Calendario litúrgico
Santo del día, 21 de febrero: San Pedro Damián, obispo y doctor de la Iglesia
Memoria libre1007 – noche del 22 al 23 de febrero de 1072
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Pedro nació en Rávena en 1007, en una familia noble pero empobrecida. Quedó huérfano de padre y madre siendo niño. Su hermana Rosalinda lo cuidó y su hermano mayor, Damián, lo tomó como hijo; de ahí viene el nombre con el que lo conocemos. Estudió en Faenza y en Parma, y a los veinticinco años ya enseñaba. Llegó a ser uno de los mejores latinistas de su tiempo y un jurista competente.
Hacia 1035 dejó las aulas y entró en el eremitorio de Fonte Avellana, en los Apeninos. Escribió allí la vida del fundador y una regla para los monjes que insiste en el rigor: oración, ayuno, caridad fraterna y obediencia. Llamaba a la celda del ermitaño «el locutorio donde Dios conversa con los hombres». Llegó a ser prior y desde ahí empezó a escribir cartas que incomodaban a medio mundo. Era la época en que las autoridades laicas repartían obispados y abadías como cargos de gobierno. Pedro Damián combatió la simonía —la compraventa de cargos eclesiásticos— y el nicolaísmo, es decir, el abandono del celibato del clero.
En 1057 el papa Esteban IX lo hizo cardenal y obispo de Ostia. Aceptó a regañadientes: prefería el eremitorio. Aun así colaboró de lleno con los papas en la reforma de la Iglesia y viajó como legado a misiones difíciles: intentó impedir el divorcio del rey Enrique IV en Fráncfort, asistió a la consagración de la abadía de Montecasino en 1071 y fue a Rávena a reconciliar con la Sede Apostólica a un arzobispo que había apoyado a un antipapa. Volviendo de esa última misión enfermó y murió en Faenza, en el monasterio benedictino de Santa María, la noche del 22 al 23 de febrero de 1072. Dejó cartas, sermones, vidas de santos, oraciones y poemas. En 1828 el papa León XII lo proclamó doctor de la Iglesia.
Oración a San Pedro Damián
Dios todopoderoso, concédenos seguir con fidelidad las enseñanzas y ejemplos del obispo san Pedro Damián, de modo que, anteponiendo a Cristo en todo y sirviendo siempre a tu Iglesia, alcancemos el gozo de la luz eterna.
Beato Noel Pinot, presbítero y mártir
Conmemoraciónc. 1747 – 21 de febrero de 1794
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Noel Pinot nació en Angers, en el oeste de Francia, hacia 1747, y fue ordenado sacerdote a comienzos de la década de 1770. Sirvió como capellán de hospital y después como párroco de Saint-Aubin, en Le Louroux-Béconnais, una parroquia de unos tres mil fieles.
Llegó la Revolución francesa. En 1790 la Asamblea impuso a los sacerdotes el juramento a la Constitución Civil del Clero, que sometía la Iglesia al Estado. Pinot se negó. Predicó contra la medida y le prohibieron ejercer el ministerio. Durante casi dos años vivió escondido, celebrando misa de noche en casas y granjas y llevando los sacramentos a quien se los pedía, mientras las autoridades lo buscaban.
Lo detuvieron en febrero de 1794, en una granja, cuando ya estaba revestido para celebrar. El tribunal no necesitó más: haber celebrado la misa bastaba para la pena de muerte. Sus captores decidieron humillarlo llevándolo al cadalso con los ornamentos puestos, y él respondió que no podían darle mayor gusto. Subió a la guillotina el 21 de febrero de 1794 en Angers rezando las primeras palabras de la misa: «Introibo ad altare Dei» —«me acercaré al altar de Dios»—. Pío XI reconoció que había muerto por odio a la fe y lo beatificó en 1926. Juan Pablo II lo recordó en 1984 evocando la imagen que quedó grabada: el sacerdote subiendo al patíbulo vestido como para el sacrificio de la misa.
Oración a Beato Noel Pinot
Beato Noel Pinot, tú subiste al cadalso vestido para el altar, porque para ti la misa y la entrega de la vida eran lo mismo. Pide por los sacerdotes que hoy celebran en medio del miedo o de la soledad. Enséñanos a no negociar la fe cuando cuesta caro. Y danos tu serenidad en la hora de la prueba. Amén.
