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Calendario de marzo

Calendario litúrgico

Santo del día, 22 de marzo: San Bienvenido Scotivoli

Conmemoración

c. 1188 – 22 de marzo de 1282

Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.

Bienvenido Scotivoli nació en Ancona, en la costa adriática de Italia, hacia 1188, en una familia noble. Estudió derecho en Bolonia, donde tuvo como compañero a Silvestre Guzzolini, fundador de los silvestrinos. Para marzo de 1262 ya era arcediano del cabildo de Ancona y servía como capellán del papa.

Su vida quedó ligada a un problema muy concreto. La diócesis de Osimo había sido suprimida en 1240 y su sede trasladada a Recanati, después de que la ciudad se enfrentara al papado. Cuando la Santa Sede restableció la diócesis, el papa Urbano IV envió allí a Bienvenido como administrador y el 13 de marzo de 1264 lo nombró obispo. Le tocó levantar un obispado empobrecido y reconciliar a una ciudad dividida. Hizo visitas pastorales, reclamó en los tribunales los bienes de la Iglesia y prohibió que los monasterios vendieran tierras eclesiásticas. En septiembre de 1267 el papa le confió por un tiempo breve el gobierno civil de la Marca de Ancona.

La tradición cuenta que antes de ser consagrado obispo pidió vestir el hábito franciscano, repartió sus bienes entre los pobres y quiso morir tendido en el suelo desnudo. Conviene decirlo con honestidad: los estudios históricos modernos consideran que ese vínculo franciscano es una tradición posterior y no un dato comprobado.

Murió en Osimo el 22 de marzo de 1282 y fue sepultado en la catedral; en 1590 sus restos pasaron a la cripta, donde siguen. Se le venera desde muy temprano en su ciudad. En 1755 el obispo Pompeo Compagnoni reconoció sus reliquias y lo proclamó patrono de Osimo.

Patrono de la ciudad de Osimo, en Italia.

Oración a San Bienvenido Scotivoli

Señor, tú diste a san Bienvenido un corazón de pastor para reconstruir una Iglesia herida y reconciliar a un pueblo dividido. Concédenos a nosotros ese mismo amor por la paz. Que sepamos buscar el bien común antes que el propio. Que cuidemos a los pobres como él los cuidó. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Santa Lea de Roma

Conmemoración

† 384

Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.

De santa Lea sabemos poco, y lo poco que sabemos viene de una sola fuente: una carta que san Jerónimo escribió en Roma el año 384, dirigida a su amiga Marcela, cuando llegó la noticia de que Lea había muerto.

Lea era una dama romana de familia acomodada. Quedó viuda joven y con dinero suficiente para volver a casarse bien; se dice que pudo haber sido esposa de Vecio Agorio Pretextato, cónsul designado y una de las figuras más brillantes de la Roma pagana de entonces. No lo hizo. Se unió al grupo de mujeres cristianas que Marcela había reunido en su casa del Aventino para vivir en oración, estudio de la Escritura y pobreza voluntaria. Con el tiempo quedó al frente de esa comunidad.

Jerónimo la describe con admiración: había tenido criados a su servicio y pasó a considerarse ella misma una sirviente. Vestía tela áspera, pasaba noches enteras en oración y enseñaba a las más jóvenes más con su ejemplo que con sus palabras. Hacía el bien en silencio, sin buscar que nadie se enterara.

En esa carta Jerónimo contrapone dos funerales del mismo año: el de Pretextato, celebrado con honores por toda la ciudad, y el de Lea, casi ignorado. Su conclusión es que lo que cuenta delante de Dios no es el aplauso público sino la vida escondida. Ese contraste es lo que fijó su memoria en la Iglesia.

Murió en el año 384. El martirologio la recuerda el 22 de marzo. Es venerada como patrona de las viudas.

Patrona de las viudas.

Oración a Santa Lea de Roma

Dios nuestro, tú miraste con amor la vida escondida de santa Lea, que dejó los honores de este mundo para servirte en la oración y en la pobreza. Enséñanos a hacer el bien sin buscar aplauso. Acompaña a las mujeres que quedaron viudas y sostén su esperanza. Que aprendamos, como ella, a servir en silencio. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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