Calendario litúrgico
Santo del día, 2 de agosto: San Eusebio de Vercelli, obispo
Memoria librec. 300 – 371
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Eusebio nació en Cerdeña y siendo niño se trasladó con su familia a Roma, donde fue lector del clero de la ciudad. Hacia el año 345 fue elegido obispo de Vercelli, en el norte de Italia. Es el primer obispo de aquella región del que se tiene noticia documentada.
Hizo algo nuevo: reunió a sus sacerdotes a vivir con él en comunidad, con un estilo parecido al de los monjes, compartiendo casa, oración y mesa. De aquella escuela salieron varios obispos del norte de Italia, y el modelo influyó después en san Ambrosio. Para Eusebio, el pastor no podía predicar una cosa y vivir otra.
Su vida cambió en el sínodo de Milán del año 355. El emperador Constancio, favorable al arrianismo, presionó a los obispos para que firmaran la condena de san Atanasio, el gran defensor de la divinidad de Cristo. Eusebio se negó a firmar. Pidió que primero se suscribiera el Credo de Nicea. Por esa negativa fue desterrado: primero a Escitópolis, en Palestina, donde lo trataron con dureza; después a Capadocia y finalmente a la Tebaida, en Egipto. Desde el destierro siguió escribiendo a su comunidad de Vercelli.
Cuando en el año 361 subió al trono el emperador Juliano, los obispos desterrados pudieron volver. Eusebio regresó a su diócesis y trabajó por rehacer la comunión entre las iglesias divididas por la crisis arriana. Murió en Vercelli hacia el año 371. La Iglesia lo venera como testigo de la fe de Nicea y como uno de los primeros pastores de Occidente que unió la vida monástica al ministerio sacerdotal.
Oración a San Eusebio de Vercelli
Dios nuestro, te pedimos la gracia de imitar la firmeza del obispo san Eusebio para defender la divinidad de tu Hijo, y haz que, perseverando en la fe que él enseñó, merezcamos participar de la vida de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
San Pedro Julián Eymard, presbítero
Memoria libre1811 – 1868
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Pedro Julián Eymard nació el 4 de febrero de 1811 en La Mure d'Isère, en la diócesis de Grenoble, Francia. Quiso ser sacerdote desde niño, pero el camino fue lento y con obstáculos. Entró al seminario mayor de Grenoble y fue ordenado en 1834. En 1839 ingresó en los maristas, entonces recién nacidos, y llegó a ser hombre de confianza del fundador, el padre Colin.
En enero de 1851, rezando en el santuario de Fourvière, en Lyon, sintió con fuerza tres cosas: la soledad de muchos sacerdotes, la poca formación de los fieles y el abandono en que se tenía a la Eucaristía. De ahí nació su idea: una familia religiosa dedicada por entero al Santísimo Sacramento. Como no pudo realizarla dentro de los maristas, dejó la congregación y se fue a París.
El 13 de mayo de 1856 fundó allí la Congregación del Santísimo Sacramento. El arzobispo Sibour la aprobó de inmediato y Pío IX le dio la aprobación pontificia en 1863. En 1858, con la ayuda de Marguerite Guillot, nació la rama femenina, las Siervas del Santísimo Sacramento. Después se abrieron casas en Marsella, Angers, Bruselas y Saint-Maurice.
Su trabajo no se quedó en la capilla. Preparó para la primera comunión a obreros y niños pobres de París que habían crecido sin catequesis, acompañó a sacerdotes en dificultad y promovió la comunión frecuente cuando eso era todavía poco común. Murió el 1 de agosto de 1868 en su pueblo natal, a los cincuenta y siete años. Pío XI lo beatificó en 1925 y Juan XXIII lo canonizó el 9 de diciembre de 1962, al cerrarse la primera sesión del Concilio Vaticano II. Se lo llama el apóstol de la Eucaristía.
Oración a San Pedro Julián Eymard
Dios nuestro, que diste a san Pedro Julián un gran amor por el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos que, como él, también nosotros merezcamos gustar de la abundante gracia de la Eucaristía. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Nuestra Señora de los Ángeles, "la Negrita", patrona de Costa Rica
SolemnidadEs una solemnidad, la celebración de mayor rango en la Iglesia, dedicada al Señor, a la Virgen María o a un santo de especial importancia.
El 2 de agosto de 1635, en las afueras de Cartago —entonces capital de Costa Rica—, una muchacha que recogía leña encontró sobre una piedra una pequeña imagen de la Virgen con el Niño en brazos. La talla mide apenas unos veinte centímetros y es de piedra oscura, con rasgos mestizos e indígenas: de ahí el nombre cariñoso con que todo el país la llama, "la Negrita". La tradición cuenta que la joven se la llevó a su casa varias veces y que la imagen volvía siempre al mismo lugar del hallazgo. En ese sitio se levantó primero una ermita y hoy está la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, uno de los santuarios más visitados de Centroamérica.
La devoción nació entre la gente más humilde. El hallazgo ocurrió cerca de la Puebla de los Pardos, el barrio donde vivían mulatos, negros e indígenas, fuera del centro español de Cartago. Que la Virgen se dejara encontrar allí marcó para siempre el tono de esta devoción: una Madre que se queda con los pobres. Con el tiempo la veneración se extendió a todo el país. El 23 de septiembre de 1824, el Congreso Constituyente del Estado de Costa Rica la proclamó patrona de la nación, y en 1926 la imagen fue coronada canónicamente. En 1935 el templo fue elevado a basílica menor.
Cada 2 de agosto, cientos de miles de costarricenses caminan hasta Cartago en la romería, muchos desde muy lejos y algunos los últimos metros de rodillas. Es día feriado nacional y la celebración tiene rango de solemnidad en el calendario litúrgico de Costa Rica, de modo que se antepone incluso al domingo. Los papas han acompañado esta devoción: san Pablo VI recordó en 1976 que "desde la Basílica de Cartago, María preside la vida toda de los costarricenses", y en 2024 el papa Francisco escribió al país por los doscientos años del patronazgo.
Patrona de Costa Rica; invocada por los pobres, los enfermos y los peregrinos.
Oración
Nuestra Señora de los Ángeles, Madre nuestra, que quisiste quedarte entre los más pobres de esta tierra: mira a quienes hoy te buscan. Sostén a los enfermos, acompaña a los que caminan lejos de casa y guarda a nuestras familias. Enséñanos la ternura que tuviste con el Niño que llevas en brazos. Y llévanos siempre a Jesús, tu Hijo. Amén.
