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Calendario de enero

Calendario litúrgico

25 de enero: Conversión de San Pablo, apóstol

Fiesta

† c. 67

Es una fiesta, una celebración de rango destacado, un grado por debajo de la solemnidad y reservada a acontecimientos y santos de particular relevancia.

El 25 de enero la Iglesia no celebra el nacimiento ni la muerte de un santo, sino un encuentro que cambió la historia. Saulo de Tarso era un fariseo ferviente, convencido de que Jesús era un impostor, y perseguía con dureza a los primeros cristianos. Hacia el año 34, mientras viajaba a Damasco para arrestar a los discípulos, una luz del cielo lo derribó y escuchó una voz: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Era Cristo resucitado, que se identificaba con los perseguidos.

Ciego durante tres días, Saulo fue conducido a Damasco, donde un discípulo llamado Ananías, enviado por Dios, le impuso las manos: recuperó la vista y fue bautizado. El perseguidor se convirtió en el Apóstol de los gentiles. Conocido desde entonces como Pablo, recorrió el mundo mediterráneo en tres grandes viajes misioneros, fundó comunidades y escribió las cartas que forman buena parte del Nuevo Testamento. Murió mártir en Roma, decapitado hacia el año 67, y sus restos descansan en la basílica de San Pablo Extramuros.

Benedicto XVI describió aquel momento del camino de Damasco no como un simple cambio de opinión, sino como una muerte y una resurrección. Por eso la Iglesia le da a esta fecha rango de fiesta: recuerda que la gracia de Dios puede transformar a cualquiera, incluso al enemigo más encarnizado del Evangelio. La fiesta cierra además, cada año, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que va del 18 al 25 de enero: la unidad, como la conversión, es ante todo obra de Dios.

Oración

Dios todopoderoso, que iluminaste al apóstol san Pablo en el camino de Damasco y lo transformaste de perseguidor en testigo de tu Hijo, ilumina también nuestro corazón. Concédenos la gracia de una conversión sincera y haznos, como a él, mensajeros de tu Evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

San Ananías de Damasco

Conmemoración

Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.

Ananías era un discípulo de Jesús que vivía en Damasco en el siglo primero. Los Hechos de los Apóstoles (capítulo 9) cuentan su momento decisivo: el Señor le pidió en una visión que fuera a buscar a Saulo de Tarso, el temido perseguidor de los cristianos, que había quedado ciego tras su encuentro con Cristo en el camino. Ananías tuvo miedo, y lo dijo con franqueza: Señor, he oído cuánto mal ha hecho ese hombre a tus santos. Pero obedeció.

Entró en la casa, impuso las manos sobre Saulo llamándolo hermano, le devolvió la vista y lo bautizó. Con ese gesto de confianza, la Iglesia recibió al que sería el Apóstol de los gentiles. Por eso se le conmemora el 25 de enero, el mismo día de la Conversión de san Pablo.

De su vida posterior solo hablan tradiciones tardías, de valor histórico dudoso: se le presenta como obispo o presbítero de Damasco, evangelizador de Eleuterópolis y mártir apedreado. Lo que la Escritura sí atestigua es suficiente: fue el hombre que venció el miedo para llamar hermano a su perseguidor. En Damasco se conserva una capilla subterránea que la tradición identifica con la casa donde bautizó a Pablo.

Oración a San Ananías de Damasco

Señor Jesús, que enviaste a Ananías a recibir como hermano al que había sido su perseguidor, quita de nuestro corazón el miedo y el rencor. Danos su docilidad para obedecer tu voz y su valentía para tender la mano primero. Amén.

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