Calendario litúrgico
Santo del día, 3 de agosto: San Asprenato de Nápoles, obispo
ConmemoraciónEs una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Asprenato es venerado como el primer obispo de Nápoles. Su memoria se celebra el 3 de agosto. Lo que se puede afirmar con cierta seguridad es poco, pero no es nada: el llamado Calendario de mármol de Nápoles y otros documentos antiguos lo registran como obispo de la ciudad entre los reinados de Trajano y Adriano, es decir, a finales del siglo I y comienzos del II, con un episcopado de veintitrés años. El nombre Asprenato era usual en la Roma republicana y en el primer Imperio, y después cayó en desuso, lo que apoya esa antigüedad.
El resto pertenece a la tradición y conviene decirlo con claridad. Un relato antiguo cuenta que san Pedro, camino de Roma, pasó por Nápoles, curó a una anciana enferma —a la que después se identificó con santa Cándida la Vieja— y sanó también a un hombre llamado Asprenato, que se convirtió y fue consagrado obispo por el mismo apóstol. Se le atribuyen además el oratorio de Santa María del Principio y la iglesia de San Pedro ad Aram. Los estudiosos aceptan que Asprenato existió y encabezó la primera comunidad cristiana napolitana, pero consideran legendarios los detalles del encuentro con san Pedro.
En Nápoles se lo tiene por segundo patrono de la ciudad, después de san Jenaro, y su busto de plata se guarda en la capilla del tesoro de la catedral. La gente lo invoca contra los dolores de cabeza. Su culto es sobre todo un recuerdo de los primeros años del cristianismo en el sur de Italia, cuando la fe llegaba de puerto en puerto y quedaba en manos de comunidades pequeñas.
Invocado contra las jaquecas y los dolores de cabeza.
Oración a San Asprenato de Nápoles
Señor, tú quisiste que el Evangelio llegara a Nápoles por medio de san Asprenato, tu primer pastor en aquella ciudad. Te damos gracias por los comienzos humildes de la fe, guardados hoy apenas en unos pocos nombres. Danos la constancia de los primeros cristianos. Y alivia, por su intercesión, a quienes hoy sufren dolor. Amén.
San Gamaliel
ConmemoraciónEs una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Gamaliel fue un fariseo y doctor de la Ley respetado en Jerusalén en tiempos de los apóstoles. Aparece dos veces en los Hechos de los Apóstoles. En Hechos 5, cuando el Sanedrín quiere condenar a muerte a Pedro y a los demás apóstoles, Gamaliel se pone de pie y aconseja prudencia: si esta obra viene de los hombres, se deshará sola; si viene de Dios, no podrán destruirla. Su consejo salvó la vida de los apóstoles. En Hechos 22, san Pablo dice de sí mismo que fue instruido a los pies de Gamaliel en la Ley de los padres.
El Nuevo Testamento no dice que Gamaliel se hiciera cristiano. Su veneración nace de un relato del siglo V: en el año 415, un sacerdote llamado Luciano contó haber tenido unas visiones en las que Gamaliel le indicaba el lugar donde estaban sepultados los restos de san Esteban, junto con los de Nicodemo, Abibas y el propio Gamaliel. El patriarca Juan de Jerusalén hizo abrir el sepulcro y allí se hallaron las reliquias. Ese hallazgo, conocido como la invención de las reliquias de san Esteban, fijó el recuerdo de Gamaliel el 3 de agosto.
Conviene ser honesto: la conversión de Gamaliel y el relato de las visiones pertenecen a la tradición piadosa, no a la historia comprobada. Según ACI Prensa, su nombre dejó de figurar en la edición del Martirologio Romano promulgada bajo san Juan Pablo II. Lo que sí queda, y es mucho, es la figura del maestro justo que pidió no juzgar de prisa la obra de Dios.
Oración a San Gamaliel
Señor, tú pusiste en labios de Gamaliel un consejo prudente que salvó a tus apóstoles. Enséñanos a no juzgar de prisa lo que no entendemos. Danos oídos atentos y corazón sereno. Y haz que sepamos reconocer tu obra allí donde de verdad está. Amén.
