Calendario litúrgico
Santo del día, 20 de octubre: San Cornelio el Centurión
ConmemoraciónEs una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Cornelio era centurión de la cohorte Itálica, destacada en Cesarea Marítima, el puerto romano de Palestina. Era pagano, pero de los que los judíos llamaban temerosos de Dios: adoraba al Dios único, cumplía algunas prescripciones de la Ley y daba limosnas al pueblo judío, aunque no se había circuncidado ni pertenecía del todo a la comunidad de Israel. El libro de los Hechos lo describe como hombre religioso y temeroso de Dios, con toda su casa.
El capítulo 10 de los Hechos cuenta lo que pasó. Cornelio tuvo una visión en la que un ángel le mandó buscar a Simón Pedro, que estaba en Jope. Al mismo tiempo Pedro tuvo la suya: un lienzo con toda clase de animales y una voz que le decía que no llamara impuro lo que Dios había purificado. Pedro entendió y fue. Mientras predicaba en casa de Cornelio, el Espíritu Santo descendió sobre todos los presentes, y Pedro mandó bautizarlos.
Fue un momento decisivo. Por primera vez la puerta de la Iglesia se abría de par en par a los paganos sin exigirles la circuncisión ni la ley ceremonial judía. La decisión provocó discusión entre los cristianos de Jerusalén, y años después quedó confirmada en el concilio de Jerusalén. De la vida posterior de Cornelio no hay datos ciertos: una tradición lo hace obispo de Cesarea y otra, obispo de Escepsis, en Misia. Las dos son tardías y no se pueden verificar.
El Martirologio Romano lo conmemora el 20 de octubre.
Oración a San Cornelio el Centurión
Dios nuestro, que enviaste a tu apóstol Pedro a la casa del centurión Cornelio y abriste allí las puertas de la Iglesia a todos los pueblos: concédenos, por la intercesión de san Cornelio, un corazón recto que te busque de verdad. Enséñanos a orar y a socorrer al que lo necesita, como él lo hacía antes de conocerte del todo. Y haz que nunca llamemos impuro a quien tú has querido llamar hermano. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santa María Bertilla Boscardin, virgen
Conmemoración1888 – 1922
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
María Bertilla Boscardin nació en 1888 en el Véneto, en el norte de Italia, en una familia campesina pobre. Juan XXIII, al canonizarla, la llamó sencillamente "una humilde campesina", y recordó que su casa no fue fácil: el llanto y el desconsuelo marcaron su niñez. La tenían por poca cosa, lenta para aprender. Ella misma se veía así.
En 1905 entró con las Maestras de Santa Dorotea. La destinaron primero a la cocina y la panadería. Después la formaron como enfermera y la enviaron al hospital de Treviso, y ahí encontró su lugar. Cuidó a enfermos contagiosos, atendió a los niños del pabellón de difteria y acompañó a los moribundos. El papa describió su presencia recorriendo los pasillos del hospital de Treviso, en contacto con los apestados, consolando y tranquilizando.
A los veintidós años le descubrieron un tumor. Siguió trabajando igual, con el mismo horario y la misma paciencia, durante años. Murió en 1922, a los treinta y cuatro. La gente de Treviso que la había conocido no la olvidó, y su fama se extendió desde el hospital hacia afuera. Juan XXIII la canonizó el 11 de mayo de 1961, en la solemnidad de la Ascensión.
Oración a Santa María Bertilla Boscardin
Señor, tú miraste con amor a santa María Bertilla, que se creía la última de todas y se gastó cuidando enfermos sin que nadie la aplaudiera. Enséñanos a servir así: sin ruido, sin cansarnos, con las manos abiertas. Acompaña a los que hoy trabajan velando a los enfermos y sostén a los que sufren en un hospital. Por su intercesión, danos un corazón humilde y fiel. Por Jesucristo, nuestro Señor.
