Calendario litúrgico
Santo del día, 20 de noviembre: San Edmundo, rey y mártir
Conmemoraciónc. 840 – 870
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Edmundo fue rey de Anglia Oriental, en la actual Inglaterra, en el siglo IX. Descendía de las antiguas casas reales anglosajonas y fue coronado hacia el año 855, cuando tenía apenas quince años. Las fuentes lo presentan como un gobernante justo, atento a los pobres y a los que no podían defenderse, y como un hombre de mucha oración: se cuenta que se retiró un año entero a la torre real de Hunstanton para aprender de memoria los salmos.
Su reinado duró unos quince años. Hacia el 870 los daneses invadieron sus tierras al mando de dos hermanos, Hinguar y Hubba. Edmundo les hizo frente, pero las fuerzas eran desiguales. Los invasores le ofrecieron conservar el trono como vasallo a cambio de renunciar a su fe y a proteger a la Iglesia. Se negó. Lo capturaron, lo golpearon, lo ataron a un árbol, lo azotaron y lo asaetearon, y finalmente lo decapitaron el 20 de noviembre del año 870.
Sus restos fueron recogidos y llevados a Bedricsworth, que desde entonces se llamó Bury St Edmunds, la villa de san Edmundo. Allí creció una de las grandes abadías de Inglaterra, cuya iglesia de piedra mandó levantar el rey Canuto en 1020. Los reyes ingleses lo tuvieron durante siglos como patrono propio y modelo de virtudes reales, y en 1222 el concilio de Oxford hizo de su fiesta día festivo.
Conviene señalar que casi todo lo que sabemos de él proviene de un relato posterior, recogido de san Dunstán, que a su vez decía haberlo oído de un testigo del martirio; es un testimonio de segunda mano.
Oración a San Edmundo
Señor, san Edmundo prefirió perder el reino antes que negarte. Danos esa clase de firmeza cuando lo fácil sea callar. Cuida a quienes hoy sufren violencia por creer en ti. Que nuestra fe no dependa de que nos convenga. Amén.
San Félix de Valois, religioso
Conmemoraciónc. 1127 – 1212
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Félix vivió en Francia entre los siglos XII y XIII. La tradición lo hace nacer en 1127 y lo llama "de Valois"; las fuentes antiguas ya discutían si era porque pertenecía a la casa real de Valois o simplemente porque era natural de esa provincia. Ese punto no está resuelto y conviene no darlo por cierto. Lo que sí se sostiene es que pasó buena parte de su vida como ermitaño en el bosque de Gandelu, en un paraje llamado Cerfroid.
Allí lo encontró Juan de Mata, más joven que él, que le propuso algo enorme: fundar una orden dedicada a rescatar cristianos cautivos en manos de los musulmanes. Félix rondaba ya los setenta años y buscaba justamente lo contrario, pasar inadvertido; aun así aceptó. En el invierno de 1197 los dos viajaron a Roma para pedir la aprobación de la Santa Sede. El papa Inocencio III consultó a cardenales y obispos y aprobó la Orden de la Santísima Trinidad para la redención de cautivos el 17 de diciembre de 1198. La regla fue redactada por el obispo de París y el abad de San Víctor.
De vuelta en Francia, Félix organizó la casa madre en Cerfroid con apoyo del rey y de la nobleza, fundó en París el convento de San Mathurin y gobernó la provincia francesa mientras Juan de Mata volvía a Roma. Los trinitarios crecieron rápido: en cuarenta años tenían casas por toda la cristiandad, y a lo largo de los siglos rescataron a miles de personas.
Félix murió en Cerfroid en 1212, con ochenta y seis años. Según la tradición, el papa Urbano IV canonizó a los dos fundadores en 1262, aunque el documento se perdió; Alejandro VII confirmó su culto en 1666.
Oración a San Félix de Valois
Dios nuestro, que llamaste a san Félix de Valois a dejar su soledad para rescatar cautivos, mueve nuestro corazón por los que hoy viven privados de libertad. Danos generosidad para dar de lo nuestro. Que nadie quede olvidado por falta de quien lo busque. Amén.
