Calendario litúrgico
Santo del día, 13 de octubre: San Eduardo el Confesor, rey
Conmemoraciónc. 1003 – 5 de enero de 1066
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Eduardo nació hacia el año 1003, hijo del rey Etelredo de Inglaterra y de su esposa normanda Emma. Cuando los daneses dominaron la isla, siendo niño fue enviado a Normandía, donde creció y vivió muchos años en el exilio, mientras reinaban los soberanos daneses. Esa espera larga le dio el temple sereno que después lo caracterizó.
Regresó a Inglaterra en 1042 y fue elegido rey. Gobernó unos veinticuatro años en un país cansado de guerras, y su reinado se recuerda como un tiempo de paz poco común en aquella época. A los cuarenta y dos años se casó con Edith, hija del poderoso conde Godwin; una tradición muy antigua sostiene que ambos vivieron en continencia perpetua por amor a Dios, aunque los historiadores discuten el punto. Lo que sí está claro es que sus virtudes fueron personales más que políticas: era piadoso, generoso con los pobres, accesible y amante de la paz, y como administrador no tuvo la mano dura de otros reyes.
Había hecho voto de peregrinar a Roma. El papa León IX le sugirió sustituirlo por obras de caridad, y Eduardo destinó ese esfuerzo a levantar la abadía de Westminster, dedicada pocos días antes de su muerte. Murió en enero de 1066, el año de la conquista normanda, y fue sepultado en la abadía que había construido. El papa Alejandro III lo canonizó en 1161. Dos años después, santo Tomás Becket trasladó su cuerpo, hallado incorrupto, a la capilla del coro de Westminster: ese traslado ocurrió un 13 de octubre, y por eso la Iglesia lo recuerda en esta fecha y no el día de su muerte.
Patrono de los reyes y de los matrimonios difíciles; invocado en Inglaterra como antiguo patrono del reino.
Oración a San Eduardo el Confesor
Señor, rey de reyes, que hiciste de san Eduardo un gobernante manso en tiempos violentos, concédenos gobernar con justicia lo poco o mucho que nos has confiado. Danos su respeto por los pobres y su amor a la paz. Que no busquemos poder, sino servir. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Beata Alejandrina María da Costa, virgen
Conmemoración30 de marzo de 1904 – 13 de octubre de 1955
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Alejandrina María da Costa nació el 30 de marzo de 1904 en Balasar, en el norte de Portugal, y fue bautizada el Sábado Santo de ese año. Creció en el campo, trabajando de costurera. El Sábado Santo de 1918, cuando tenía catorce años, tres hombres entraron por la fuerza en el cuarto donde ella y sus compañeras cosían; para defender su pureza saltó por una ventana desde cuatro metros de altura. Las lesiones fueron irreversibles.
Durante años pidió la curación. El 14 de abril de 1925 quedó completamente paralizada y ya no volvió a levantarse: pasó en cama los treinta años que le quedaban de vida. Poco a poco dejó de pedir sanar y ofreció su parálisis como su modo de acompañar a Cristo. Entre 1938 y 1942 vivió cada viernes, ciento ochenta y dos veces, los dolores de la Pasión, moviéndose y sufriendo durante unas tres horas y media pese a su parálisis.
Desde el 27 de marzo de 1942 dejó de alimentarse y, según el testimonio recogido en su causa, vivió solo de la Eucaristía; en 1943 fue sometida a cuarenta días de observación médica en un hospital que verificó el ayuno absoluto. Guiada primero por el jesuita Mariano Pinho y después por el salesiano Humberto Pasquale, pidió con insistencia que el Papa consagrara el mundo al Corazón Inmaculado de María, cosa que Pío XII hizo el 31 de octubre de 1942. Murió el 13 de octubre de 1955 diciendo que iba feliz al Cielo. San Juan Pablo II la beatificó el 25 de abril de 2004 y la propuso como modelo de pureza y de perseverancia en la fe para los jóvenes.
Invocada por los enfermos crónicos y por quienes viven postrados en cama.
Oración a Beata Alejandrina María da Costa
Señor Jesús, que sostuviste a la beata Alejandrina en treinta años de cama, mira a los que hoy están enfermos y no ven salida. Enséñales, como a ella, a unir su dolor al tuyo y a no perder la alegría. Danos a los demás paciencia y ternura para acompañarlos. Amén.
