Calendario litúrgico
Santo del día, 17 de noviembre: Santa Isabel de Hungría, religiosa
Memoria1207 – 1231
Es una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.
Isabel nació en 1207, hija del rey Andrés II de Hungría. Siendo niña la llevaron a Turingia, en la actual Alemania, para prepararla al matrimonio que ya se había concertado. A los catorce años se casó con Luis, landgrave de Turingia. No fue un matrimonio de conveniencia sin más: los dos se quisieron de verdad y tuvieron tres hijos. Desde el castillo de Wartburg, Isabel repartía pan y ropa entre los pobres de la región, y su marido la dejó hacer, incluso cuando la corte murmuraba.
En 1227 Luis murió y ella quedó viuda a los veinte años, sola en una corte extranjera que no la quería. Perdió su posición y salió del castillo. Bajo dirección espiritual franciscana entró en 1228 en la Tercera Orden de san Francisco, hoy Orden Franciscana Seglar, y renunció a lo que le quedaba de vida cortesana. Con su dote levantó en Marburgo, entre 1228 y 1229, un hospital dedicado a san Francisco de Asís, canonizado hacía muy poco. Allí pasó sus últimos años atendiendo personalmente a los enfermos, incluidos los que nadie quería tocar.
Murió el 17 de noviembre de 1231, sin haber cumplido veinticuatro años. Su fama se extendió enseguida y la Santa Sede ordenó examinar en tres ocasiones a las personas que decían haber sido curadas por su intercesión. El papa Gregorio IX la canonizó en Perugia el 28 de mayo de 1235, día de Pentecostés, apenas cuatro años después de su muerte. La Iglesia la recuerda como la princesa que reconoció a Cristo en los pobres y los sirvió con sus propias manos.
Patrona de las obras de caridad católicas, de los panaderos y de la Orden Franciscana Seglar.
Oración a Santa Isabel de Hungría
Señor, que diste a santa Isabel de Hungría un corazón capaz de reconocerte en los pobres, enséñanos a mirar como ella miraba. Que no pasemos de largo ante el que sufre cerca de nosotros. Danos manos dispuestas y un corazón libre de todo lo que estorba. Por su intercesión, concédenos servirte en los más pequeños. Amén.
Santos Roque González de Santa Cruz, Alonso Rodríguez y Juan del Castillo, mártires
Memoria1576 – 1628
Es una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.
Roque González de Santa Cruz nació en Asunción del Paraguay en 1576, cuando la ciudad era todavía un puñado de casas junto al río. Fue ordenado sacerdote a los veintidós años y llegó a ser párroco de la catedral de Asunción, un cargo cómodo que dejó para irse a vivir con los guaraníes. En 1609 entró en la Compañía de Jesús y fue superior de la reducción de San Ignacio Guazú.
Su trabajo fue fundar pueblos. Levantó, entre otras, Itapúa en 1615, hoy la ciudad argentina de Posadas; Encarnación, también en 1615, en el Paraguay; Concepción en 1619 y Candelaria en 1627. Las reducciones eran pueblos donde los guaraníes vivían con sus propias autoridades, aprendían oficios y quedaban a salvo de los cazadores de esclavos. Roque aprendió la lengua, caminó cientos de leguas y sabía que ese proyecto le hacía enemigos poderosos.
El 15 de noviembre de 1628, cerca de Caaró, en el actual Brasil, un grupo enviado por el cacique Nezú lo mató a golpes de hacha de piedra mientras colocaba una campana. Con él murió ese mismo día el jesuita español Alonso Rodríguez. Dos días después mataron a Juan del Castillo en Ijuhí. Quemaron los cuerpos, y la tradición sostiene que el corazón de Roque quedó intacto entre las cenizas; ese corazón y el hacha se conservan hoy en la Capilla de los Mártires del colegio Cristo Rey, en Asunción.
Fueron beatificados en 1931 y canonizados por Juan Pablo II el 16 de mayo de 1988 en el campo Ñu Guazú de Asunción. Roque González fue el primer santo paraguayo y los tres son los primeros mártires canonizados del Río de la Plata.
Patrono de las ciudades de Posadas y Encarnación, que él mismo fundó.
Oración a Santos Roque González de Santa Cruz
Dios nuestro, te pedimos que tu palabra, sembrada por san Roque González y sus compañeros mártires, produzca el ciento por uno en frutos de santidad y justicia.
