Calendario litúrgico
Santo del día, 15 de marzo: San Raimundo de Fitero, abad
Conmemoración† 1163
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Raimundo nació a comienzos del siglo XII, probablemente en Saint-Gaudens, en el sur de Francia, aunque algunas fuentes lo hacen aragonés o catalán. Llegó a la península en el séquito del obispo Miguel y fue canónigo en Tarazona antes de hacerse monje cisterciense. Fundó el monasterio de Niencebas y hacia 1151 lo trasladó al valle del Alhama: ese monasterio, Santa María de Fitero, en la actual Navarra, le dio el nombre con el que se le conoce.
En esos años los almohades avanzaban desde el sur y habían borrado la presencia cristiana en Úbeda, Baeza y Almería. La fortaleza de Calatrava, llave del camino hacia Toledo, quedó sin defensores cuando los templarios la abandonaron en 1157. El rey Sancho III de Castilla ofreció la plaza a quien pudiera sostenerla. Un monje de Fitero, Diego Velázquez, que había sido soldado, convenció al abad de aceptar. En enero de 1158 se firmó la donación y Raimundo subió a Calatrava con sus monjes y con hombres reclutados en los campos de alrededor. De ahí nació la Orden de Calatrava, la primera orden militar española: hombres «mitad monjes obedientes a la campana, mitad soldados obedientes a la trompeta». El papa Alejandro III la aprobó por bula en 1164.
Raimundo murió en 1163 en Ciruelos, cerca de Toledo, apartado ya de Calatrava; sus restos acabaron en la catedral de Toledo. Vale la pena decirlo sin adornos: lo que la Iglesia venera en él no son las armas, sino la vida monástica que sostuvo y el cuidado de una frontera donde vivía gente indefensa. Juzgar aquellas decisiones con criterios de hoy sería un anacronismo.
Oración a San Raimundo de Fitero
Dios nuestro, san Raimundo dejó la quietud de su monasterio para proteger a los que no podían defenderse. Danos su valentía para no mirar hacia otro lado y su fidelidad a la oración en medio del ruido. Guarda a quienes viven hoy en tierras de guerra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Santa Luisa de Marillac, religiosa
Conmemoración1591 – 1660
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Luisa de Marillac nació en París en 1591, hija de Luis de Marillac. De su madre apenas se sabe nada y no creció con ella. Se educó en el monasterio real de Poissy, donde una pariente le enseñó a leer, escribir y pintar, y al quedar huérfana pasó a casa de un tío y conoció de cerca la estrechez. Quiso ser capuchina y se lo desaconsejaron por su salud frágil. En 1613 se casó con Antonio Le Gras y tuvo un hijo, Miguel.
La enfermedad y la muerte de su esposo, en 1625, la dejaron rota y llena de escrúpulos. Encontró dirección espiritual primero en san Francisco de Sales y después en Vicente de Paúl, que la puso a recorrer las parroquias del campo organizando las Cofradías de la Caridad. Allí descubrió lo suyo: no bastaba con dar limosna, hacía falta gente formada y estable al lado de los pobres.
En 1633 reunió en una casa modesta de París a un grupo de muchachas de pueblo. Así nacieron las Hijas de la Caridad, mujeres sin clausura y sin velo de monja, cuya casa sería la casa de los enfermos. Luisa escribió su reglamento, formó a las hermanas y sacó adelante hospitales —entre ellos el de Angers—, escuelas, casas de niños expósitos, asilos de ancianos y el cuidado de los apestados de París. Cambió la manera de asistir a los pobres en la Francia de su siglo, y ese modelo llegó después a América.
Murió en París el 15 de marzo de 1660, seis meses antes que Vicente de Paúl. Dejó dicho a sus hermanas: «Amen a los pobres, hónrenlos, y honrarán a Cristo mismo». Pío XI la canonizó en 1934.
Patrona de las obras sociales, proclamada por el papa Juan XXIII en 1960.
Oración a Santa Luisa de Marillac
Dios nuestro, tú diste a santa Luisa de Marillac un corazón atento a los pobres y manos capaces de organizar el bien. Concédenos servir sin ruido y con constancia, viendo en cada enfermo y en cada niño abandonado el rostro de tu Hijo. Sostén a quienes hoy los cuidan. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Santa Leocricia (Lucrecia) de Córdoba, virgen y mártir
Conmemoración† 859
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Leocricia —Lucrecia en muchos calendarios españoles— nació en Córdoba en el siglo IX, en una familia musulmana acomodada. Una parienta cristiana llamada Liliosa la instruyó en la fe y la bautizó en secreto. Cuando sus padres lo descubrieron, intentaron hacerla volver atrás con ruegos, amenazas y golpes.
Leocricia buscó ayuda en el sacerdote Eulogio, cabeza de la comunidad cristiana de la ciudad. Aprovechó la boda de unos parientes para escapar de casa y se escondió con Eulogio y su hermana Anulona, cambiando de una casa a otra. Los descubrieron y detuvieron a los dos. A Eulogio lo degollaron el 11 de marzo de 859; a ella la decapitaron cuatro días después, el 15 de marzo, por negarse a volver al islam.
Arrojaron su cuerpo al Guadalquivir. Los cristianos lo recuperaron y le dieron sepultura en la iglesia de San Ginés; más tarde sus restos fueron llevados a Oviedo, junto a los de Eulogio. Es una de los llamados mártires de Córdoba, un grupo de cristianos y de conversos ejecutados en la ciudad entre 850 y 859. Su historia es incómoda y sencilla a la vez: una muchacha que eligió una fe que en su casa no se podía nombrar.
Oración a Santa Leocricia (Lucrecia) de Córdoba
Señor, santa Leocricia fue bautizada a escondidas y murió por no renunciar a ti. Dales fuerza a quienes hoy creen en secreto y temen a los suyos. Danos a nosotros el valor de sostener a quien busca la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
