Calendario litúrgico
Santo del día, 18 de agosto: San Alberto Hurtado Cruchaga, presbítero
Memoria22 de enero de 1901 – 18 de agosto de 1952
Es una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.
Alberto Hurtado nació en Viña del Mar, Chile, el 22 de enero de 1901. Quedó huérfano de padre a los cuatro años y creció en casas de parientes, mientras su madre vendía lo poco que quedaba para pagar deudas. Estudió en el Colegio San Ignacio con una beca y después derecho en la Universidad Católica. Entró en la Compañía de Jesús, completó su formación en España, Bélgica y Argentina, y fue ordenado sacerdote el 24 de agosto de 1933 en Lovaina. En 1935 se doctoró en Pedagogía y Psicología.
De vuelta en Chile se dedicó a los jóvenes y a la enseñanza, y en 1941 publicó un libro incómodo, ¿Es Chile un país católico?, que obligó a su país a mirarse de frente. En octubre de 1944, después de encontrarse una noche con un hombre enfermo y sin techo, fundó el Hogar de Cristo para acoger a niños, mujeres y hombres que dormían en la calle. La obra creció rápido y sigue viva. En 1947 creó la Acción Sindical Chilena (ASICH) para formar trabajadores en la doctrina social de la Iglesia, y entre 1947 y 1950 escribió tres libros sobre el mundo del trabajo. En 1951 fundó la revista Mensaje.
Murió el 18 de agosto de 1952, de cáncer de páncreas, con cincuenta y un años. Sus últimas palabras, repetidas hasta hoy en Chile, fueron "contento, Señor, contento". San Juan Pablo II lo beatificó el 16 de octubre de 1994 y Benedicto XVI lo canonizó el 23 de octubre de 2005. La pregunta que él se hacía antes de decidir cualquier cosa —"¿qué haría Cristo en mi lugar?"— resume su vida entera.
Oración a San Alberto Hurtado Cruchaga
San Alberto Hurtado, tú viste a Cristo en el que dormía en la calle y no miraste para otro lado. Consíguenos ojos así. Que preguntemos, como tú, qué haría Cristo en nuestro lugar, y que después lo hagamos. Danos tu alegría, la que te dejó decir hasta el final: contento, Señor, contento. Amén.
Santa Elena, emperatriz
Conmemoraciónc. 250 – c. 330
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Elena nació a mediados del siglo III en Drepanum, junto al golfo de Nicomedia, en la actual Turquía; la ciudad después se llamó Helenópolis en su honor. Era de origen humilde. Se casó con Constancio Cloro, oficial romano que llegaría a césar, y de ese matrimonio nació Constantino, en Naissus, hacia el año 274. En el año 292 Constancio la repudió para casarse con Teodora por conveniencia política. Elena quedó apartada de la corte durante años.
Todo cambió cuando su hijo llegó al poder. Tras la victoria de Constantino sobre Majencio y el edicto de 313 que dio libertad a los cristianos, Elena se hizo cristiana bajo la influencia de su hijo y vivió el resto de su vida como una creyente convencida. Constantino le dio el título de Augusta, hizo acuñar monedas con su imagen y puso a su disposición fondos del Estado para obras de caridad. San Ambrosio cuenta que, con esa dignidad, se vestía con sencillez y se mezclaba entre los pobres para socorrerlos.
Después del año 324 viajó a Palestina. Allí impulsó la construcción de basílicas: en Belén, junto a la gruta del Nacimiento, y en el Monte de los Olivos; la basílica de la Santa Cruz en Roma se levantó por sugerencia suya. A esa peregrinación se asocia el hallazgo de la Cruz de Cristo en Jerusalén. Conviene ser exactos: el relato del hallazgo no aparece en los testigos más antiguos del viaje, sino algo después, primero en Rufino, y luego lo recogen san Ambrosio y san Juan Crisóstomo; la Iglesia lo transmite como tradición venerable, no como hecho documentado al detalle. Elena murió hacia el año 330, con unos ochenta años. El Martirologio Romano la recuerda el 18 de agosto.
Invocada por quienes han perdido algo y piden ayuda para encontrarlo.
Oración a Santa Elena
Santa Elena, tú buscaste con paciencia el madero donde Cristo nos salvó, y no descansaste hasta encontrarlo. Ayúdanos a buscar así lo que de verdad importa. Que la cruz no nos asuste ni nos parezca derrota. Y enséñanos, como a ti, a usar lo que tenemos para levantar a los pobres. Amén.
