Calendario litúrgico
Santo del día, 16 de agosto: San Esteban de Hungría, rey
Memoria librec. 975 – 15 de agosto de 1038
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Esteban nació en Hungría hacia el año 975, hijo del jefe magiar Geza. Su pueblo todavía era en gran parte pagano y vivía de las incursiones armadas sobre sus vecinos. Esteban fue bautizado de joven y se casó con Gisela, hermana del futuro emperador Enrique II. Cuando heredó el gobierno decidió que Hungría dejara de ser una confederación de tribus para volverse un reino cristiano.
En el año 1000 fue coronado primer rey de Hungría. Envió al obispo san Astrico a Roma para pedir la aprobación de las diócesis que estaba organizando, y el papa Silvestre II no solo se la concedió: le mandó una corona de oro y lo reconoció como rey. Esteban tomó esa corona como un encargo. Fundó diócesis y abadías, dispuso que cada diez poblados levantaran una iglesia, dotó los templos de lo necesario para el culto y protegió a los peregrinos que cruzaban su territorio rumbo a Tierra Santa. Escribió para su hijo Emerico un libro de consejos sobre cómo gobernar con justicia y temor de Dios. Emerico murió joven en un accidente de caza y el rey quedó sin heredero.
Esteban murió el 15 de agosto de 1038, en la fiesta de la Asunción, a la que era muy devoto; había encomendado su reino a la Virgen María. Fue sepultado en la basílica de Székesfehérvár, que él mismo había mandado construir. Cuarenta y cinco años después, en 1083, el papa san Gregorio VII lo canonizó junto con su hijo Emerico y el obispo san Gerardo. La Iglesia lo venera no por haber sido rey, sino por haber usado el poder para dar a un pueblo entero la fe y unas leyes que la sostuvieran. Su fiesta se celebra el 16 de agosto en toda la Iglesia; en Hungría, el 20 de agosto.
Patrono de Hungría.
Oración a San Esteban de Hungría
Dios todopoderoso, que hiciste de san Esteban un propagador de tu Iglesia durante su reinado en la tierra, concede a tu pueblo la gracia de tenerlo como defensor en el cielo.
San Roque de Montpellier
Memoria librec. 1295 – c. 1327
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
San Roque es uno de los santos más queridos del mundo hispano y, al mismo tiempo, uno de los peor documentados. Lo que la Iglesia conserva de él viene de relatos tardíos, escritos más de un siglo después de su muerte, de modo que buena parte de su historia es tradición piadosa y no dato comprobado. Conviene decirlo con franqueza: aquí la devoción es más firme que la biografía.
Según esa tradición, Roque nació en Montpellier, en el sur de Francia, hacia 1295, hijo del gobernador de la ciudad. Quedó huérfano cerca de los veinte años, repartió su fortuna entre los pobres, dejó el gobierno de la ciudad en manos de un tío y salió como peregrino pobre rumbo a Italia. Llegó a Aquapendente en plena peste y se quedó a cuidar a los enfermos. Después pasó por Cesena, Roma, Mantua, Módena, Parma y otras ciudades, siempre atendiendo apestados. En Piacenza se contagió él mismo y se retiró a una choza en el bosque para no dañar a nadie; allí lo socorrió un hombre llamado Gotardo. Recuperado, volvió a Francia. En Montpellier, sin darse a conocer, lo tomaron por espía disfrazado de peregrino y lo encarcelaron. Murió en la prisión.
Su culto se disparó en 1414: durante el Concilio de Constanza estalló la peste en la ciudad y los padres conciliares ordenaron oraciones y procesiones públicas en su honor. Desde entonces se lo invoca contra las epidemias, y su imagen —el peregrino que muestra la llaga en la pierna, acompañado del perro— se volvió familiar en toda América Latina. No figura en el Calendario Romano General; el 16 de agosto es feria en el calendario universal, aunque varios calendarios particulares, como el de Argentina, lo celebran como memoria libre.
Invocado contra la peste y las epidemias, y por los enfermos.
Oración a San Roque de Montpellier
Padre misericordioso, protege a tu pueblo con incansable bondad, y, por intercesión de san Roque, líbranos de toda enfermedad del alma y del cuerpo.
