Calendario litúrgico
Santo del día, 15 de junio: Santa Benilde de Córdoba, mártir
Conmemoración† 853
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Benilde era una mujer laica y ya anciana que vivía en Córdoba a mediados del siglo IX, bajo el emirato musulmán. No pertenecía a ningún monasterio ni tenía la protección de una comunidad religiosa: era una vecina cualquiera de la ciudad. San Eulogio de Córdoba, que escribió la memoria de los mártires de aquellos años, apenas dejó una frase sobre ella: la conocía como "una mujer temerosa de Dios".
Aquellos fueron años duros para los mozárabes, los cristianos que vivían bajo dominio islámico. Entre 850 y 859 fueron ejecutados cuarenta y ocho cristianos en Córdoba, casi todos por declarar públicamente su fe ante el cadí, sabiendo que la ley castigaba con la muerte a quien lo hiciera. Muchos eran monjes o sacerdotes; otros, como Benilde, gente común.
El 15 de junio de 853, un día después de que fueran ejecutados Anastasio, Félix y Digna, Benilde se presentó ante el juez musulmán y confesó abiertamente su fe en Cristo. La condenaron de inmediato. Su cuerpo fue expuesto en el patíbulo junto a los de los otros mártires y después quemado con ellos; las cenizas se arrojaron al Guadalquivir precisamente para que los cristianos no pudieran recogerlas ni venerarlas. El Martirologio Romano la recuerda así: en Córdoba, en Andalucía, santa Benilde, mártir, que murió a edad ya avanzada durante la persecución de los moros.
Se conserva memoria de ella justamente porque no era nadie importante. Una anciana sin cargo, sin hábito y sin respaldo decidió que no iba a negar a quien había creído toda su vida.
Oración a Santa Benilde de Córdoba
Señor, que diste a santa Benilde, ya anciana y sin más fuerza que la tuya, el valor de confesarte en público, sostén a los que creen en ti sin que nadie los proteja. Danos su fe sencilla y su firmeza al final del camino. Que la vejez no nos vuelva tibios. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
San Vito, mártir
Conmemoración† c. 303
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Con san Vito hay que empezar por lo que consta y lo que no. Lo que consta es que existió y que fue mártir: el Martirologio Jeronimiano, el más antiguo que se conserva, anota para el 15 de junio "en Sicilia, de Vito, Modesto y Crescencia", y su culto público en el siglo V prueba que se trata de mártires históricos. Lo que no consta es prácticamente todo lo demás. No hay registro histórico de cuándo ni cómo murieron; las actas que narran su martirio son legendarias y muy posteriores.
Según esa leyenda, Vito era un niño siciliano convertido al cristianismo a escondidas de su padre pagano; Modesto habría sido su preceptor y Crescencia su nodriza, y los tres habrían muerto en la persecución de Diocleciano, hacia el año 303, por negarse a sacrificar a los dioses. La historia se contó de muchas maneras y con muchos añadidos milagrosos a lo largo de la Edad Media.
Lo interesante es lo que pasó después. Su culto llegó a Alemania y se volvió enorme. Vito quedó incluido entre los Catorce Santos Auxiliadores, los que se invocaban en necesidades concretas, y se le pidió sobre todo por la epilepsia y por una enfermedad nerviosa que produce movimientos involuntarios, la corea, que en varios idiomas terminó llamándose "baile de san Vito". De ahí viene también que se lo tenga por patrono de bailarines y actores. Su nombre está por toda Europa y América en pueblos, iglesias y devociones populares.
Invocado contra la epilepsia y los trastornos nerviosos, y patrono de los bailarines y los actores.
Oración a San Vito
Señor, que en san Vito diste a la Iglesia un mártir muy joven, ten compasión de los que sufren enfermedades del cuerpo y de la mente. Alivia a quienes viven con epilepsia y a quienes los cuidan. Danos la sencillez con que él te confesó. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
