Calendario litúrgico
Santo del día, 30 de marzo: San Zósimo de Siracusa, obispo
Conmemoraciónc. 570 – 662
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Zósimo nació hacia el año 570 en Sicilia, en una familia de propietarios de tierras. Cuando tenía siete años sus padres lo llevaron al monasterio de Santa Lucía, en Siracusa, y lo dejaron allí para el servicio de Dios. El abad, san Fausto, le dio el encargo más humilde de la casa: cuidar el sepulcro de santa Lucía, que entonces guardaba todavía su cuerpo. Los relatos antiguos no lo idealizan. Cuentan que el niño no se hallaba, que intentó escaparse a la casa de sus padres y que ellos lo devolvieron al monasterio. Fue perdonado y siguió en su puesto junto a la tumba.
Allí se quedó cuarenta años. Con el tiempo aquel muchacho que parecía no servir para nada se volvió el monje más sólido de la comunidad. Al morir el abad, cuando los monjes no lo tenían en cuenta para nada, el obispo de Siracusa lo señaló delante de todos y dijo: este es su abad. Poco después recibió la ordenación sacerdotal.
Gobernó el monasterio treinta años más. Cuando la sede de Siracusa quedó vacante, el papa Teodoro I lo confirmó como obispo, hacia el año 647. Tenía ya cerca de ochenta años. Como obispo se distinguió por dos cosas muy concretas: la enseñanza y la caridad con los pobres. A su época se atribuye la transformación del antiguo templo pagano de Atenea en la catedral de la ciudad, ese edificio donde todavía hoy se ven las columnas griegas dentro de la iglesia. Murió en el año 662, con unos noventa años, después de quince de episcopado. El Martirologio Romano lo recuerda con una frase que resume su vida: primero humilde custodio de la tumba de santa Lucía, después abad del monasterio de ese lugar. Lo veneran tanto la Iglesia latina como la ortodoxa.
Oración a San Zósimo de Siracusa
Señor, tú que hiciste crecer a san Zósimo en un encargo escondido y lo pusiste después al frente de tu pueblo, enséñanos a ser fieles en lo pequeño. Líbranos de despreciar a nadie por parecer inútil. Que santa Lucía y él intercedan por los que hoy sirven sin que nadie los mire. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
San Juan Clímaco, abad
Conmemoraciónc. 575 – c. 649
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Juan nació hacia el año 575, probablemente en Palestina. A los dieciséis años subió al monte Sinaí, al monasterio que hoy lleva el nombre de santa Catalina, y se puso bajo la dirección del abad Martirio. Después de cuatro años de prueba fue admitido como monje. A los veinte se retiró a vivir solo.
Pasó unos cuarenta años en una cueva llamada Tholas, a unos ocho kilómetros del monasterio. Su día era sencillo: leer la Escritura, rezar y trabajar con las manos. No buscó discípulos, pero terminaron llegando: se convirtió en uno de los consejeros espirituales más buscados de todo el Oriente cristiano. Ya anciano, cerca de los setenta años, los monjes lo eligieron abad del Sinaí. Gobernó cuatro años y renunció poco antes de morir, hacia el año 649.
En ese tiempo escribió el libro que le dio su nombre: la Escala del Paraíso, en griego Klímax. De ahí lo llaman Clímaco, el de la escalera. Es un tratado de treinta capítulos, treinta peldaños, tantos como los años de la vida oculta de Jesús. Los primeros hablan de romper con el mundo; los del medio, del combate contra las pasiones; los últimos siete, de la vida en Dios, y el peldaño más alto es la caridad, con la fe y la esperanza. No es un libro abstracto: está hecho de frases cortas y de historias de monjes reales, y por eso se leyó durante toda la Edad Media dentro y fuera de los monasterios. Todavía se lee. En el arte siempre se lo representa con una escalera. Las Iglesias de rito bizantino le dedican además el cuarto domingo de Cuaresma, porque su libro es una guía clásica para este tiempo.
Oración a San Juan Clímaco
Señor Jesús, tú que enseñaste a san Juan Clímaco que el camino hacia ti se sube un peldaño por día, dame la paciencia de no querer llegar de un salto. Sostenme cuando resbale. Enséñame a dejar lo que me ata, a pelear contra mis pasiones y a llegar, al final, a amar como tú amas. Amén.
