Calendario litúrgico
Santo del día, 14 de abril: Santa Liduvina de Schiedam, virgen
Conmemoración1380 – 1433
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Liduvina nació en 1380 en Schiedam, en los Países Bajos, en una familia pobre. Su padre, Pedro, venía de gente noble venida a menos; su madre, Petronila, era campesina de Kethel. En el invierno de 1395, con quince años, salió a patinar sobre el hielo con sus amigas. Se cayó de mala manera y se fracturó una costilla. La herida se infectó y la infección no paró. Desde entonces y hasta su muerte, treinta y ocho años después, no volvió a levantarse de la cama. Vomitaba sin parar, tenía fiebres, jaquecas y dolores por todo el cuerpo. Algunos autores modernos han visto en su caso la primera descripción documentada de una esclerosis múltiple, aunque eso es una hipótesis, no un diagnóstico cierto.
Al principio se rebeló. Un sacerdote joven de la ciudad, Juan de Pot, la ayudó a mirar su dolor de otra manera: unido al de Cristo, no perdido. Ella aceptó, y su cuarto cambió de sentido. Empezaron los fenómenos místicos que cuentan sus biógrafos: visiones de Cristo, de la Virgen y de los ángeles, y una lucidez poco común para aconsejar. Se cuenta que distinguió una hostia sin consagrar que le habían llevado para probarla. Su habitación se volvió un lugar de peregrinación: llegaba gente de Flandes, de Alemania y de Inglaterra a pedirle consejo y consuelo. Ella, que no podía moverse, sostenía a los demás.
Murió el 14 de abril de 1433, en tiempo de Pascua. El papa León XIII confirmó oficialmente su culto el 14 de marzo de 1890. La Iglesia la propone como patrona de los enfermos crónicos: de los que no se curan y siguen creyendo.
Patrona de los enfermos crónicos.
Oración a Santa Liduvina de Schiedam
Santa Liduvina, que pasaste treinta y ocho años en una cama y no dejaste de amar, ruega por los enfermos que no ven mejoría. Pide fuerza para quienes los cuidan día tras día. Enséñanos a no medir una vida por lo que puede hacer. Y alcánzanos la paz que tú encontraste en la cruz de Jesús. Amén.
Santos Tiburcio, Valeriano y Máximo, mártires
ConmemoraciónEs una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
De estos tres mártires romanos sabemos poco con certeza, y conviene decirlo desde el principio. Lo históricamente firme es que existieron, que murieron por la fe y que fueron sepultados en el cementerio de Pretextato, junto a la vía Apia, en Roma. El antiguo Martirologio Jeronimiano fija su memoria el 14 de abril con la anotación: «En Roma, en la vía Apia, en el cementerio de Pretextato». Los itinerarios de peregrinos medievales mencionan sus tumbas, y la devoción a ellas fue intensa durante siglos.
Todo lo demás viene de las Actas de santa Cecilia, un relato escrito hacia los siglos V o VI, muy querido por los cristianos, pero que los historiadores no consideran un documento fiable. Según ese relato, Valeriano era el joven pagano con quien casaron a Cecilia; ella lo convenció de respetar su consagración a Dios y él fue bautizado por el papa Urbano. Después se convirtió también su hermano Tiburcio. Los dos se dedicaron a repartir limosnas y a dar sepultura a los cristianos ejecutados, y por eso fueron condenados. Máximo, el funcionario del prefecto encargado de llevarlos al suplicio, se convirtió al verlos morir y fue martirizado con ellos. La ejecución se sitúa en un lugar llamado Pagus Triopius, a unos seis kilómetros de Roma.
Antes de la reforma del calendario de 1969 se les recordaba el 14 de abril en el calendario romano. Hoy su memoria es solo del Martirologio. La Iglesia los venera no por la belleza de la leyenda, sino por lo que la arqueología confirma: unos cristianos de los primeros siglos que dieron la vida y cuyas tumbas la comunidad no olvidó.
Oración a Santos Tiburcio
Señor, que sostuviste a Tiburcio, Valeriano y Máximo en la hora de dar la vida, ten piedad de nuestra fe pequeña. Danos valor para sostener a quien está en peligro. Que sepamos enterrar a los muertos y acompañar a los vivos con la misma caridad que ellos tuvieron. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
