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Calendario de octubre

Calendario litúrgico

Santo del día, 21 de octubre: San Miguel Febres Cordero, religioso

Memoria libre

1854 – 1910

Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.

Francisco Febres Cordero nació en Cuenca, Ecuador, el 7 de noviembre de 1854. Siendo todavía un niño conoció a los Hermanos de las Escuelas Cristianas, los lasallistas, recién llegados al país, y quiso ser uno de ellos. El 24 de marzo de 1868 entró en el instituto y tomó el nombre de Hermano Miguel. Fue el primer ecuatoriano admitido en la congregación fundada por san Juan Bautista de La Salle.

Su vida transcurrió casi entera en un aula. Enseñó lengua y literatura españolas en Quito y, al ver que faltaban buenos materiales, escribió él mismo los textos escolares; el gobierno ecuatoriano terminó adoptándolos para todas las escuelas del país. Sus trabajos de gramática, filología y poesía le abrieron las puertas de la Academia Ecuatoriana de la Lengua. Pero lo que más le importaba era la catequesis: durante años preparó a los niños para la primera comunión, hasta 1907. De ahí nació su espiritualidad, sencilla y directa, centrada en el Niño Jesús.

En 1904 fue enviado a Europa para preparar materiales en español destinados a los hermanos franceses desplazados por las leyes anticlericales. Trabajó en París, en Lembecq-lez-Hal (Bélgica) y finalmente en Premiá de Mar, cerca de Barcelona, adonde lo trasladaron buscando un clima más benigno para su salud quebrantada. Allí murió de una pulmonía el 9 de febrero de 1910. El Ecuador decretó duelo nacional. Pablo VI lo beatificó el 30 de octubre de 1977 y Juan Pablo II lo canonizó en Roma el 21 de octubre de 1984.

Oración a San Miguel Febres Cordero

Señor, tú llamaste al hermano Miguel a enseñar tu nombre a los niños con paciencia y alegría. Concédenos amar el trabajo escondido de cada día como él lo amó. Bendice a los maestros y catequistas, y danos su corazón sencillo delante de ti. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Santa Úrsula y compañeras, mártires

Conmemoración

† s. IV

Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.

De santa Úrsula se sabe muy poco con certeza, y conviene decirlo desde el principio. La única base histórica firme es una inscripción en piedra hallada en Colonia, en la actual Alemania, conocida como la inscripción de Clemacio. Ese texto, de unas diez líneas, recuerda que en ese lugar un grupo de vírgenes cristianas derramó su sangre por Cristo, y que sobre sus tumbas se levantó una iglesia. La inscripción no da el número de las mártires, ni sus nombres, ni la fecha del martirio. Los especialistas suelen situarlo en el siglo IV, probablemente durante la persecución de Diocleciano.

Cuatro siglos más tarde, aquella memoria breve se convirtió en un relato enorme. Una Passio tardía cuenta que Úrsula era hija de un rey de Bretaña, que aceptó casarse con el hijo de un rey pagano a condición de que se hiciera cristiano, y que emprendió un viaje acompañada por once mil vírgenes hasta encontrar la muerte en Colonia a manos de los hunos. Se ha propuesto que las «once mil» nacieron de una mala lectura de la cifra romana XI en un antiguo martirologio. Desde el cardenal Baronio, los estudiosos católicos han rechazado esa leyenda: es material piadoso posterior, no historia.

Lo que sí es histórico es el culto. La basílica de Santa Úrsula en Colonia sigue en pie sobre el sitio del martirio y su fama se extendió por toda Europa. En el siglo XVI, santa Ángela de Merici puso bajo su nombre la Compañía de Santa Úrsula, las ursulinas, dedicadas a educar niñas y jóvenes, y por ese camino Úrsula quedó asociada para siempre a las estudiantes. Hoy la Iglesia la recuerda en el Martirologio Romano el 21 de octubre, sin fiesta propia en el calendario universal.

Patrona de la juventud femenina y de las estudiantes.

Oración a Santa Úrsula y compañeras

Dios todopoderoso, que diste a santa Úrsula y a sus compañeras la valentía de entregar la vida antes que negar a tu Hijo, concédenos, por su intercesión, la misma firmeza en las horas difíciles. Cuida a las jóvenes que buscan su camino y a quienes las acompañan en el estudio y en la fe. Que nuestra vida, como la de ellas, hable de ti sin miedo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Santa Laura Montoya y Upegui, virgen

Memoria libre

26 de mayo de 1874 – 21 de octubre de 1949

Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.

Laura Montoya Upegui nació en Jericó, Antioquia, el 26 de mayo de 1874. Tenía dos años cuando mataron a su padre, médico y comerciante, en una de las guerras civiles colombianas. La familia quedó en la pobreza y Laura creció entre parientes y en un orfanato. De niña aprendió temprano lo que significa depender de otros.

Se hizo maestra. Se graduó en la Escuela Normal de Medellín en 1893 y enseñó durante años en escuelas y proyectos educativos, siempre entendiendo el aula como un lugar de misión. Pero le rondaba otra cosa: los pueblos indígenas del país estaban abandonados, sin escuela y sin catequesis, y a menudo eran tratados como si no fueran personas. Hacia 1908 empezó a moverse hacia ellos. En 1914 entró con un pequeño grupo de compañeras a la selva de Dabeiba, en Antioquia, y allí nació la Congregación de Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, las «lauritas».

Su método fue poco común para la época: convivir con los indígenas en su propio territorio, aprender su lengua, respetar sus costumbres y afirmar su dignidad, en vez de exigirles que se volvieran otra cosa. Fundó decenas de casas misioneras en Colombia y más allá. Escribió mucho, entre ello una autobiografía escrita por obediencia. Pasó sus últimos nueve años en silla de ruedas, enferma, sin dejar de dirigir la congregación por carta. Murió en Medellín el 21 de octubre de 1949.

Juan Pablo II la beatificó en 2004 y el papa Francisco la canonizó el 12 de mayo de 2013: fue la primera santa nacida en Colombia. Sus restos se veneran en Medellín.

Patrona del magisterio colombiano.

Oración a Santa Laura Montoya y Upegui

Dios de bondad, que llamaste a santa Laura Montoya a salir al encuentro de los más olvidados y a servirlos sin cambiarles el rostro ni la lengua: concédenos, por su intercesión, mirar a cada persona con esa misma reverencia. Haz que anunciemos tu Evangelio con obras. Danos su paciencia en la enfermedad y su alegría en el trabajo escondido. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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