Calendario litúrgico
24 de diciembre: Nochebuena — Misa vespertina de la vigilia de la Natividad del Señor
ConmemoraciónEs una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
El 24 de diciembre no se celebra a un santo: es el último día del Adviento y la víspera de la Navidad. Hasta la tarde, la liturgia sigue siendo de Adviento, feria mayor, con las últimas antífonas de la espera. Al caer la tarde todo cambia. Con la Misa vespertina de la vigilia empieza ya la solemnidad de la Natividad del Señor.
La Iglesia reparte el misterio de la Navidad en cuatro misas, cada una con textos bíblicos propios y una mirada distinta. La Misa de la vigilia, en la tarde del 24, recoge las profecías y la genealogía de Jesús: siglos de promesas que por fin se cumplen. La Misa de medianoche, la que en América Latina se llama misa de gallo, contempla el nacimiento mismo, a María dando a luz en silencio. La Misa de la aurora, temprano el 25, mira a los pastores que corren al pesebre y son los primeros en saberlo. Y la Misa del día proclama el prólogo de san Juan: el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Quien participa en cualquiera de ellas cumple el precepto de la Navidad.
En casi toda América Latina la Nochebuena es la celebración familiar más fuerte del año: la novena que termina, el niño que se acuesta en el pesebre a medianoche, la cena después de la misa. Detrás de las costumbres está una sola cosa, la razón de la fiesta: esta noche Dios se hace uno de nosotros, en un establo, pobre y recién nacido, para que nadie pueda pensar que está lejos.
Oración
Dios nuestro, que cada año nos alegras con la esperanza de la salvación, concédenos que, recibiendo con gozo a tu Hijo unigénito como Redentor, podamos contemplarlo confiadamente cuando venga como juez. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
