Calendario litúrgico
Santo del día, 4 de marzo: San Casimiro
Memoria libre3 de octubre de 1458 – 4 de marzo de 1484
Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.
Casimiro nació el 3 de octubre de 1458 en el castillo de Wawel, en Cracovia. Era hijo del rey Casimiro IV de Polonia, de la dinastía Jagellón, y de la reina Isabel de Austria, hija del emperador Alberto II. Fue el tercero de trece hermanos. Su madre se ocupó de su formación religiosa y su maestro fue el historiador Juan Dlugosz.
En 1471, un grupo de nobles húngaros ofreció el trono de Hungría al muchacho de trece años, y su padre lo mandó al frente de un ejército a reclamarlo. Casimiro llegó a la frontera, vio que la empresa era injusta y estaba perdida, supo además que el papa Sixto IV se oponía, y se devolvió a casa. Su padre lo castigó con tres meses de encierro. Él volvió a la oración y al estudio, y no cambió de parecer. Más tarde rechazó también un matrimonio ventajoso con una hija del emperador Federico III: había decidido vivir célibe.
No era un príncipe ausente. Entre 1481 y 1483 gobernó Polonia mientras su padre atendía Lituania, y lo hizo con fama de juez recto. Lo llamaban «defensor de los pobres» porque atendía personalmente a mendigos, presos y peregrinos. Rezaba de noche, a veces tirado en el suelo frente a las iglesias cerradas. Quería mucho a la Virgen: su himno preferido, el Omni die dic Mariae, se lo pusieron en el ataúd.
Debilitado por las penitencias y por una enfermedad pulmonar, murió el 4 de marzo de 1484 en Grodno, con veinticinco años. Fue sepultado en la catedral de Vilna, donde sus restos siguen siendo venerados. Es patrono de Lituania y de Polonia.
Patrono de Lituania y de Polonia.
Oración a San Casimiro
Dios todopoderoso, a quien servir es reinar, concédenos, por las oraciones de san Casimiro, que podamos perseverar en tu servicio siempre con santidad y justicia. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
San Juan Antonio Farina, obispo
Conmemoración11 de enero de 1803 – 4 de marzo de 1888
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Juan Antonio Farina nació el 11 de enero de 1803 en Gambellara, en la provincia italiana de Vicenza. Entró al seminario a los quince años y fue ordenado sacerdote el 14 de enero de 1827. Enseñó dieciocho años en el seminario y fue capellán durante una década en la parroquia de San Pedro de Vicenza. Le tocó una época de pobreza dura en el Véneto, y su respuesta fue la educación: decía que la verdadera ciencia consiste en educar el corazón.
En 1831 abrió en Vicenza la primera escuela popular para niñas pobres, en un tiempo en que casi nadie se ocupaba de que ellas estudiaran. En 1836 fundó el Instituto de las Hermanas Maestras de Santa Dorotea, Hijas de los Sagrados Corazones, dedicado a educar a niñas pobres, sordomudas y ciegas, y a atender enfermos y ancianos. La congregación sigue presente hoy en varios países.
Fue nombrado obispo de Treviso en 1850 y trasladado a Vicenza en 1860, donde permaneció hasta su muerte. Organizó asociaciones parroquiales para socorrer a los pobres, convocó el primer sínodo diocesano desde 1689, impulsó la devoción al Sagrado Corazón y participó en el Concilio Vaticano I. Lo llamaron «el obispo de los pobres». No le faltaron acusaciones ni conflictos con parte del cabildo, que sobrellevó en silencio. Murió de apoplejía el 4 de marzo de 1888, a los 85 años. La curación de la religiosa ecuatoriana Inés Torres Córdova, en 1978, abrió el camino a su beatificación por san Juan Pablo II el 4 de noviembre de 2001, y el papa Francisco lo canonizó el 23 de noviembre de 2014.
Oración a San Juan Antonio Farina
Dios nuestro, que diste a san Juan Antonio Farina un corazón de pastor y de maestro, y lo hiciste padre de los pobres y de los que nadie quería enseñar. Concédenos mirar como él a los más olvidados. Enséñanos a educar con paciencia y a servir sin ruido. Que aprendamos también a callar con paz cuando nos acusen sin razón. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
