Calendario litúrgico
Santo del día, 24 de marzo: San Óscar Arnulfo Romero, obispo y mártir
Memoria15 de agosto de 1917 – 24 de marzo de 1980
Es una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.
Óscar Arnulfo Romero Galdámez nació el 15 de agosto de 1917 en Ciudad Barrios, en el departamento de San Miguel, El Salvador, en una familia humilde. Entró en el seminario menor de San Miguel en 1931, siguió en el seminario San José de la Montaña y terminó su formación en Roma, en la Universidad Gregoriana. Fue ordenado sacerdote en Roma el 4 de abril de 1942 y volvió a El Salvador al año siguiente.
Trabajó como párroco y como secretario de la Conferencia Episcopal. En 1970 fue nombrado obispo auxiliar de San Salvador y en 1974 obispo de Santiago de María. El 22 de febrero de 1977 tomó posesión de la sede arzobispal de San Salvador. Tenía fama de prudente y conservador. Pocas semanas después asesinaron al jesuita Rutilio Grande, amigo suyo, junto con dos campesinos. Ese crimen marcó su ministerio.
El país entraba en una guerra. Romero empezó a usar la radio de la arquidiócesis para denunciar cada semana, con nombres y hechos, los asesinatos, las desapariciones y los atropellos, vinieran de donde vinieran. Abrió una oficina para atender a las víctimas. Lo llamaron la voz de los sin voz. Recibió amenazas constantes y no se calló.
El 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la Misa en la capilla del hospital de la Divina Providencia, un francotirador le disparó en el momento del ofertorio. Murió allí mismo.
El papa Francisco reconoció su martirio, matado por odio a la fe, el 3 de febrero de 2015. Fue beatificado en San Salvador el 23 de mayo de 2015 y canonizado en Roma el 14 de octubre de 2018. Es el primer salvadoreño llevado a los altares.
Oración a San Óscar Arnulfo Romero
Dios omnipotente y misericordioso, que otorgaste a san Óscar, obispo, dar su vida, cuando celebraba la Eucaristía, en un acto supremo de amor a ti, concédenos, te rogamos, que así como a él le diste la gracia de imitar con su muerte la pasión del Señor, alcancemos nosotros, siguiendo las huellas de tu mártir, los gozos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo.
Santa Catalina de Suecia
Conmemoraciónc. 1331 – 24 de marzo de 1381
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Catalina Ulfsdotter nació en Suecia hacia 1331. Era hija de Ulf Gudmarsson y de santa Brígida de Suecia, la gran mística nórdica. A los siete años la enviaron a educarse al monasterio de Riseberga. Muy pronto mostró la misma inclinación de su madre a la oración y a la penitencia.
Por voluntad de su padre se casó, siendo todavía adolescente, con un noble de origen alemán, Eggard von Kürnen. Él era un hombre muy religioso y aceptó el deseo de Catalina de vivir en castidad; ambos hicieron ese voto.
En 1349 su madre viajó a Roma y Catalina fue a acompañarla. Poco después de llegar recibió la noticia de que su esposo había muerto en Suecia. Se quedó junto a Brígida y compartió con ella veinticinco años de vida romana, peregrinaciones y trabajo. Rechazó varias propuestas de nuevo matrimonio. Peregrinó a Tierra Santa con su madre poco antes de que esta muriera, en 1373.
En 1374 llevó el cuerpo de santa Brígida de vuelta a Suecia y quedó al frente del monasterio de Vadstena, casa madre de la orden brigidina; fue abadesa desde 1380. Volvió a Roma para dos cosas: conseguir la canonización de su madre y la confirmación papal de la orden. Obtuvo la aprobación de Gregorio XI en 1377 y de Urbano VI en 1379. Durante el cisma de Occidente se mantuvo firme del lado del papa de Roma.
Murió en Vadstena el 24 de marzo de 1381. En 1484 Inocencio VIII autorizó su culto. El arte suele representarla con una cierva a su lado.
Oración a Santa Catalina de Suecia
Señor, tú acompañaste a santa Catalina en el camino que hizo junto a su madre, santa Brígida, y le diste fuerza para servirte en la viudez y en el claustro. Enséñanos a caminar en familia hacia ti. Danos su fidelidad cuando el camino se hace largo. Que sepamos cuidar lo que otros nos entregaron. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
