Calendario litúrgico
Santo del día, 18 de enero: Santa Prisca, mártir
ConmemoraciónEs una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Santa Prisca es una de las mártires más antiguas veneradas en Roma, y también una de las más misteriosas. Hay que decirlo con claridad: de ella no tenemos datos históricos seguros. Las fuentes antiguas probablemente mezclan a tres mujeres distintas que llevaron este nombre. Lo cierto es esto: en la colina del Aventino, en Roma, existe desde la antigüedad una iglesia dedicada a santa Prisca, construida sobre los restos de una casa romana del siglo II, y una inscripción funeraria del siglo V, conservada en San Pablo Extramuros, da testimonio de su culto. El Martirologio Romano la recuerda el 18 de enero con sobriedad: santa Prisca, bajo cuyo nombre fue dedicada a Dios una basílica en el Aventino. Todo lo demás pertenece a la leyenda.
Una pasión tardía cuenta que era una niña de trece años, bautizada por san Pedro, que se negó a ofrecer incienso a los ídolos; que fue torturada, expuesta a un león que no la tocó, y finalmente decapitada en la vía Ostiense, bajo el emperador Claudio. Es un relato piadoso, no un hecho comprobado. Desde el siglo VIII algunos la identificaron con Prisca o Priscila, la esposa de Aquila que san Pablo saluda en la carta a los Romanos como colaboradora suya; tampoco esto puede probarse. En México su nombre es muy querido: es la patrona de Taxco de Alarcón, donde el minero José de la Borda levantó en el siglo XVIII el espléndido templo barroco de Santa Prisca, y cada 18 de enero la ciudad la celebra con misas, procesiones y fiesta.
Patrona de Taxco de Alarcón, en Guerrero, México
Oración a Santa Prisca
Señor Jesús, que diste a santa Prisca la valentía de confesar tu nombre desde su juventud, concédenos una fe sencilla y firme como la suya. Que ningún miedo nos aparte de ti, y que sepamos amarte sobre todas las cosas. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Santa Margarita de Hungría, virgen
Conmemoración1242 – 1270
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Margarita nació en 1242, hija del rey Bela IV de Hungría y de la reina María Láscaris, princesa de origen bizantino. Nació en horas oscuras: el año anterior los ejércitos mongoles habían devastado Hungría. Sus padres hicieron un voto: si Dios les concedía una hija y libraba al reino, la consagrarían a su servicio. Los invasores se retiraron de forma inesperada, y los reyes cumplieron su palabra. Siendo muy pequeña, Margarita fue confiada a las monjas dominicas de Veszprém. Hacia los doce años pasó al monasterio de Santa María que su padre construyó en una isla del Danubio, cerca de Buda; esa isla lleva hoy su nombre.
Hizo su profesión religiosa en 1254 y recibió el velo de las dominicas en 1261. Lo notable es que nadie la obligó a quedarse. Cuando su padre quiso casarla por conveniencia política con el rey Otakar II de Bohemia, ella se negó con firmeza: había elegido pertenecer solo a Cristo. Rechazó los privilegios de princesa. Los regalos que le enviaban sus padres iban a parar a los pobres. Escogió para sí los trabajos más humildes del monasterio, cuidó enfermas, y vivió con una austeridad extrema, ofreciendo sus penitencias por los pecados y las heridas de su patria.
Murió el 18 de enero de 1270, a los 28 años, rezando el salmo En ti, Señor, he esperado. Siete siglos la veneraron antes de su canonización: el papa Pío XII la canonizó el 19 de noviembre de 1943, en plena guerra mundial, y la llamó mediadora de la tranquilidad y de la paz.
Oración a Santa Margarita de Hungría
Dios nuestro, que llamaste a santa Margarita de Hungría a dejar los honores del mundo para buscarte en la oración y la humildad, concédenos, por su intercesión, un corazón libre de ambiciones y entregado a los demás. Alcánzanos, como a su pueblo, el don de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
