Calendario litúrgico
Santo del día, 19 de enero: Beato Marcelo Spínola y Maestre, obispo
Conmemoración1835 – 1906
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Marcelo Spínola y Maestre nació el 14 de enero de 1835 en San Fernando, Cádiz, España. Antes que sacerdote fue abogado: se graduó en Derecho por la Universidad de Sevilla en 1856 y abrió en Huelva un bufete donde atendía gratis a los pobres. Ahí ya se veía su rumbo. Sintió el llamado al sacerdocio y fue ordenado el 21 de mayo de 1864. Sirvió como capellán en Sanlúcar de Barrameda y, de 1871 a 1879, como párroco de San Lorenzo en Sevilla, donde se distinguió por reconciliar y acercar a los alejados.
Fue nombrado canónigo de la catedral de Sevilla en 1879, obispo auxiliar en 1881, obispo de Coria-Cáceres en 1884 y de Málaga en 1886, y arzobispo de Sevilla en 1896. En Coria fundó, junto con la madre Celia Méndez y Delgado, la Congregación de Esclavas del Divino Corazón, dedicada a la educación. En 1899 fundó el periódico El Correo de Andalucía, convencido de que la fe debía estar presente en la prensa. Promovió círculos de obreros y salía él mismo a pedir limosna para dar de comer a los pobres de su diócesis; por eso el pueblo lo llamó el Arzobispo mendigo.
El papa Pío X lo creó cardenal en diciembre de 1905; recibió la birreta cardenalicia el 31 de diciembre de ese año. Pocos días después, el 19 de enero de 1906, murió en Sevilla, a los 71 años, y fue sepultado en su catedral. San Juan Pablo II lo beatificó el 29 de marzo de 1987, tras haber visitado personalmente su sepulcro en 1982.
Oración a Beato Marcelo Spínola y Maestre
Dios, Padre de los pobres, que hiciste del beato Marcelo Spínola un pastor con corazón de mendigo, incansable en la caridad y en el anuncio del Evangelio, concédenos, por su intercesión, servir a Cristo en los hermanos que sufren. Que como él sepamos unir la verdad con la mansedumbre. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Santos Mario, Marta, Audifax y Ábaco, mártires
ConmemoraciónEs una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
El 19 de enero el Martirologio Romano recuerda a una familia entera de mártires: Mario, su esposa Marta y sus hijos Audifax y Ábaco. Según la tradición, eran nobles de origen persa que dejaron su tierra y peregrinaron a Roma para venerar las tumbas de los mártires y consolar a los cristianos presos por la fe. Las noticias que tenemos de ellos son escasas y fragmentarias, tomadas de antiguos textos hagiográficos, y hay que leerlas con prudencia. Lo que esos relatos cuentan es hermoso: la familia se dedicó a una obra de misericordia arriesgada y concreta, dar sepultura cristiana a los cuerpos de los fieles asesinados por su fe y abandonados sin honor en el campo; con la ayuda de un sacerdote habrían sepultado a unos 260 mártires. Descubiertos y arrestados, se negaron a ofrecer incienso a los dioses paganos.
Los tres varones fueron decapitados en la vía Cornelia, en el decimotercer miliario a las afueras de Roma; Marta padeció el martirio junto a un lugar de aguas cercano. Una cristiana llamada Felicidad recogió sus cuerpos y les dio sepultura en su propiedad, donde surgió un lugar de culto que fue meta de peregrinos durante toda la Edad Media. La fecha de su martirio es incierta: la tradición lo situó bajo la persecución de Claudio II, hacia el año 270, mientras estudios modernos lo ubican a comienzos del siglo IV, en el contexto de la persecución de Diocleciano. Un dato curioso: reliquias de san Mario llegaron en el siglo XVIII a Chile y se conservan en la iglesia de San Ignacio, en Santiago.
Oración a Santos Mario
Señor, Dios nuestro, que uniste a los santos Mario, Marta, Audifax y Ábaco en la fe, en la caridad y en el martirio, concede a nuestras familias esa misma unidad en tu amor. Que aprendamos de ellos a servir a los que sufren, sin miedo y sin medida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
