Calendario litúrgico
Santo del día, 5 de julio: San Antonio María Zaccaria
Memoria libre1502 – 1539
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Antonio María Zaccaria nació en Cremona, en el norte de Italia, en 1502. Quedó huérfano de padre siendo muy chico y lo crió su madre, viuda a los dieciocho años. Estudió en Cremona, después filosofía en Padua y, desde 1520, medicina en esa misma universidad. A los veintidós años se recibió de doctor en medicina y volvió a su ciudad a ejercer.
Atendiendo enfermos descubrió que le urgía más otra cosa: la gente no sabía nada de su fe. Empezó a catequizar a chicos y adultos, y tres años después dejó la medicina para estudiar teología. Fue ordenado sacerdote en 1528. Le tocó una Italia devastada por guerras, pestes y una vida cristiana en ruinas, y su respuesta fue predicar a san Pablo con insistencia, promover la comunión frecuente y la adoración del Santísimo, y sacar la misión a la calle.
En Milán fundó tres ramas unidas por el mismo espíritu: los Clérigos Regulares de San Pablo, conocidos como barnabitas por la iglesia de San Bernabé que les fue confiada; las Angélicas de San Pablo, primera congregación femenina no enclaustrada dedicada al apostolado; y los Laicos de San Pablo, para matrimonios y seglares. Reunía a las tres en la reforma de las costumbres, empezando por las propias.
Se gastó rápido. Enfermó durante una misión en Guastalla, lo llevaron a Cremona a la casa de su madre y allí murió el 5 de julio de 1539; tenía treinta y seis años. El papa León XIII lo canonizó solemnemente en San Pedro el 15 de mayo de 1897. Su memoria libre se celebra el 5 de julio.
Patrono de los médicos.
Oración a San Antonio María Zaccaria
Concédenos, Padre, crecer en el conocimiento admirable de Jesucristo, según la enseñanza del apóstol Pablo, que inspiró a san Antonio María para proclamar en tu Iglesia la palabra de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
San Atanasio el Atonita
Conmemoraciónc. 920 – c. 1003
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Nació hacia el año 920 en Trebisonda, sobre el mar Negro, en una familia originaria de Antioquía, y lo llamaron Abraamio. Quedó huérfano temprano. Estudió y llegó a enseñar en Constantinopla, donde se hizo conocido y respetado, pero dejó todo para hacerse monje. Se retiró al monte Kyminas, bajo la guía de Miguel Maleino, y allí tomó el nombre de Atanasio.
Buscando más soledad se fue al monte Athos, la península de Grecia donde ya vivían ermitaños dispersos, y por un tiempo se hizo llamar Barnabás para pasar inadvertido. Su amigo Nicéforo Focas, general y después emperador, lo invitó a acompañar la campaña contra los sarracenos de Creta y le entregó una suma importante. Con ese dinero Atanasio construyó, hacia el año 960, un monasterio dedicado a la Virgen: la Gran Laura, la primera comunidad cenobítica del Athos y la más antigua de las que siguen en pie.
Ese fue su aporte decisivo. Hasta entonces el Athos era tierra de ermitaños; Atanasio introdujo la vida en común, con regla, horario, trabajo y liturgia compartidos, y escribió las normas que ordenaron el monte. No todos lo recibieron bien: varios eremitas se opusieron a la novedad. Murió hacia el año 1003, cuando una viga se desplomó sobre él y sobre otros cinco monjes mientras trabajaban en el techo de una iglesia que estaban levantando.
Es venerado como santo tanto por la Iglesia ortodoxa como por la católica, y su memoria cae el 5 de julio. No figura en el Calendario Romano General.
Oración a San Atanasio el Atonita
Señor, que llevaste a san Atanasio del ruido de la ciudad al silencio de la montaña y allí lo hiciste padre de muchos monjes: enséñanos a buscarte primero. Danos su constancia en el trabajo y en la oración. Que sepamos vivir con otros sin perder el corazón puesto en ti. Amén.
