Calendario litúrgico
Santo del día, 2 de octubre: Santos Ángeles Custodios
MemoriaEs una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.
El 2 de octubre la Iglesia no recuerda a una persona que vivió en la tierra, sino a los ángeles que Dios pone al cuidado de cada uno. La fe en los ángeles atraviesa toda la Escritura. El salmo 90 dice que Dios manda a sus ángeles para que te guarden en tus caminos, y Jesús mismo advierte: "Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial" (Mateo 18,10).
El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la existencia de los ángeles es una verdad de fe y los describe como servidores y mensajeros de Dios, criaturas espirituales que contemplan su rostro (números 327-329). Los Padres de la Iglesia lo dijeron con sencillez: san Basilio afirmaba que cada creyente tiene un ángel que lo acompaña como maestro y pastor para conducirlo a la vida. No son un adorno piadoso ni una fuerza impersonal: son criaturas de Dios puestas a nuestro servicio, y toda su acción remite a él.
La devoción es antiquísima, pero la fiesta tardó en generalizarse. Se celebraba primero en algunas regiones e iglesias particulares, y en el siglo XVII el papa Clemente X la extendió a toda la Iglesia y la fijó el 2 de octubre, justo después de la fiesta de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Hoy es memoria obligatoria en el Calendario Romano General.
Es una de las devociones más domésticas del catolicismo: la oración del ángel de la guarda suele ser la primera que aprenden los niños en América Latina, y muchos adultos siguen rezándola antes de un viaje o al terminar el día.
Invocados como guardianes y guías de cada persona a lo largo de toda su vida.
Oración a Santos Ángeles Custodios
Dios nuestro, en tu admirable providencia envías a tus santos ángeles para custodiarnos; concédenos contar siempre con su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
