Calendario litúrgico
Santo del día, 29 de febrero: San Dositeo de Gaza, monje
ConmemoraciónEs una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
De Dositeo se sabe poco y conviene decirlo de entrada: no se conservan sus fechas de nacimiento ni de muerte, y su historia nos llega sobre todo por el relato que dejaron los monjes de Gaza en el siglo VI. Nació en una familia pagana de buena posición y entró en el ejército imperial, probablemente desde Constantinopla. El servicio militar lo llevó a Tierra Santa.
En Getsemaní vio una representación del juicio final, con las penas del infierno, y aquella imagen lo dejó trastornado. Según el relato, una mujer, a la que la tradición identifica con la Virgen María, le dio un consejo muy concreto: ayunar, no comer carne y orar sin parar. Dositeo dejó el ejército y pidió entrar en el monasterio de Gaza, famoso por su rigor y por los santos que vivían allí.
Lo pusieron bajo la dirección del abba Doroteo, que lo probó despacio. Primero lo mandó a la enfermería a cuidar enfermos, para que aprendiera obediencia. Después lo fue entrenando en el ayuno, reduciéndole la comida poco a poco. Dositeo era impulsivo y algo vanidoso; en cinco años, según los relatos, aprendió a dominar la ira y a no buscarse a sí mismo. Nunca hizo grandes penitencias espectaculares: su camino fue obedecer y desprenderse. Cayó enfermo del pecho, probablemente de tuberculosis, y murió joven; el abba Barsanufio lo acompañó hasta el final. Lo veneran las Iglesias católica, ortodoxa y copta, y se le considera patrono de Gaza. Su memoria está fijada el 29 de febrero, de modo que en la práctica solo se celebra en los años bisiestos.
Patrono de Gaza.
Oración a San Dositeo de Gaza
San Dositeo, tú dejaste las armas para aprender a obedecer en una enfermería. Enséñanos a hacer bien lo pequeño y a no buscar que se note. Cuando el ánimo se nos suba o se nos caiga, alcánzanos la paz que tú encontraste. Intercede por la paz en Tierra Santa y por la gente de Gaza. Amén.
San Osvaldo de Worcester, obispo
Conmemoración† 992
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Osvaldo nació en Inglaterra, hijo de padres daneses, en el siglo X. Se hizo monje benedictino en la abadía de Fleury, en Francia, donde se vivía con seriedad la regla de san Benito, y volvió a su tierra ordenado sacerdote en el año 959. Por recomendación de san Dunstán fue nombrado obispo de Worcester en el 961. Su primera decisión fue transformar el cabildo de la catedral en una comunidad monástica, y después fundó varios monasterios, entre ellos el de Ramsey, que llegó a ser uno de los más importantes de Inglaterra. Más tarde fue nombrado arzobispo de York y se le permitió conservar al mismo tiempo la diócesis de Worcester, un caso poco común.
Osvaldo fue una de las tres cabezas de la reforma monástica inglesa del siglo X, junto con Dunstán y Etelwoldo. Introdujo la regla de san Benito en numerosos monasterios. Cuando murió el rey Eduardo se desató una reacción contra los monjes en buena parte del reino, pero Osvaldo siguió siendo querido por la gente: las fuentes lo describen como maestro benigno, alegre y docto, cortés en el trato.
Murió en Worcester el 28 de febrero del año 992. Había pasado esa mañana lavando los pies a doce pobres y sentándose después a comer con ellos, como acostumbraba en cuaresma. Sus restos fueron trasladados y honrados más tarde por san Wulfstano. El Martirologio Romano lo inscribe el 29 de febrero, y en los años no bisiestos su memoria se traslada al 28.
Oración a San Osvaldo de Worcester
San Osvaldo, obispo, tú moriste el mismo día en que habías lavado los pies a doce pobres y comido con ellos. Enséñanos a servir sin aspavientos y a tratar a los demás con esa alegría tuya. Alcánzanos fidelidad cuando el mundo se pone en contra de lo que amamos. Que también nosotros terminemos el día haciendo un bien concreto. Amén.
San Hilario, papa
Conmemoración† 468
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Hilario nació en Cerdeña y sirvió en la Iglesia de Roma como diácono, y después archidiácono, junto al papa san León Magno. En el año 449 León lo envió como legado suyo al concilio reunido en Éfeso, el que la historia llamaría después 'el latrocinio': allí los obispos favorables al hereje Eutiques atropellaron a los ortodoxos. Hilario se opuso, y las intrigas violentas de Dioscoro lo obligaron a huir. Escapó con vida por poco. Ya en Roma hizo construir una capilla dedicada al apóstol san Juan en agradecimiento por haber salvado la vida.
Cuando murió León Magno, en el 461, Hilario fue elegido papa; recibió muy probablemente la consagración el 19 de noviembre de aquel año. Su pontificado se dedicó sobre todo a poner orden: reforzó la disciplina eclesiástica y la administración en la Galia y en Hispania, defendiendo los derechos de los obispos y castigando a quienes abusaban de ellos. Escribió varias cartas sobre la fe católica en las que confirmó los concilios de Nicea, Éfeso y Calcedonia, y con ello afirmó el primado de la sede de Roma.
No se calló ante el poder: reprendió públicamente al emperador Antemio por sostener a maestros de doctrina dudosa. En Roma levantó edificios junto a la basílica de San Lorenzo extramuros, entre ellos una biblioteca y baños públicos. Murió el 28 de febrero del año 468 y fue sepultado en San Lorenzo extramuros. El Martirologio Romano lo recuerda el 29 de febrero, y en los años no bisiestos su memoria pasa al 28.
Oración a San Hilario
San Hilario, papa, que arriesgaste la vida por no callar la verdad en Éfeso y luego gobernaste la Iglesia con firmeza y orden: alcánzanos valor para sostener la fe cuando cuesta. Cuida a quienes tienen autoridad en la Iglesia y dales tu rectitud. Que sepamos hablar claro sin perder la caridad. Amén.
