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Calendario de enero

Calendario litúrgico

Santo del día, 31 de enero: San Juan Bosco, presbítero

Memoria

1815 – 1888

Es una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.

Juan Bosco nació el 16 de agosto de 1815 en Los Becchi, un caserío de Castelnuovo d'Asti, en el Piamonte. Tenía dos años cuando murió su padre, Francisco, y su madre, Margarita, sacó adelante a la familia trabajando la tierra. Estudiar le costó pobreza y años de trabajos: fue mozo de café, sastre, zapatero, carpintero. Se ordenó sacerdote en 1841 y fue destinado a Turín, una ciudad que crecía a golpes con la industria y se llenaba de muchachos llegados del campo, sin familia, sin oficio y muchas veces presos.

Ese mismo año empezó a reunirlos los domingos. Así nació el Oratorio de San Francisco de Sales, primero itinerante y desde 1845 asentado en la casa Pinardi, en el barrio de Valdocco. Allí había juego, catecismo, escuela nocturna y talleres de zapatería y sastrería con contratos de aprendizaje que él mismo negociaba con los patrones. Don Bosco sostenía que a un muchacho se lo educa sin castigos, con razón, religión y cariño: es lo que llamó sistema preventivo.

Para que la obra continuara, fundó la Sociedad de San Francisco de Sales —los salesianos—, cuyo primer núcleo reunió en 1854 y quedó formalmente constituida con un puñado de jóvenes colaboradores en 1859. En 1872 fundó, junto con santa María Dominga Mazzarello, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, para hacer lo mismo con las muchachas. Levantó la basílica de María Auxiliadora en Turín, escribió y editó libros populares a millares y envió a sus primeros misioneros a la Patagonia en 1875.

Murió en Turín el 31 de enero de 1888, agotado. Pío XI, que lo había conocido personalmente, lo beatificó el 2 de junio de 1929 y lo canonizó el 1 de abril de 1934, domingo de Pascua. Su memoria es obligatoria en el calendario de toda la Iglesia.

Patrono de los jóvenes, los estudiantes, los educadores y los editores; patrono de las escuelas de oficios.

Oración a San Juan Bosco

Dios nuestro, que elegiste a san Juan Bosco, presbítero, para que fuera padre y maestro de la juventud, concédenos que, animados por esa misma caridad que ardía en su corazón, busquemos el bien de las almas y vivamos entregados a tu servicio.

Santa Marcela de Roma, viuda

Conmemoración

† 410

Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.

Marcela fue una dama romana de familia ilustre. Quedó huérfana de padre siendo joven y su matrimonio duró menos de siete meses: enviudó casi enseguida. Un cónsul anciano llamado Cereal la pretendió con insistencia y le ofreció dejarla por heredera; ella le contestó que si quisiera casarse buscaría un marido, no una herencia. Decidió no volver a casarse y quedarse viuda para siempre, consagrada a Dios.

Fue, según san Jerónimo, la primera dama de la alta sociedad romana que abrazó públicamente la vida monástica en la ciudad, cuando eso todavía escandalizaba. Vivía en su casa del monte Aventino con ropa sencilla, sin joyas, repartiendo su fortuna entre los pobres, y nunca recibía a un clérigo a solas. En torno suyo se formó una comunidad de mujeres que rezaban y estudiaban juntas.

Cuando Jerónimo llegó a Roma, Marcela no lo dejó en paz: le preguntaba sin descanso sobre la Escritura y no se conformaba con sus explicaciones, sino que las discutía para conocer las posibles objeciones. Llegó a saber tanto que, después de que él se marchó, los romanos acudían a ella para resolver pasajes difíciles de la Biblia. En la controversia sobre las doctrinas de Orígenes, al principio se mantuvo al margen; después intervino con decisión, reunió testimonios y escribió carta tras carta hasta que el asunto quedó resuelto.

En el año 410, cuando los godos de Alarico saquearon Roma, unos soldados entraron en su casa exigiendo oro. Marcela les mostró su túnica gastada; no le creyeron y la golpearon. Ella no pidió nada para sí: se echó a sus pies suplicando que no tocaran a Principia, la joven que vivía con ella. Los soldados terminaron llevándolas a salvo a la basílica de San Pablo. Marcela murió pocos días después, en brazos de Principia. Su nombre figura en el Martirologio Romano el 31 de enero.

Invocada por las viudas.

Oración a Santa Marcela de Roma

Padre santo, que diste a santa Marcela de Roma un corazón libre en medio de la riqueza y una mente enamorada de tu Palabra: concédenos su amor por la Escritura y su desapego de las cosas. Consuela a las viudas y a quienes han quedado solas. Y danos, en la hora del despojo, la paz con que ella entregó su vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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