aterrados.
Ese himno de Prudencio, en el Peristephanon, es la fuente más antigua que tenemos sobre ella, y es poesía además de testimonio: los detalles del relato hay que leerlos como tales. Lo que las fuentes sostienen con firmeza es que hubo en Mérida una mártir joven llamada Eulalia, venerada allí desde muy temprano. El Martirologio Romano la recuerda el 10 de diciembre.
Patrona de Mérida y de la archidiócesis de Mérida-Badajoz.
Oración a Santa Eulalia de Mérida
Señor, santa Eulalia era casi una niña y no le tembló la voz. Danos su claridad para llamar a las cosas por su nombre y su valentía cuando callar sería más cómodo. Cuida a los niños y a los jóvenes que hoy sufren por creer en ti. Amén.
