Calendario litúrgico
12 de septiembre: El Santísimo Nombre de María
Memoria libreEs una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Esta celebración no recuerda un hecho de la vida de María, sino su nombre. Nació en España: se instituyó en 1513 en Cuenca y al principio se celebraba el 15 de septiembre. Tras la reforma del breviario impulsada por Sixto V en 1587 pasó al 17 de septiembre. Durante el siglo XVII se fue extendiendo de a poco: Austria la obtuvo en 1654, Toledo en 1622, y toda España y Nápoles en 1671.
Lo que la volvió universal fue una batalla. En septiembre de 1683 el ejército otomano tenía sitiada Viena y Europa central parecía a punto de caer. El rey de Polonia Juan III Sobieski, muy devoto de la Virgen, acudió en auxilio de la ciudad y el 12 de septiembre de 1683 el sitio se rompió. En acción de gracias por la intercesión de María, el papa Inocencio XI extendió la fiesta del Santo Nombre de María a toda la Iglesia y la fijó en el domingo siguiente a la Natividad de la Virgen. Más tarde, un decreto de san Pío X en 1908 resolvió los choques de calendario y la asentó en el 12 de septiembre, el día del aniversario. Hoy figura en el Misal Romano como memoria libre.
El sentido de la celebración es sencillo. Un nombre, en la Biblia, dice quién es alguien y para qué vino. La tradición cristiana ha leído el nombre de María en contraste con el de Eva: donde hubo caída, aquí hay salvación. Una visión atribuida a santa Matilde lo traduce como 'Señora de la luz', porque Dios la llenó de sabiduría y de claridad para alumbrar el cielo y la tierra. Por eso muchos fieles rezan simplemente el nombre de María cuando no encuentran otras palabras.
Oración
Concédenos, Dios todopoderoso, que la bienaventurada Virgen María nos obtenga tu misericordia a quienes celebramos su glorioso nombre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
San Guido de Anderlecht
Conmemoraciónc. 950 – 12 de septiembre de 1012
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Guido nació hacia el año 950 en Brabante, en la actual Bélgica, en una familia campesina pobre. Desde joven se hizo conocido por dar lo poco que tenía a quien tenía menos. Consiguió trabajo como sacristán en una iglesia de Laeken, cerca de Bruselas, donde ayudaba al sacerdote y atendía a los pobres de la parroquia.
Quiso conseguir más dinero para repartir y se metió en un negocio de comercio marítimo. Le fue mal: el primer barco que logró armar se hundió, y con él todo lo invertido. Guido lo entendió como una señal de que ese no era su camino, dejó el comercio y tomó el bordón de peregrino. Durante siete años recorrió los caminos de Europa. Llegó a Roma y después a Jerusalén. Cuando volvió a casa estaba agotado y enfermo; un sacerdote de Anderlecht, cerca de Bruselas, lo recogió, y allí murió el 12 de septiembre de 1012.
Sus restos fueron trasladados a la colegiata de Anderlecht, que se convirtió en un lugar de peregrinación importante en los Países Bajos. La devoción popular lo hizo patrono de los campesinos, de los sacristanes, de los cocheros y, muy en particular, de los caballos. De su vida se cuentan también episodios milagrosos —el más repetido, el de la tierra que llevaba en su morral convertida en pan fresco para disimular su limosna—, que pertenecen al terreno de la leyenda devocional y no al de los datos históricos comprobados. Su fiesta es el 12 de septiembre.
Patrono de los campesinos, de los sacristanes, de los cocheros y de los caballos.
Oración a San Guido de Anderlecht
Dios nuestro, que llamaste a san Guido desde la pobreza y le enseñaste que no se sirve mejor teniendo más. Cuando nuestros planes se hundan como su barco, danos la humildad de volver a empezar por el camino sencillo. Que sepamos, como él, cuidar la casa de Dios y a los pobres que la habitan. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
