Calendario litúrgico
Santo del día, 26 de julio: Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María
MemoriaEs una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.
Los evangelios no dicen nada de los padres de María. Lo que se cuenta de Joaquín y Ana viene de un escrito del siglo II, el Protoevangelio de Santiago, y de otros textos apócrifos como el Evangelio del pseudo-Mateo. La Iglesia nunca ha presentado esos relatos como historia comprobada. Los recibe como una memoria antigua y agradecida: la de la casa donde creció la Madre de Dios.
Según ese relato, el matrimonio llegó a la vejez sin hijos, y entre los judíos eso se leía como falta de bendición. A Joaquín lo increparon cuando llevó su ofrenda al Templo. Se retiró entonces al desierto a ayunar cuarenta días. Ana se quedó en casa llorando su suerte, hasta que un ángel se le apareció y le dijo que concebiría, y que de esa hija se hablaría en el mundo entero. Ana prometió consagrar al Señor lo que naciera. Nació María. Los Padres de Oriente notaron enseguida el parecido con la historia de Ana, la madre de Samuel, que también rezó su esterilidad hasta que Dios la escuchó.
El culto a santa Ana es muy antiguo en Oriente: ya en el siglo IV se la veneraba, y el emperador Justiniano, muerto en 565, le dedicó una iglesia. En Occidente tardó mucho más. Su fiesta aparece en el siglo XIII, cuando la Leyenda Dorada difundió la historia; en 1378 Urbano VI la introdujo en Inglaterra y en 1584 se extendió a toda la Iglesia latina. Desde la reforma del calendario de 1969, Joaquín y Ana se celebran juntos el 26 de julio. Es el día de los abuelos, de los padres que se hacen viejos esperando, y de todos los que transmiten la fe a la generación siguiente.
Patronos de los abuelos, de los esposos y de las familias; santa Ana es invocada por las mujeres que esperan un hijo y es patrona de los mineros.
Oración a Santos Joaquín y Ana
Señor, Dios de nuestros padres, tú concediste a san Joaquín y santa Ana la gracia que de ellos naciera María, la madre de tu Hijo encarnado; otórganos, por sus ruegos, alcanzar la salvación prometida a tu pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
San Tito Brandsma, presbítero y mártir
Conmemoración1881 – 1942
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Tito Brandsma nació en los Países Bajos en 1881. Fue carmelita, sacerdote, profesor de filosofía y, sobre todo, periodista. Escribía y asesoraba a la prensa católica holandesa en los años en que el nazismo ocupaba el país y empezaba a dictar lo que se podía publicar y lo que no.
Se opuso con claridad a las leyes antijudías. Sus artículos se volvieron una referencia para la resistencia moral y cultural del pueblo holandés. El pretexto de su arresto fue una carta circular que envió el 31 de diciembre de 1941 a todos los diarios católicos, pidiéndoles que no publicaran los anuncios del Movimiento Nacionalsocialista que exaltaban la raza. En enero de 1942 lo detuvieron como subversivo peligroso y lo llevaron al campo de tránsito de Amersfoort, a la espera de la deportación.
Murió el 26 de julio de 1942, a los 61 años, cuando le aplicaron una inyección letal de ácido fénico. A la enfermera que se la puso le dijo sus últimas palabras: «Rezaré por usted». Juan Pablo II lo proclamó beato y mártir de la fe el 3 de septiembre de 1985, y el papa Francisco lo canonizó el 15 de mayo de 2022. Se le recuerda como el santo de los periodistas: alguien que murió por defender que un periódico católico no puede escribir lo que le ordena el poder.
Oración a San Tito Brandsma
San Tito Brandsma, tú escribiste la verdad cuando decirla costaba la vida. Alcánzanos el valor sereno que tuviste, para no callar ante lo que hiere a los inocentes. Enséñanos a perdonar como perdonaste a quien te dio muerte. Y acompaña a los que hoy informan, para que sirvan a la verdad y no al miedo. Amén.
