Calendario litúrgico
Santo del día, 16 de enero: San Marcelo I, papa
Conmemoración† c. 309
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Marcelo fue el papa número 30 de la Iglesia. Nació en Roma, en fecha desconocida. Fue elegido obispo de Roma hacia el año 308, después de que la persecución de Diocleciano dejara la sede vacante durante unos cuatro años. Recibió una Iglesia herida: templos confiscados, cementerios arrebatados, la liturgia desorganizada y una comunidad dividida. Con carácter enérgico pero moderado, se puso a reconstruir. Reorganizó la ciudad en veinticinco sectores y asignó un presbítero a cada uno, para que ningún fiel quedara sin pastor. Su prueba más dura fue la cuestión de los lapsi, los cristianos que habían negado la fe durante la persecución.
Marcelo los acogió, pero sostuvo con firmeza que el regreso a la comunión debía pasar por el arrepentimiento público y la penitencia sincera. Esa exigencia provocó reacciones violentas: hubo grupos hostiles, tumultos y desórdenes en Roma. El emperador Majencio culpó al papa de los disturbios y lo expulsó de la ciudad, condenándolo al destierro. Según la tradición, fue sometido a trabajos humillantes y murió agotado por las fatigas y privaciones, poco después de salir de Roma. La Iglesia lo venera como mártir no por una muerte violenta, sino por los sufrimientos que padeció por fidelidad a su ministerio.
Fue sepultado en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria; sus restos descansan hoy en la iglesia de San Marcello al Corso, en Roma. El Martirologio Romano lo recuerda el 16 de enero. Su pontificado duró apenas un año y medio, pero bastó para mostrar a un pastor que prefirió el destierro antes que rebajar la verdad o cerrar la puerta a los arrepentidos.
Oración a San Marcelo I
Dios de misericordia, que sostuviste al papa san Marcelo en la persecución y el destierro, concédenos, por su intercesión, un corazón firme en la fe y compasivo con quienes buscan volver a ti. Que sepamos acoger al hermano arrepentido como tú nos acoges. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Santos Berardo y compañeros, protomártires franciscanos
Conmemoración† 1220
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Berardo, Otón y Pedro eran sacerdotes; Acursio y Adyuto, hermanos religiosos. Los cinco eran frailes de la primera generación franciscana, enviados por el propio san Francisco de Asís, tras el capítulo general de 1219, a anunciar el Evangelio a los musulmanes. Partieron de Italia y cruzaron España. En Sevilla, entonces bajo dominio musulmán, intentaron predicar en la mezquita mayor; fueron golpeados, encarcelados y finalmente deportados a Marruecos. Lejos de callar, siguieron predicando con libertad y valentía en las calles y mercados de Marrakech.
Fueron apresados de nuevo, encarcelados y torturados. Llevados ante el sultán, se les ofreció la vida a cambio de renunciar a Cristo. Se negaron. El 16 de enero de 1220 fueron ejecutados; según la tradición, el propio sultán los decapitó con su espada. Son los primeros mártires de la Orden Franciscana. Cuando la noticia llegó a san Francisco, exclamó lleno de gozo: ya puedo decir que tengo cinco verdaderos hermanos menores. Su testimonio tuvo un fruto inesperado: en Coimbra, un joven canónigo agustino llamado Fernando Martins quedó tan conmovido ante las reliquias de los mártires que pidió entrar en la orden franciscana.
Lo conocemos hoy como san Antonio de Padua. El papa Sixto IV los canonizó en 1481 mediante la bula Cum alias animo, y su fiesta se celebra cada 16 de enero, aniversario de su martirio, especialmente en toda la familia franciscana, que los venera como sus protomártires y primer fruto de la sangre derramada por el Evangelio.
Oración a Santos Berardo y compañeros
Padre misericordioso, que santificaste los comienzos de la Familia Franciscana con la sangre de sus primeros mártires, los santos Berardo y compañeros, concédenos que, a ejemplo de ellos, sepamos mantenernos firmes en la fe, y con nuestra vida demos testimonio de ti ante los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
