Novena a San Peregrino Laziosi
San Peregrino Laziosi (1265–1345), fraile servita, es el patrono de los enfermos de cáncer y de las enfermedades graves. Padeció un cáncer en la pierna que iba a serle amputada; tras una noche de oración ante el crucifijo, amaneció curado. Vivió ochenta años sirviendo a los pobres y enfermos. Su fiesta es el 4 de mayo.
Cada día de la novena se reza la oración inicial, la meditación y oración del día, y se termina con la oración final.
Fechas de la novena en 2026
- ¿Cuándo empieza la novena a San Peregrino Laziosi en 2026?
- En 2026, la novena a San Peregrino Laziosi comienza el sábado 25 de abril. Son nueve días de oración que culminan en la fiesta.
- ¿Cuándo es la fiesta de San Peregrino Laziosi?
- En 2026, la fiesta de San Peregrino Laziosi se celebra el lunes 4 de mayo.
Oración inicial para todos los días
Invocación al Espíritu Santo
Ven, oh Santo Espíritu, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu divino amor. Envía tu Espíritu y serán creadas todas las cosas. Y se renovará la faz de la tierra.
Oración
Oh Dios, que te has dignado instruir los corazones de tus fieles con las luces del Espíritu Santo, te pedimos que por este mismo Espíritu sepamos obrar rectamente y nos alegremos con su celestial consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oración preparatoria
Señor Jesús, tú conoces el dolor de quienes sufren en el cuerpo y en el alma.
Hoy acudimos a ti por intercesión de San Peregrino Laziosi, patrono de los enfermos de cáncer y de quienes atraviesan enfermedades graves.
Te presentamos especialmente a quienes llevan diagnósticos difíciles, tratamientos, cirugías, dolores, miedo o cansancio. También ponemos en tus manos a sus familias, médicos, enfermeros y cuidadores.
Danos fe para confiar en ti, fortaleza para atravesar la prueba y paz para aceptar tu voluntad.
Si es para nuestro bien, concede la gracia de la salud. Y si el camino es otro, no nos falte nunca tu consuelo, tu presencia y tu amor.
San Peregrino, ruega por nosotros.
Amén.
Día 1
De rebelde a convertido
De joven, Peregrino militó contra la Iglesia y llegó a golpear a un fraile —San Felipe Benicio— que predicaba la paz. El fraile respondió ofreciéndole la otra mejilla. Aquel gesto de mansedumbre le cambió la vida: se convirtió.
La mansedumbre desarma más que la fuerza. Un solo gesto de perdón puede transformar un corazón endurecido. Ningún alejado de Dios está fuera de su alcance.
San Peregrino, tú conociste la fuerza de la conversión y respondiste al llamado de Dios con decisión.
Intercede por nosotros para que no retrasemos el bien que el Señor nos pide.
Ayúdanos a dejar atrás aquello que nos aleja de Dios y a comenzar de nuevo con humildad, confianza y esperanza.
Que nuestra vida pueda abrirse hoy a la gracia, como tu corazón se abrió al amor de Cristo.
San Peregrino, ruega por nosotros.
Amén.
Concluir con las oraciones finales.
Día 2
La otra mejilla que convirtió
El gesto de San Felipe Benicio —recibir el golpe sin devolverlo— fue semilla de un santo. Peregrino nunca olvidó esa lección: el bien vence al mal, la paciencia gana lo que la violencia pierde.
Cuando alguien nos ofende, tenemos dos caminos: la venganza, que multiplica el mal, o la mansedumbre, que puede transformar. No siempre veremos el fruto, pero el bien nunca se pierde.
San Peregrino, tú aprendiste que la mansedumbre puede transformar un corazón endurecido.
Ruega por nosotros para que sepamos responder al mal con paciencia, al enojo con paz y a la ofensa con un corazón dispuesto al perdón.
Pide al Señor que nos guíe por el camino del bien y que nuestro ángel custodio nos acompañe en cada decisión.
Que no devolvamos golpe por golpe, sino que aprendamos de Cristo la fuerza humilde del amor.
San Peregrino, ruega por nosotros.
Amén.
Concluir con las oraciones finales.
Día 3
Servita entre los pobres
Peregrino ingresó en la Orden de los Siervos de María y se distinguió por su servicio a los pobres y enfermos. Por penitencia, permanecía de pie siempre que no fuera necesario sentarse. Su santidad fue silenciosa y laboriosa.
La caridad concreta con los que sufren es camino seguro de santidad. Antes de ser el enfermo sanado, Peregrino fue el sano que servía a los enfermos. Amar precede a ser amado.
San Peregrino, servidor de María y amigo de los pobres, enséñanos a vivir con un corazón generoso.
Tú serviste a quienes sufrían antes de conocer en tu propio cuerpo el peso de la enfermedad.
Ayúdanos a no pasar de largo ante el dolor ajeno. Que sepamos acercarnos con respeto, consuelo y ayuda concreta.
Intercede para que nuestra fe se vuelva servicio y nuestra caridad sea paciente, humilde y perseverante.
San Peregrino, ruega por nosotros.
Amén.
Concluir con las oraciones finales.
Día 4
La enfermedad
Ya anciano, Peregrino desarrolló un cáncer en la pierna. El dolor era terrible y los médicos decidieron amputar. Conoció en su carne lo que hoy padecen tantos: el diagnóstico grave, el miedo, la cercanía del quirófano.
Por eso entiende a los enfermos desde dentro. No intercede desde lejos: sabe lo que es el dolor físico, la angustia de la enfermedad, la noche de insomnio. Es hermano de los que sufren.
San Peregrino, hermano de quienes sufren enfermedades graves, mira con amor a todos los que hoy viven miedo, dolor o incertidumbre.
Intercede por quienes esperan estudios médicos, tratamientos, cirugías o noticias difíciles.
Pide al Señor que les conceda fortaleza, paciencia y una paz que no dependa solo de las circunstancias.
Ayúdanos a acompañar a los enfermos con ternura y a recordar que Cristo está cerca de cada persona que sufre.
San Peregrino, ruega por nosotros.
Amén.
Concluir con las oraciones finales.
Día 5
La noche ante el crucifijo
La víspera de la amputación, Peregrino pasó la noche en oración ante el crucifijo. En un momento de sueño o de éxtasis, sintió que Cristo bajaba de la cruz y le tocaba la pierna enferma. Al despertar, estaba curado.
La oración ante el Crucificado no siempre trae curación física, pero siempre trae gracia. Peregrino nos enseña a llevar la enfermedad ante Cristo y a confiar, pase lo que pase, en su amor.
San Peregrino, tú pasaste una noche de dolor y oración ante Cristo crucificado.
Intercede por quienes atraviesan noches largas de enfermedad, soledad, angustia o espera.
Ayúdanos a llevar nuestras heridas ante Jesús, sin perder la fe y sin cerrar el corazón.
Que, recibamos o no la curación que pedimos, encontremos siempre en Cristo la fuerza para seguir, la paz para descansar y la gracia para confiar.
San Peregrino, ruega por nosotros.
Amén.
Concluir con las oraciones finales.
Día 6
Patrono de los enfermos de cáncer
Por su curación, San Peregrino es invocado especialmente por los enfermos de cáncer y de males graves. Ante su imagen se reza por diagnósticos, tratamientos, cirugías y por la fuerza para atravesar la enfermedad.
Pedir la salud es legítimo y bueno. Dios quiere nuestra vida y nuestra salud. Encomendemos hoy, por su nombre, a los enfermos de cáncer que conocemos, y a todos los que hoy luchan por su vida.
San Peregrino, patrono de los enfermos de cáncer y de quienes padecen males graves, intercede por todos los que hoy luchan por su salud.
Presenta al Señor sus nombres, sus dolores, sus tratamientos y sus temores.
Pide para ellos alivio, fortaleza, buenos médicos, compañía fiel y esperanza en medio de la prueba.
Y si Dios concede la salud, que sea recibida con gratitud; si permite la enfermedad, que nunca falte su consuelo.
San Peregrino, ruega por nosotros.
Amén.
Concluir con las oraciones finales.
Día 7
El sentido del sufrimiento
No todos son curados como Peregrino, y él lo sabía. Antes de sanar, ofreció su dolor unido al de Cristo. La fe no siempre quita la enfermedad, pero le da un sentido: unida a la cruz, se vuelve fecunda.
Ofrecer el sufrimiento no lo hace agradable, pero lo hace útil: por los seres queridos, por los pecadores, por la Iglesia. El enfermo que ofrece su dolor con amor es un tesoro escondido para el mundo.
San Peregrino, tú sabes que el sufrimiento puede ser una carga pesada, pero también unirse al amor de Cristo.
Intercede por quienes llevan enfermedades largas, dolores crónicos o pruebas que parecen no terminar.
Ayúdanos a no desperdiciar el dolor, sino a ofrecerlo con fe por nuestras familias, por los pecadores, por la Iglesia y por quienes más necesitan de Dios.
Que el Señor dé sentido, paz y fecundidad espiritual a todo sufrimiento ofrecido con amor.
San Peregrino, ruega por nosotros.
Amén.
Concluir con las oraciones finales.
Día 8
Los que cuidan a los enfermos
Alrededor de cada enfermo hay quienes cuidan: familiares agotados, médicos, enfermeros, voluntarios. Peregrino, que fue enfermo y también cuidador de enfermos, intercede por unos y por otros. Cuidar es una forma alta de amor.
El cuidador también se cansa y necesita fuerza. Pidamos hoy por los que velan noches, cargan cuerpos, sostienen ánimos. En ellos, muchas veces, se hace visible la ternura de Dios.
San Peregrino, tú fuiste enfermo y también servidor de los enfermos.
Hoy te pedimos por quienes cuidan: familiares, médicos, enfermeros, terapeutas, voluntarios y todos los que sostienen a una persona en su enfermedad.
Intercede para que no les falte paciencia, descanso, fortaleza y amor.
Que el Señor bendiga sus manos, sus palabras y su presencia silenciosa, y que encuentren consuelo cuando el cansancio pesa demasiado.
San Peregrino, ruega por nosotros.
Amén.
Concluir con las oraciones finales.
Día 9
Ochenta años de servicio
Curado, Peregrino vivió aún muchos años, sirviendo a los enfermos hasta morir cerca de los ochenta. Su curación no fue para descansar, sino para seguir amando. Termina la novena ante este santo que convirtió su salud en servicio.
Recibida una gracia, la respuesta es la gratitud hecha servicio. Si Dios nos concede salud, que sea para hacer el bien. Y si nos pide llevar la enfermedad, que San Peregrino nos alcance fuerza y paz.
San Peregrino, después de recibir la gracia de la salud, seguiste sirviendo con amor y fidelidad.
Al terminar esta novena, ayúdanos a responder a las gracias de Dios con una vida más generosa.
Si recibimos la salud, que sea para amar y servir mejor. Si debemos seguir cargando la enfermedad, que no nos falten paz, fortaleza y esperanza.
Presenta ante el Señor nuestra intención y ayúdanos a confiar en su voluntad.
San Peregrino, ruega por nosotros.
Amén.
Concluir con las oraciones finales.
Oración final para todos los días
Oración a Nuestra Madre Dolorosa
María, Madre Dolorosa, tú permaneciste junto a Jesús en la cruz y conoces el sufrimiento de tus hijos.
Hoy acudimos a ti con confianza y te presentamos esta necesidad:
[Presentar aquí la petición]
Madre buena, lleva nuestra súplica a Jesús. Si esta gracia conviene a nuestra alma, alcánzanosla por tu intercesión. Y si Dios permite otro camino, ayúdanos a recibirlo con fe, fortaleza y paz.
Acompaña a los enfermos, consuela a sus familias y sostén a quienes se sienten cansados o solos.
Madre Dolorosa, ruega por nosotros.
Amén.
Oración a San Peregrino
San Peregrino, patrono de los enfermos de cáncer y de quienes padecen enfermedades graves, acudimos a ti con confianza.
Te pedimos por esta necesidad que hoy presentamos ante Dios:
[Presentar aquí la petición]
Ruega por quienes sufren en el cuerpo, por quienes tienen miedo, por quienes esperan un diagnóstico, por quienes atraviesan tratamientos difíciles y por quienes han perdido la esperanza.
Pide al Señor la gracia de la salud, si es su voluntad. Y si la enfermedad continúa, alcánzanos valor, paciencia, paz y unión con Cristo crucificado.
Ayúdanos a vivir esta prueba con fe y a ofrecer nuestros dolores por amor a Dios y por el bien de los demás.
San Peregrino, ruega por nosotros.
Amén.
