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Calendario de enero

Calendario litúrgico

Santo del día, 30 de enero: Santa Martina de Roma, virgen y mártir

Conmemoración

† c. 228

Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.

De santa Martina se sabe muy poco con certeza. La tradición romana la presenta como una joven cristiana martirizada en Roma durante el pontificado del papa san Urbano I, hacia el año 226 o, más probablemente, 228, bajo el emperador Alejandro Severo. Su nombre está en el Martirologio Romano el 30 de enero.

Conviene decirlo con claridad: las actas de su martirio que se conservan son muy posteriores a los hechos y están llenas de añadidos —tormentos espectaculares, prodigios, diálogos con el emperador— que los estudiosos católicos no consideran históricos. Lo que sí se sostiene es que existió una mártir venerada en Roma con ese nombre; lo demás pertenece al género de las pasiones legendarias medievales, escritas para edificar más que para informar.

Su culto revivió con fuerza en 1634, cuando se encontraron sus reliquias en una cripta bajo una antigua iglesia dedicada a ella, junto al foro y cerca de la cárcel Mamertina. El papa Urbano VIII, que era devoto suyo, mandó restaurar el templo —la actual iglesia de Santi Luca e Martina— y compuso himnos en su honor. Desde entonces se la contó entre las patronas de Roma.

Santa Martina estuvo en el calendario romano general hasta la reforma de 1969, cuando se retiraron del calendario universal varias celebraciones de mártires cuyos datos históricos no podían sostenerse. Hoy permanece en el Martirologio Romano, y el 30 de enero es feria en el calendario de la Iglesia universal. Su memoria sigue viva en Roma y en las comunidades que la tienen por patrona.

Invocada como una de las patronas de la ciudad de Roma.

Oración a Santa Martina de Roma

Dios todopoderoso, que diste fortaleza a santa Martina para confesar el nombre de Cristo hasta la muerte: concédenos a nosotros esa misma firmeza en las pruebas pequeñas de cada día. Que no nos avergoncemos de nuestra fe delante de nadie. Y acoge en tu paz a los cristianos que hoy son perseguidos por creer en ti. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Santa Jacinta Mariscotti, virgen

Conmemoración

1585 – 1640

Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.

Clarice Mariscotti nació en 1585 en Vignanello, cerca de Viterbo, hija del príncipe Marcantonio Mariscotti. Cuando su hermana menor se casó con el hombre que ella esperaba, la familia la envió al monasterio de San Bernardino de Viterbo, de terciarias franciscanas. Entró en 1605 y tomó el nombre de Jacinta, pero no había ido allí por vocación.

Durante unos quince años vivió dentro del convento como una señora de su clase: ocupaba dos habitaciones bien amuebladas, recibía visitas, vestía con esmero y comía aparte. Cumplía lo mínimo. Hacia 1616, una enfermedad grave y varias muertes en su familia la sacudieron. Su confesor, al llevarle la comunión a la celda, le habló con dureza de aquella vida. Jacinta cambió de verdad.

Dejó sus habitaciones por una celda desnuda, abrazó la pobreza sin adornos y empezó una vida de penitencia y oración que asombró a las mismas monjas que la habían visto antes. Pero lo suyo no se quedó en el claustro. Durante una epidemia que golpeó a Viterbo atendió a los enfermos sin medir el riesgo, y organizó dos cofradías cuyos miembros eran llamados Oblatos de María o Sacconi, por el saco que vestían: una recogía limosnas para los convalecientes, para los pobres que tenían vergüenza de pedir y para los presos; la otra buscaba casa a los ancianos sin familia. Los Sacconi siguieron funcionando durante siglos.

Murió en Viterbo el 30 de enero de 1640 y enseguida el pueblo la tuvo por santa. Fue beatificada en 1726 por Benedicto XIII y canonizada el 14 de mayo de 1807 por Pío VII. No figura en el Calendario Romano General; su nombre está en el Martirologio Romano el 30 de enero.

Invocada por los enfermos, los presos y los ancianos abandonados.

Oración a Santa Jacinta Mariscotti

Señor Jesús, que esperaste con paciencia la conversión de santa Jacinta Mariscotti y luego la hiciste madre de los pobres de Viterbo: ten paciencia también con nosotros. Sácanos de la vida a medias y del acomodo. Danos su valentía para servir a los enfermos, a los presos y a los ancianos que nadie visita. Amén.

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