Calendario litúrgico
Santo del día, 4 de noviembre: San Carlos Borromeo, obispo
Memoria1538 – 1584
Es una memoria, la celebración habitual del santo en el día que le corresponde dentro del calendario de la Iglesia.
Carlos Borromeo nació el 2 de octubre de 1538 en el castillo de Arona, en el norte de Italia, en una familia de la nobleza milanesa emparentada con los Medici. Su carrera empezó como empezaban entonces las carreras de los sobrinos de los papas: en 1559 su tío fue elegido papa con el nombre de Pío IV y lo hizo cardenal a los veintiún años, cuando todavía no era sacerdote.
Lo notable es lo que hizo con ese poder. Fue él quien empujó al Papa a reanudar en 1562 el Concilio de Trento, suspendido durante diez años, y quien manejó buena parte de la correspondencia de su fase final. Después se ordenó sacerdote y fue consagrado obispo hacia 1563, a los veinticinco años. Renunció a la vida cómoda de la curia romana y se fue a residir a Milán —algo que muchos obispos de la época no hacían— para aplicar en su propia diócesis lo que el Concilio había decidido.
Su reforma fue concreta: visitas pastorales parroquia por parroquia, sínodos, catequesis para los niños, y sobre todo seminarios. Fundó seis para formar sacerdotes preparados y redactó reglamentos tan sensatos que otros obispos los copiaron para organizar los suyos. Colaboró además en la elaboración del Catecismo Romano nacido de Trento.
La prueba mayor llegó con la peste y el hambre que golpearon Milán en 1576. Mientras las autoridades civiles huían de la ciudad, Carlos se quedó. Organizó el auxilio para alimentar cada día a decenas de miles de personas, se endeudó con sumas enormes que tardó años en pagar y recorrió los hospitales atendiendo personalmente a los enfermos.
Murió agotado en Milán el 3 de noviembre de 1584, a los cuarenta y seis años. El papa Pablo V lo canonizó el 1 de noviembre de 1610 y fijó su fiesta el 4 de noviembre.
Patrono de los seminaristas, de los catequistas y de los directores espirituales.
Oración a San Carlos Borromeo
Señor Dios nuestro, conserva en tu pueblo el espíritu que infundiste en el obispo san Carlos, para que tu Iglesia se renueve sin cesar e, identificándose con Cristo, pueda mostrar a los hombres el rostro de tu Hijo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Santos Vidal y Agrícola, mártires
Conmemoración† c. 304
Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.
Vidal y Agrícola murieron mártires en Bolonia hacia el año 304, durante la persecución de Diocleciano. La relación entre ellos es lo que hace memorable su historia: Agrícola era el amo y Vidal su esclavo, y fue Agrícola quien lo llevó a la fe cristiana. Cuando llegó la persecución, los dos fueron condenados.
Según el relato antiguo, Vidal fue ejecutado primero, delante de su señor, para quebrarle el ánimo. No funcionó. Los perseguidores intentaron con Agrícola primero los tormentos y después las promesas, y al no conseguir nada lo crucificaron. Ambos fueron sepultados en el cementerio judío de la ciudad.
En el año 393 el obispo Eusebio de Bolonia trasladó sus restos a una iglesia, y en esa ceremonia participó san Ambrosio de Milán, que se encontraba entonces en Bolonia. Ambrosio se llevó consigo algo de la sangre recogida, un fragmento de la cruz y los clavos del martirio, y depositó esas reliquias en la iglesia levantada en Florencia por la santa viuda Juliana. Gracias a ese episodio, que Ambrosio mismo relata, la memoria de los dos mártires quedó fijada muy pronto y se difundió por toda la Iglesia latina.
Su fiesta se celebra el 4 de noviembre. Bolonia los venera como patronos, y la iglesia de los Santos Vitale e Agricola conserva su recuerdo hasta hoy.
Patronos de la ciudad de Bolonia, en Italia.
Oración a Santos Vidal y Agrícola
Señor, que uniste en un mismo martirio a san Agrícola y a su siervo san Vidal, y borraste entre ellos toda distinción, míranos con bondad. Enséñanos a ver hermanos donde el mundo ve categorías. Danos su valor para no negarte cuando confesarte cueste caro. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
