Calendario litúrgico
Santo del día, 14 de junio: San Eliseo, profeta
ConmemoraciónEs una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Eliseo no es un santo del Nuevo Testamento ni un mártir de los primeros siglos: es un profeta de Israel, del siglo IX antes de Cristo, y la Iglesia lo venera junto con los demás justos del Antiguo Testamento. Su historia está en los libros primero y segundo de los Reyes.
Era un labrador acomodado de Abel-Meholá, en el valle del Jordán. Estaba arando con doce yuntas de bueyes cuando pasó Elías y le echó encima su manto. Eliseo entendió el gesto, sacrificó los bueyes, repartió la carne entre su gente y se fue detrás de él. Fue su discípulo hasta el final. Cuando Elías estaba por ser arrebatado, le pidió una sola cosa: recibir dos partes de su espíritu. Después, con el manto que Elías dejó caer, golpeó las aguas del Jordán y las cruzó; los profetas de Jericó lo vieron y reconocieron que el espíritu de Elías reposaba sobre él.
De todos los profetas del Antiguo Testamento es el que más milagros tiene atribuidos. Multiplicó el aceite de una viuda endeudada, purificó una olla de comida envenenada, dio de comer a cien hombres con veinte panes, devolvió la vida al hijo de la mujer de Sunam. El episodio más recordado es el de Naamán, el general sirio leproso, a quien mandó lavarse siete veces en el Jordán; Naamán se ofendió por lo simple de la orden, obedeció a regañadientes y quedó limpio. Eliseo no aceptó ningún regalo a cambio: lo que quería era que se supiera que había un profeta en Israel.
Su ministerio duró más de cincuenta años y atravesó el reinado de varios reyes, a los que enfrentó y aconsejó según hiciera falta. La Iglesia latina lo recuerda el 14 de junio, y la tradición carmelita lo tiene en especial estima como padre espiritual de la vida contemplativa.
Oración a San Eliseo
Dios de Israel, que llamaste a Eliseo mientras araba en el campo y lo hiciste profeta de tu pueblo, dale a nuestra vida ordinaria oídos para escucharte. Que dejemos lo que haga falta cuando nos llames. Enséñanos, como a Naamán, a obedecer aunque el camino nos parezca demasiado sencillo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
San Metodio I, patriarca de Constantinopla
Conmemoración† 846
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Metodio fue monje antes que patriarca, y su nombre está unido al final de una de las crisis más largas de la Iglesia de Oriente: la lucha por las imágenes sagradas. Durante más de un siglo los emperadores iconoclastas habían prohibido venerar los iconos y perseguido a quienes los defendían. Metodio fue uno de esos defensores y lo pagó con años de cárcel.
Cuando murió el emperador Teófilo, la emperatriz Teodora, que gobernaba en nombre de su hijo pequeño, decidió cambiar de rumbo. Se liberó a los confesores encarcelados por defender las imágenes y Metodio fue elevado a la sede patriarcal de Constantinopla. El primer domingo de Cuaresma del año 842 los iconos volvieron a las iglesias en una procesión solemne. Aquel día quedó fijado para siempre en el calendario bizantino como la Fiesta de la Ortodoxia, que celebra el triunfo de la fe verdadera y el fin de la persecución iconoclasta; se sigue guardando con gran solemnidad.
Como patriarca le tocó la parte difícil: reconstruir la comunión de una Iglesia dividida, decidir qué hacer con los obispos que habían cedido y sostener la paz sin abrir heridas nuevas. Gobernó pocos años. A su muerte le sucedió san Ignacio de Constantinopla. La Iglesia latina lo recuerda el 14 de junio.
Oración a San Metodio I
Señor, que sostuviste a san Metodio en la cárcel y le diste después la alegría de ver restauradas las imágenes santas, danos firmeza cuando defender la fe cuesta caro. Que sepamos reconciliar en vez de dividir. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
