Saltar al contenido
Calendario de abril

Calendario litúrgico

Santo del día, 5 de abril: San Vicente Ferrer, presbítero

Memoria libre

1350 – 1419

Es una memoria libre: su celebración es opcional y puede hacerse o dejarse según el lugar y la comunidad.

Vicente Ferrer nació en Valencia el 23 de enero de 1350. Entró en la Orden de Predicadores en 1367 y fue enviado a estudiar a Barcelona. Enseñó filosofía en Lérida desde 1370, siguió estudios en Toulouse y fue profesor de teología en la catedral de Valencia entre 1385 y 1390. Se ordenó sacerdote en 1379. Era un hombre brillante, lógico y ordenado, y llegó a ser reconocido como maestro en sagrada teología.

Le tocó vivir el Cisma de Occidente, cuando había dos y después tres hombres que se decían papas y la cristiandad estaba partida. Vicente quedó ligado al cardenal Pedro de Luna, que en Aviñón fue elegido como Benedicto XIII. Fue su confesor y su consejero, y durante años lo sostuvo creyendo de buena fe que era el papa legítimo. Con el tiempo vio el daño que el cisma hacía a la gente sencilla. En 1399 pidió permiso para dejar la corte y dedicarse a predicar.

Los veinte años siguientes los pasó en camino. Recorrió España, el sur de Francia, Italia, Suiza y otras regiones, casi siempre a lomo de burro, predicando penitencia y la cercanía del juicio de Dios. Sus sermones se copiaban y circulaban. Su predicación llevó a muchos judíos y musulmanes al bautismo, en un contexto de fuerte presión social que hoy la historiografía examina con ojo crítico. En 1412 fue uno de los nueve compromisarios de Caspe, que decidieron quién heredaba la corona de Aragón. Y en 1416, en Perpiñán, retiró públicamente su apoyo a Benedicto XIII, un paso decisivo para que el cisma terminara en el Concilio de Constanza. Murió el 5 de abril de 1419 en Vannes, en Bretaña, agotado por los viajes. El papa Calixto III —valenciano como él— lo canonizó el 3 de junio de 1455 en Santa María sopra Minerva, en Roma.

Oración a San Vicente Ferrer

Señor Dios, que hiciste de san Vicente Ferrer, presbítero, un insigne predicador del Evangelio, concédenos que veamos reinar en el cielo a quien él anunció en la tierra como juez que había de venir. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Santa Juliana de Cornillón, virgen

Conmemoración

c. 1192 – 1258

Es una conmemoración: este día es feria en el Calendario Romano General, así que el santo no tiene celebración propia en el calendario universal. Su memoria se conserva en el Martirologio Romano y en los calendarios particulares de países, diócesis y órdenes religiosas.

Juliana nació entre 1191 y 1192 cerca de Lieja, en la actual Bélgica. Quedó huérfana a los cinco años y fue acogida por las religiosas agustinas del convento-leprosería de Mont-Cornillon. Allí creció, allí aprendió a leer y a rezar, y allí se hizo monja. Cuidó leprosos y con el tiempo fue elegida priora.

A los dieciséis años, durante la adoración eucarística, tuvo una visión que la marcó de por vida: veía la luna llena en todo su esplendor, pero atravesada por una franja oscura. Con los años entendió lo que significaba: la luna era la vida de la Iglesia, y la franja oscura, una fiesta que faltaba, una celebración dedicada expresamente al Cuerpo y la Sangre del Señor. Juliana guardó silencio unos veinte años antes de contárselo a nadie.

Cuando por fin habló, buscó apoyo entre teólogos y pastores. El obispo de Lieja, Roberto de Thourotte, quedó convencido e instituyó hacia 1246 la solemnidad del Corpus Christi en su diócesis: la primera vez que se celebró en la Iglesia. La idea no fue bien recibida por todos. Juliana fue acusada de mala administración, expulsada de su monasterio y pasó sus últimos años exiliada, de casa en casa. Murió el 5 de abril de 1258 en Fosses-la-Ville, todavía en medio de la sospecha. Seis años después, en 1264, el papa Urbano IV extendió el Corpus Christi a toda la Iglesia y encargó a santo Tomás de Aquino los textos litúrgicos. Benedicto XVI le dedicó una catequesis en 2010 y recordó que aquella fiesta que hoy llena las calles nació de la intuición callada de una monja perseguida.

Oración a Santa Juliana de Cornillón

Santa Juliana, tú viste lo que faltaba y esperaste años en silencio para decirlo. Pide por quienes sirven a la Iglesia sin ser escuchados. Ayúdanos a reconocer al Señor en la Eucaristía, allí donde de verdad está. Y danos tu paciencia cuando lo bueno tarda en abrirse camino. Amén.

Reza hoy

El santo de cada día, al abrir la app

En MiRezo el santo del día te espera cada mañana, junto con el rosario guiado con audio y las novenas con recordatorios. Con o sin internet.

Descárgalo en el App StoreDisponible en Google Play

Ya disponible para iPhone y Android.