Novena de Aguinaldos
La Novena de Aguinaldos es una tradición navideña muy querida en Colombia y América Latina. Del 16 al 24 de diciembre, las familias se reúnen junto al pesebre para rezar, cantar los gozos y preparar el corazón al nacimiento de Jesús.
Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.
Fechas de la novena en 2026
- ¿Cuándo empieza la novena de Aguinaldos en 2026?
- En 2026, la novena de Aguinaldos comienza el miércoles 16 de diciembre. Son nueve días de oración que culminan en la fiesta.
- ¿Cuándo es la fiesta de Navidad?
- En 2026, la fiesta de Navidad se celebra el viernes 25 de diciembre.
Oración inicial para todos los días
Oración para todos los días
Dios Padre, lleno de amor y misericordia, te damos gracias porque nos entregaste a tu Hijo Jesús como el regalo más grande para nuestra salvación.
Él quiso hacerse pequeño, nacer de la Virgen María y venir al mundo en la pobreza de Belén para acercarse a nosotros.
Durante esta novena, prepara nuestro corazón para recibirlo con humildad, fe y alegría.
Quita de nosotros la indiferencia, el egoísmo y todo lo que nos aleja de tu amor.
Que Jesús encuentre en nuestra vida una cuna sencilla donde pueda habitar, y que esta Navidad renueve nuestra familia, nuestra esperanza y nuestro deseo de servir.
Amén.
Rezar tres veces Gloria al Padre.
Día 1
El Hijo eterno que viene a nosotros
Antes de nacer en Belén, Jesús ya existía desde siempre junto al Padre.
Él es el Hijo eterno de Dios, la Palabra por quien todo fue creado. Y, sin embargo, por amor, quiso acercarse a nuestra pequeñez y compartir nuestra vida.
El misterio de la Navidad comienza ahí: Dios no se quedó lejos. Vino a buscarnos. Entró en nuestra historia para salvarnos, sanar nuestras heridas y mostrarnos el rostro del Padre.
En este primer día, pidamos la gracia de asombrarnos otra vez ante el amor de Dios. Él no nos abandona. Él viene.
Niño Dios prometido, aumenta nuestra esperanza.
Prepara nuestro corazón durante esta novena para recibirte con fe y gratitud.
Ven a nuestra casa, a nuestra familia y a nuestra vida.
Amén.
Día 2
María dice sí
Dios quiso pedir el consentimiento de María antes de realizar el misterio de la Encarnación.
El ángel anunció el plan de Dios, y María respondió con humildad: “Hágase en mí según tu palabra”.
En ese sí comenzó a latir en el mundo el corazón humano de Jesús.
También hoy Dios nos invita a decir sí. Tal vez no entendemos todo, tal vez tenemos miedo, pero María nos enseña que confiar es abrirle la puerta a Dios.
En este segundo día, pidamos un corazón disponible, capaz de responder con fe a lo que el Señor nos pida.
Virgen María, Madre del sí, enséñanos a confiar en Dios.
Ayúdanos a recibir a Jesús como tú lo recibiste: con humildad, fe y amor.
Que también en nosotros se haga la voluntad del Señor.
Amén.
Día 3
Dios se hace verdaderamente humano
Jesús no vino al mundo como una idea o como una apariencia. Se hizo verdadero hombre.
Tuvo un cuerpo pequeño, frágil y necesitado de cuidado. Vivió en el vientre de María como todo niño antes de nacer.
El Hijo de Dios quiso compartir nuestra humanidad desde el inicio, para santificar nuestra vida entera: nuestro cuerpo, nuestra historia, nuestras alegrías y también nuestras heridas.
En este tercer día, contemplemos la ternura de un Dios que se hace pequeño para acercarse a nosotros sin asustarnos.
Niño Jesús, tú conoces nuestra fragilidad.
Purifica nuestro corazón y ayúdanos a prepararnos para tu nacimiento.
Que esta Navidad nos encuentre más cerca de ti, más humildes y más dispuestos a amar.
Amén.
Día 4
La humildad del Niño Dios
Jesús, siendo Dios, aceptó vivir escondido en el vientre de María.
No buscó grandeza humana ni reconocimiento. Comenzó su obra salvadora en silencio, humildad y obediencia.
La Navidad nos enseña que Dios obra muchas veces en lo pequeño, en lo oculto, en lo que el mundo no mira.
En este cuarto día, pidamos la gracia de dejar el orgullo, la vanidad y el deseo de controlarlo todo. Que Jesús nos enseñe a vivir con un corazón humilde y confiado.
Niño Jesús, manso y humilde, enséñanos a parecernos a ti.
Ayúdanos a aceptar la voluntad del Padre y a vivir con sencillez.
Que en nuestra familia haya menos orgullo y más amor.
Amén.
Día 5
María espera a Jesús
María llevó a Jesús en su vientre con amor, silencio y esperanza.
Cada día lo esperaba más. Cada día lo amaba más. Su corazón era como un pequeño Belén donde Dios ya habitaba.
También nosotros estamos llamados a llevar a Jesús dentro: en nuestra fe, en nuestras obras, en nuestras palabras y en nuestra manera de tratar a los demás.
En este quinto día, pidamos a María que nos enseñe a esperar bien: sin ansiedad, sin distracción y sin perder lo esencial.
María, Madre de Jesús, acompáñanos en esta espera.
Enséñanos a preparar el corazón para recibir al Niño Dios.
Que nuestra vida sea un lugar donde Jesús pueda habitar.
Amén.
Día 6
Camino hacia Belén
María y José tuvieron que dejar Nazaret y caminar hacia Belén.
No era un viaje cómodo. María estaba por dar a luz, y José debía cuidar de ella en medio del cansancio y la incertidumbre.
Pero los dos confiaron en Dios. No entendían todos los detalles, pero sabían que el Señor guiaba sus pasos.
En este sexto día, pidamos por quienes están en camino: familias que viajan, migrantes, personas lejos de su hogar y todos los que buscan un lugar seguro.
Señor Jesús, acompaña a quienes caminan con cansancio, miedo o necesidad.
Bendice a los migrantes, a los viajeros y a las familias que buscan un lugar donde vivir en paz.
María y José, caminen con nosotros hacia Belén.
Amén.
Día 7
El Deseado de las naciones
La llegada de Jesús estaba cerca.
María y José caminaban hacia Belén llevando al Salvador del mundo. La creación entera esperaba, aunque muchos no lo sabían.
También nosotros esperamos a Jesús. Pero esta espera no debe ser solo exterior, con preparativos, compras y reuniones. La verdadera preparación ocurre en el corazón.
En este séptimo día, pidamos limpiar lo que nos aleja de Dios: rencores, indiferencia, egoísmo, tristeza sin esperanza o falta de fe.
Niño Jesús, limpia y calienta nuestro corazón.
Hazlo sencillo, humilde y preparado para recibirte.
Que al llegar la Navidad encuentres en nosotros una casa abierta.
Amén.
Día 8
No había lugar para ellos
María y José llegaron a Belén y buscaron posada.
Pero las puertas se cerraron. Nadie reconoció que el Salvador venía escondido en la pobreza de una familia cansada.
También nosotros podemos cerrar la puerta a Jesús cuando cerramos el corazón al necesitado, al pobre, al que llega cansado, al que pide ayuda o al que nos incomoda.
En este octavo día, pidamos la gracia de abrir la puerta. Jesús sigue viniendo de maneras sencillas y humildes.
Señor Jesús, perdónanos por las veces que cerramos la puerta.
Enséñanos a reconocerte en quien necesita acogida, escucha y ayuda.
Haz de nuestra casa un lugar donde tú puedas entrar.
Amén.
Día 9
Nace Jesús
La noche llegó a Belén, y María y José encontraron refugio en la pobreza de un establo.
Allí nació Jesús.
El Hijo de Dios no eligió un palacio, sino un pesebre. No vino rodeado de riquezas, sino de humildad, silencio y amor.
María lo adoró. José lo cuidó. Los ángeles cantaron. Los pastores acudieron con alegría.
Hoy también nosotros queremos acercarnos al pesebre. Queremos ofrecerle al Niño Dios nuestra vida, nuestra familia, nuestras preocupaciones y nuestro amor.
Dulce Jesús mío, Niño adorado, ven a nuestras almas.
Nace en nuestra casa, en nuestro corazón y en nuestra familia.
Quédate con nosotros esta Navidad y siempre.
Amén.
Oración final para todos los días
Oración al Niño Jesús
Niño Jesús, hoy venimos a ti con confianza.
Tú quisiste hacerte pequeño para acercarte a nosotros y enseñarnos el amor del Padre.
Mira nuestras necesidades, nuestras preocupaciones y aquello que llevamos en el corazón.
Te pedimos especialmente esta gracia:
[Presentar aquí la petición]
Si es para nuestro bien y para la gloria de Dios, concédenos lo que pedimos.
Y si tu voluntad es otra, danos paz, fortaleza y confianza para recibirla con fe.
Niño Jesús, bendice nuestra familia, cuida nuestro hogar y enséñanos a vivir con humildad, alegría y amor.
Amén.
Gozos (para todos los días)
Coro:
Dulce Jesús mío
mi niño adorado
¡Ven a nuestras almas!
¡Ven no tardes tanto!
1.
¡Oh sapiencia suma
del Dios Soberano
Que al nivel de un niño
te hayas rebajado!
¡Oh divino infante
ven para enseñarnos
la prudencia que hace
verdaderos sabios!
Coro
2.
¡Oh Adonai potente
que, a Moisés hablando,
de Israel al pueblo
disteis los mandatos!
¡Ah! ven prontamente
para rescatarnos.
Y que un niño débil
muestre fuerte brazo!
Coro
3.
¡Oh raíz sagrada
de Jesé, que en lo alto
presentas al orbe
tu fragante nardo!
¡Dulcísimo niño
que has sido llamado
Lirio de los Valles
bella flor del Campo!
Coro
4.
¡Llave de David
que abre al desterrado
las cerradas puertas
del regio palacio!
¡Sácanos, Oh Niño,
con tu blanca mano,
de la cárcel triste
que labró el pecado!
Coro
5.
¡Oh lumbre de Oriente,
Sol de eternos rayos,
que entre las tinieblas
tu esplendor veamos!
¡Niño tan preciado,
dicha del cristiano,
luzca la sonrisa
de tus dulces labios!
Coro
6.
¡Espejo sin mancha
Santo de los santos,
sin igual imagen
del Dios soberano!
¡Borra nuestras culpas,
salva al desterrado
y en forma de niño
da al mísero amparo!
Coro
7.
¡Rey de las naciones
Emmanuel preclaro,
de Israel anhelo,
pastor del rebaño!
¡Niño que apacientas
con suave cayado,
ya la oveja arisca,
ya el cordero manso!
Coro
8.
¡Ábranse los cielos
y llueva de lo alto
bienhechor rocío
como riego santo!
¡Ven hermoso niño,
ven Dios humanado,
luce hermosa estrella,
brota flor del campo!
Coro
9.
¡Ven, que ya María
previene sus brazos
do su niño vean,
en tiempo cercano!
¡Ven, que ya José,
con anhelo sacro,
se dispone a hacerse
de tu amor sagrario!
Coro
10.
¡Del débil auxilio
del doliente amparo,
consuelo del triste,
luz del desterrado!
¡Vida de mi vida,
mi dueño adorado, mi constante amigo,
mi divino hermano!
Coro
11.
¡Veante mis ojos,
de ti enamorados
Bese ya tus plantas,
bese ya tus manos!
Prosternado en tierra
te tiendo los brazos,
y aún más que mis frases
te dice mi llanto!
Coro
12.
¡Ven Salvador nuestro
por quien suspiramos,
¡Ven a nuestras almas,
ven no tardes tanto!
Coro
Oración final para todos los días
Señor Jesús, gracias por acompañarnos en esta noche de novena.
Gracias por venir a nosotros como Niño, por acercarte a nuestra pobreza y por recordarnos que el amor de Dios se hace pequeño para entrar en nuestra vida.
Bendice esta casa, esta familia y a todos los que hoy rezan esta novena.
Bendice a los que están lejos, a los que sufren, a los que no tienen hogar, a los que se sienten solos y a quienes necesitan esperanza.
Que al llegar la Navidad sepamos recibirte con un corazón limpio, alegre y generoso.
Niño Jesús, ven a nuestras almas.
Ven, no tardes tanto.
Amén.
