Calendario litúrgico
Santo del día, 16 de marzo: San Heriberto de Colonia, obispo
Conmemoraciónc. 970 – 16 de marzo de 1021
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Heriberto nació hacia el año 970 en Worms, en la actual Alemania, en una familia noble; su padre fue el conde Hugo de Worms. Se formó en la abadía de Gorze y en la escuela de la catedral de su ciudad, y muy joven entró al servicio de la corte imperial. Antes de cumplir los treinta años ya era canciller del emperador Otón III: desde el año 994 para los asuntos de Italia y, cuatro años después, también para Alemania. Fue uno de los hombres más influyentes del imperio.
En 999 fue elegido arzobispo de Colonia. Ese mismo año recibió el palio de manos del papa Silvestre II, el 9 de julio, y fue consagrado en Colonia el día de Navidad. Acompañó a Otón III hasta la muerte del emperador, ocurrida cerca de Viterbo en 1002. Con Enrique II perdió el favor político, y ese revés lo devolvió por entero a su tarea de pastor. Recorrió sin descanso su diócesis, vivió con austeridad y repartió sus bienes entre los pobres. Fundó y dotó con generosidad el monasterio benedictino de Deutz, en la otra orilla del Rin, frente a Colonia.
Murió en Colonia el 16 de marzo de 1021 y fue sepultado en la abadía que él mismo había levantado. La gente siguió acudiendo a su tumba y pronto se le atribuyeron milagros; sobre todo se lo invocaba para pedir lluvia cuando faltaba el agua. El papa Gregorio VII lo canonizó entre 1073 y 1075. Su fiesta se celebra el 16 de marzo, el día de su muerte, aunque no figura en el calendario romano general: en la Iglesia universal ese día es feria de Cuaresma.
Invocado para pedir lluvia en tiempos de sequía.
Oración a San Heriberto de Colonia
Señor, tú llamaste a san Heriberto del servicio del emperador al servicio de tu pueblo. Concédenos, por su intercesión, poner nuestros cargos y nuestros trabajos al servicio de los demás. Danos su desprendimiento de los bienes y su cercanía con los pobres. Y cuando la tierra esté seca, envíanos tu lluvia y tu misericordia. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
San Abrahán Kidunaia, ermitaño
Conmemoraciónc. 290 – c. 366
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Abrahán nació hacia el año 290 cerca de Edesa, en la Mesopotamia romana, en una familia rica. Todo lo que sabemos de él viene de una Vida antigua atribuida al diácono san Efrén de Siria. Los estudiosos discuten cuánto hay allí de historia y cuánto de relato edificante, así que conviene leer esa Vida con cautela: varios episodios tienen forma de leyenda piadosa más que de crónica.
Según ese relato, sus padres le arreglaron un matrimonio. Abrahán, que ya se había consagrado a Dios en secreto, se escapó el mismo día de la boda y se encerró en una cueva del desierto. Lo encontraron diecisiete días después. Habló con sus padres y también con su prometida, y ella aceptó la separación. Pasó después casi cincuenta años como anacoreta cerca de Edesa, en una celda con lo mínimo para vivir. El obispo de la ciudad lo mandó ordenar sacerdote y lo envió a evangelizar la aldea pagana de Bet Kidunaia, de donde viene su sobrenombre. Allí lo apedrearon y lo echaron varias veces; él volvía una y otra vez, con paciencia, y al cabo de unos tres años la aldea entera pidió el bautismo. Cumplida esa misión, regresó a su encierro. Murió hacia el año 366.
La tradición añade el episodio de su sobrina María, huérfana criada junto a su celda, que años después cayó en la prostitución: Abrahán se disfrazó de soldado, entró a buscarla y la convenció de volver. También ella es venerada como santa. La Iglesia lo recuerda como un hombre que eligió el silencio y aun así fue enviado a hablar.
Oración a San Abrahán Kidunaia
Dios de la paciencia, tú llevaste a san Abrahán del silencio de su celda a las calles de una aldea que no quería escucharlo. Danos su constancia cuando el bien parece inútil. Enséñanos a volver, una y otra vez, adonde nos rechazan. Y no dejes que nos cansemos de buscar a los que se han perdido. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
